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Jason Wright: 7 días para la Pascua

Ideas sencillas para amar, compartir e invitar a otros a la Resurrección de Jesucristo

El audio del artículo solo está disponible en inglés.

La Pascua celebra el acontecimiento más importante de la historia de la humanidad: la Resurrección de Jesucristo. Para los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, la iniciativa “Amar, compartir e invitar” de la Iglesia nos recuerda que compartir el evangelio no requiere un púlpito, una lección formal ni el momento perfecto. Por lo general ocurre a través de actos cotidianos de fe sincera.

Los recursos pueden ser modernos, pero el mensaje es a la vez antiguo y sorprendentemente vigente, porque lo que realmente compartimos es la Resurrección de Jesucristo.

A medida que se acerca la Pascua, aquí hay siete formas modernas de amar, compartir e invitar. Cada una es lo suficientemente sencilla como para realizarse en un solo día, pero lo bastante significativa para acercar a quienes amamos al Salvador resucitado.

Combinados, estos pequeños esfuerzos nos pueden ayudar a centrar nuestros corazones en el milagro que celebramos cada mañana de Pascua.

Día 1: Comienza en tu propio corazón

Estudia el relato de la Resurrección y anota tus sentimientos.

Antes de compartir la Pascua con alguien, comienza por profundizar tu fe en la resurrección. Dedica unos minutos a leer el relato de la Resurrección en Lucas 24, Juan 20 o 3 Nefi 11. Después escribe tus reflexiones y sentimientos en tu diario o en una aplicación de notas. ¿Qué significa la Resurrección para ti personalmente? ¿Cómo te ha elevado Cristo?

El testimonio más poderoso que compartiremos más adelante, suele comenzar en momentos personales como estos.

Las manos están cruzadas en oración sobre una Santa Biblia.
Las manos están cruzadas en oración sobre una Santa Biblia. | Adobe.com

Día 2: Comienza en las redes sociales

Comparte tu testimonio de la Resurrección.

Los discípulos modernos tienen algo que los primeros apóstoles nunca tuvieron: una voz digital que puede llegar a cientos o incluso a miles de personas al instante. Considera publicar una breve reflexión personal diciendo por qué la Pascua es importante para ti. No lo hagas como un anuncio, sino más bien como una “confesión de fe”. Podría ser algo que le dirías a un amigo durante el almuerzo, en el parque o durante el descanso entre las reuniones de la Iglesia. Tal vez puedes acompañarlo con una escritura o imagen favorita. En un mundo donde las publicaciones sociales están llenas de ruido, algo realmente personal sobre Cristo puede hacer que alguien se detenga a leerla mientras pasa rápidamente por todas las publicaciones.

Día 3: Comienza al compartir mensajes inspiradores

Comparte un mensaje de la iniciativa de Pascua de la Iglesia.

Cada año, la Iglesia publica videos e imágenes inspiradoras centradas en Jesucristo. En lugar de crear un nuevo mensaje, comparte uno de ellos y añade una breve nota personal sobre por qué es importante para ti. A veces, la manera más fácil de testificar de Cristo es agregar tu reflexión al contenido inspirador que ya existe.

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Día 4: Comienza con un acto de bondad hacia un desconocido

Sirve a alguien que no conozcas.

Una característica notable del ministerio del Salvador es la frecuencia con que sirvió a personas que nunca había conocido. Su compasión no se limitó a aquellos cercanos a Él. Puedes pagar por la comida de quien esté en el auto detrás de ti en la ventanilla de servicio al auto (drive-through); dejar una propina generosa; ayudar a alguien a cargar sus compras del supermercado u ofrecer una palabra amable a alguien que esté pasando por un día difícil. Un pequeño acto de bondad al estilo de Cristo hacia un desconocido puede ser un hermoso testimonio de Él.

Día 5: Comienza mediante la conversación

Comparte por qué razón la Pascua es importante para ti.

El evangelio restaurado se comparte naturalmente a través de las conversaciones cotidianas. Dile a un compañero de trabajo o a un amigo que la semana de Pascua significa algo especial para ti. Comparte un breve pensamiento sobre la Resurrección de Cristo. Las conversaciones, no los sermones, abren puertas inesperadas.

Día 6: Comienza al reunirte con otras personas

Crea un momento centrado en Cristo en tu hogar.

No tienes que esperar al domingo. Reúne a las personas que ya forman parte de tu vida: familiares, compañeros de cuarto o vecinos. Organiza una reunión, algo pequeño y sagrado en tu hogar. Lean juntos en voz alta una escritura sobre la Resurrección. Pueden mirar un corto video de Pascua; compartir un breve pensamiento espiritual durante la cena; dejar un ejemplar de “El Cristo viviente” en la mesa de la cocina y observar quién lo recoge. La invitación no necesita ser formal; solo tiene que ser sincera y puede comenzar en la mesa de tu propia cocina.

Jesucristo habla con María Magdalena fuera del sepulcro del jardín.
Jesucristo está representado hablando con María Magdalena fuera del sepulcro del jardín en esta imagen proporcionada por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días para acompañar los mensajes de Pascua de 2026. | The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints

Día 7: Comienza al invitar

Invita a alguien a la reunión de adoración del Domingo de Ramos.

La conferencia general se llevará a cabo el 4 y 5 de abril, que coincide con la Pascua el domingo 5 de abril. La Primera Presidencia anunció que este año, el Domingo de Ramos —29 de marzo— las congregaciones locales tendrán una reunión sacramental de solo una hora, en lugar del bloque habitual de dos horas.

Pueden preguntarle a un amigo, vecino o compañero de trabajo: “¿Te gustaría venir conmigo a la iglesia el Domingo de Ramos?”.

Muchas personas están más dispuestas a asistir a la iglesia durante la Pascua que en cualquier otra época del año. Están esperando una invitación, buscando una puerta abierta, un rostro cálido en quien confíen. Una invitación humilde puede ser todo lo que necesitan.

El mensaje que nunca cambia

La tecnología evoluciona; la cultura cambia; y las herramientas digitales se multiplican, pero el núcleo del evangelio permanece constante.

Ya sea a través de una publicación en las redes sociales, una anotación en tu diario, una conversación con un amigo o un acto de bondad hacia un desconocido, estamos compartiendo el mismo mensaje que se proclamó frente a una tumba vacía hace 2000 años, en la mañana del primer Domingo de Pascua.

La tumba estaba sellada.

La piedra era pesada.

Había guardias vigilando la tumba.

Nada de esto pudo impedirlo.

Él resucitó

— Jason F. Wright es el presidente de la Rama JAS Blue Ridge de la Estaca Winchester Virginia

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