Cuando Rachelle Wilkinson de la Estaca Cedar Park, Texas se enteró que esperaba quintillizos hace casi 20 años, dijo que fue como “una experiencia extracorporal”.
Recordó haber pensado: “‘Estas cosas no le suceden a la gente común. ¿Por qué, entonces, me pasa a mí?’”
Después de que una ecografía reveló que tendría cinco bebés, su médico empezó de inmediato a hablarle sobre reducir el número de bebés.
Bombardeada con información y estadísticas sobre las probabilidades de que sus bebés sobrevivieran si decidía continuar el embarazo con todos, sintió cómo la decisión que debía tomar la oprimía.
Wilkinson y su esposo, Jayson Wilkinson, buscaron desesperadamente orientación.
“Oramos, fuimos a hablar con nuestro obispo, fuimos al templo, leí todos los mensajes de conferencia general que puede encontrar sobre respuestas a las oraciones y cómo recibir revelación personal”, relató ella. “Deseábamos hacer lo que el Señor quería que hiciéramos, pero no sabíamos exactamente qué era”.
No fue hasta más de dos semanas después, durante una reunión con su presidente de estaca, que ella experimentó un momento decisivo que le dio respuesta a su oración.
Wilkinson dijo que ese momento no lo provocó nada de lo que dijo o hizo el presidente de estaca, pero recordó que la invadió “un sentimiento muy intenso”.
“Fue la respuesta más fuerte y poderosa a una de mis oraciones que jamás haya recibido”, dijo. “En ese momento, simplemente supe que el Padre Celestial había enviado a esos bebés aquí por una razón, y entendí que debía hacer todo lo posible para traerlos a este mundo de la manera más segura posible”.

El 31 de julio de 2007, Rachelle Wilkinson dio a luz cinco bebés sanos, estableciendo un nuevo récord nacional (en inglés) en Estados Unidos por el peso total de los quintillizos, que sumó 9.70 Kilogramos.
Actualmente, los quintillizos Wilkinson tienen 18 años, y cada uno ha decidido servir una misión para La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Un vínculo entre hermanos que sigue creciendo
Tres de los quintillizos ya comenzaron su misión, los otros lo harán este verano.
A Ryder Wilkinson se le asignó la Misión San José, California y comenzó su servicio en español el 1 de septiembre de 2025. Rustin Wilkinson comenzó en la Misión Abiyán Oeste, Costa de Marfil, el 23 de septiembre de 2025 y está aprendiendo francés; en tanto que Kyndall Wilkinson comenzó a servir en la Misión Las Vegas Oeste, Nevada el 9 de febrero de 2026.
Kaydence Wilkinson se está preparando para servir en la Misión Seúl, Corea, el 6 de mayo de 2026 y Kassidy Wilkinson comenzará su servicio misional en la Misión Milán, Italia, el 3 de junio de 2026.

Kassidy Wilkinson, tomó la decisión la primavera pasada, mientras visitaba a sus abuelos que sirven una misión en la Misión Roma Italia.
Ver cómo la Iglesia transformaba la vida de las personas en Italia la inspiró a compartir el evangelio, siguiendo el ejemplo de sus abuelos. Durante la visita, también tuvo la oportunidad de ir a Roma y sintió que algún día volvería.
Cuando se enteró de que serviría en la Misión Milán, Italia, Kassidy Wilkinson confesó que “no podía dejar de sonreír”.
“No creo haber sentido tanta alegría de repente, todo al mismo tiempo, como sentí cuando abrí el sobre con mi llamamiento misional”, dijo.
La graduación de la escuela secundaria trajo muchos cambios para los quintillizos. Tendrían que separarse para ir a la universidad y cumplir una misión, un hito que ponía nerviosa a Kassidy Wilkinson.

Recuerda haber pensado: “Cuando regresemos seremos casi unos extraños”.
Sin embargo, descubrió que las cosas resultaron ser todo lo contrario.
“Sinceramente, siento que estamos más unidos que nunca”, dijo ella. “Me parece que, tener una relación tan cercana con Dios, influye también en todas las demás relaciones”.
Kaydence Wilkinson también notó un cambio en la relación que tenía con sus hermanos.
“Creo que hablo más con ellos ahora que están en la misión”, dijo Kaydence Wilkinson. “Les envío un correo todas las semanas y también puedo llamarlos cada semana”.
Si bien Kaydence Wilkinson reconoció que es difícil estar separada de sus hermanos, dijo que sabe que “están haciendo algo muy bueno”
“La obra que están realizando es tan importante que es algo más valioso que el deseo de verlos”, dijo.
Kassidy Wilkinson comentó que oír las historias inspiradoras de sus hermanos y leer sus correos sobre las experiencias en su misión le ha ayudado a entender mejor la influencia que tienen en otras personas.
“Algo que puedo experimentar como quintilliza, con todos mis hermanos sirviendo una misión, es el poder de la obra misional”, dijo. “Puedo darme cuenta de que es una experiencia de gran impacto en la vida, tanto para quien va a la misión como para aquellos a quienes conoce, enseña, y ayuda a traer a la Iglesia”.

Una experiencia transformadora
Los días de preparación (p-days) son para Rachelle Wilkinson son una “jornada muy ajetreada”.
Con tres de los quintillizos ya en la misión, trata de organizarse para poder hablar con todos ellos, ya que se encuentran en diferentes zonas horarias.
“Simplemente reservo los lunes para eso”, dijo. “Mis hijos van a estar por todo el mundo, lo cual es realmente una locura”.
Rachelle Wilkinson expresó que le encanta ver la cantidad de jóvenes que están eligiendo servir una misión, y comentó que ha notado un “cambio positivo” en sus propios hijos una vez que tomaron esa misma decisión.
“Esto les ha ayudado, no solo a fortalecer su testimonio, sino también a desarrollar la confianza en sí mismos y en sus habilidades”, añadió.
Ha visto cómo la relación entre sus dos hijos se ha fortalecido gracias a las experiencias que comparten como misioneros.
Siento que ahora se aprecian mucho más, ya que están enfrentando juntos esta etapa tan exigente”, comentó.
Kaydence Wilkinson comentó que no esperaba que sus experiencias en la misión fueran tan diferentes a las de sus hermanos, pero confía en que “nos transformará de la manera que necesitamos”.
“Es una gran bendición poder servir al Padre Celestial y ser un representante de Jesucristo y, además, puedes hacer eso todos los días”, expresó.
Kassidy Wilkinson compartió las palabras del presidente de la Universidad Brigham Young, C. Shane Reese, durante su discurso a estudiantes, profesores y personal en un devocional de BYU, el martes 16 de septiembre: “Solos, su luz no se puede ocultar; juntos, su luz inunda la tierra”.
“Eso es lo que siento como quintilliza. Siento que la luz de mi familia inunda la tierra”, dijo.

