Cindy McCain, directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, visitó Salt Lake City el viernes 30 de enero para conocer las labores humanitarias de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
La Iglesia y el Programa Mundial de Alimentos han colaborado para alimentar a los necesitados desde 2014.
“Valoramos profundamente nuestra larga colaboración con La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días”, dijo McCain.
Dijo que durante 12 años, el Programa Mundial de Alimentos y la Iglesia han trabajado juntos para ayudar a millones de personas que enfrentan hambre y dificultades en 49 países.

“La generosidad de la Iglesia no solo ha salvado vidas; también ha ayudado a las familias a desarrollar las habilidades, los recursos y la resiliencia que necesitan para encontrar nueva esperanza y oportunidades”, dijo McCain.
También agradeció a los líderes de la Iglesia por su continuo apoyo, según un comunicado de prensa en ChurchofJesusChrist.org.
“Esperamos continuar este trabajo vital, hombro a hombro, brindando esperanza, oportunidades y sustento a las comunidades de todo el mundo. Juntos, continuaremos nuestra misión compartida de salvar vidas y transformar vidas”.

McCain recorrió la Manzana de Bienestar y el Almacén Central de los Obispos junto con Barron Segar, presidente y director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos de Estados Unidos, y Lena Savelli, directora regional para América Latina y el Caribe del Programa Mundial de Alimentos.
Segar dijo: “El número de vidas que se han beneficiado de esta colaboración es realmente fenomenal”.
Agregó: “Seis millones de vidas. Seis millones de seres humanos en todo el mundo —nuestros vecinos— se han visto beneficiados por la colaboración entre La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y el Programa Mundial de Alimentos. Y lo hemos logrado en 49 países diferentes”.
Según el Programa Mundial de Alimentos, 318 millones de personas en todo el mundo se enfrentan a niveles críticos de hambre.

Después de recorrer la Manzana de Bienestar y el Almacén Central de los Obispos, el grupo almorzó con el Obispado Presidente y la presidencia general de la Sociedad de Socorro.
El Obispo Presidente W. Christopher Waddell dijo: “Estamos agradecidos de servir junto al Programa Mundial de Alimentos para cuidar a los hijos de Dios y seguir Su ejemplo de amor y servicio”.
Agregó: “Esta colaboración refleja un compromiso compartido para apoyar a los más vulnerables y fortalecer tanto a las personas como a las familias en todo el mundo”.
La presidenta general de la Sociedad de Socorro, Camille N. Johnson, elogió los esfuerzos globales del Programa Mundial de Alimentos para brindar alivio y esperanza a quienes lo necesitan.

“En todo el mundo, el hambre afecta a madres, niños y familias de maneras profundamente personales”, dijo la presidenta Johnson. “Nos inspira la dedicación del Programa Mundial de Alimentos para fortalecer a las familias y las comunidades, y estamos agradecidos de colaborar con ellos en esta obra de compasión, dignidad y esperanza”.
Blaine Maxfield, director general de los Servicios de Bienestar y Autosuficiencia de la Iglesia, afirmó que la colaboración es efectiva gracias a un “enfoque compartido tanto en la ayuda inmediata como en la autosuficiencia a largo plazo”.
“Ya sea a través de asistencia alimentaria de emergencia o de comidas escolares que ayudan a los niños a aprender y desarrollarse, nuestro trabajo con el Programa Mundial de Alimentos se centra en ayudar a las personas a salir adelante con confianza y oportunidades”, dijo Maxfield.
12 años de trabajo conjunto

El élder Gérald Caussé, del Cuórum de los Doce Apóstoles, se reunió con McCain en Roma, Italia, en abril de 2025, cuando era Obispo Presidente de la Iglesia.
La visita incluyó un recorrido por la sede del Programa Mundial de Alimentos y sesiones informativas sobre emergencias actuales, incluyendo testimonios directos de representantes del Programa Mundial de Alimentos en Chad, Ucrania y Sudán. El objetivo de las sesiones informativas era comprender mejor los desafíos que se enfrentan en estas partes del mundo y el impacto del trabajo que se está realizando.
La Iglesia celebró 10 años de colaboración con el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas y con World Food Program USA en febrero de 2024 con un proyecto de servicio (ambos en inglés).
En ese proyecto participaron más de 150 jóvenes adultos solteros del área de Salt Lake City, quienes trabajaron diligentemente para armar y empacar 900 cajas de alimentos en el Almacén Central de los Obispos.
En 2024, la Iglesia donó USD$8 millones para el programa de comidas escolares con productos locales del Programa Mundial de Alimentos en Haití. Esta iniciativa — una colaboración entre la Iglesia, el PMA y World Food Program USA — proporcionará nutrición esencial a niños en áreas vulnerables.
La Iglesia donó USD$32 millones al Programa Mundial de Alimentos para ayudar a proporcionar alimentos y asistencia vital a 1.6 millones de personas en nueve países en septiembre de 2022.


