Más de 1700 jóvenes adultos solteros procedentes de todos los Estados Unidos y otros seis países, bailaron, sirvieron, participaron de citas rápidas y más, durante la Conferencia JAS Ciudades de Luz 2025 del área Norteamérica Noreste (en inglés) celebrada en Washington, D. C., del 19 al 21 de septiembre.
Esos tres días fueron la culminación de meses de trabajo de un equipo de 40 jóvenes adultos liderados por Mollie Petersen y Justin Perfili.
“Estas conferencias JAS son importantes porque refuerzan nuestra esperanza en Jesucristo y su función en nuestras vidas”, dijo Petersen.
Maddie Steele, una asistente a la conferencia, hizo suyo el sentir de Petersen.
“Siento que el propósito principal de estas reuniones de JAS es recordarnos que no estamos solos en nuestro esfuerzo por vivir el discipulado como adultos solteros, sin importar cuán aislante esto pueda parecer a veces”.
Lo mejor está por venir
Celeste Giles, que dirigió el equipo de diseño de experiencias y mercadeo de la conferencia, dijo que el fin de semana fue una combinación de enriquecimiento espiritual y actividades divertidas.
“Si viniste en busca de conexión, un sentimiento de comunidad y con la disposición de abrirte a los demás, habría sido imposible que te fueras con las manos vacías”, dijo.
El comité de planificación eligió “Lo mejor está por llegar”, como el tema de la conferencia, —el cual tiene su origen en el discurso del presidente Russell M. Nelson de la conferencia general de octubre de 2024— que, según Giles fue una decisión inspirada.
“Se convirtió en algo que me brindó estabilidad y me recordó que lo mejor realmente está por llegar a nuestras vidas gracias a las oportunidades del evangelio restaurado de Jesucristo”.
La conferencia comenzó en la noche del viernes 19 de septiembre con una actividad social que se llevó a cabo en el Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian.
Los asistentes participaron en búsquedas del tesoro, en juegos para conocer a otras personas (citas rápidas), recibieron su caricatura y disfrutaron de bocadillos y bebidas.
Steele comentó que la actividad social de apertura fue uno de los momentos más destacados para ella.
“Con el riesgo de sonar cursi, hay una abrumadora sensación de posibilidades sobre lo que podrías experimentar y a quién podrías conocer”, dijo.
Al día siguiente, los jóvenes adultos se reunieron en el Centro de Visitantes del Templo de Washington D.C. (en inglés) y en el centro de estaca cercano para participar en talleres de historia familiar, realizar proyectos de servicio, escuchar a discursantes y asistir a sesiones de investidura.
A la noche, se celebró un evento de gala en la Galería Nacional de Retratos del Smithsonian que incluyó baile, recorridos por el museo, una cabina para fotos y un bar de refrescos.
La conferencia finalizó el domingo con una reunión sacramental y un almuerzo.
Steele dijo que una de las principales enseñanzas que se llevó de esta conferencia fue el sentimiento de camaradería con los otros miembros de la Iglesia”.
“A medida que el mundo se vuelve más oscuro y nuestras creencias se hacen cada vez más impopulares, hay algo tan reconfortante y edificante al estar en una sala con 2000 personas que creen en lo mismo que tú y que trabajan activamente para difundir luz y bondad”.
Dios conoce a Sus hijos
Petersen comentó que, servir en el comité de planificación fue “una de las experiencias más significativas” que ha tenido.
Sin embargo, no experimentó el mismo sentimiento cuando la llamaron para desempeñar ese trabajo.
Petersen, que es originaria de Utah, vivía en Washington, D. C., por motivos laborales. Su trabajo estaba por finalizar, y consideraba la idea de volver a Utah o posiblemente a Hawái.
Dijo que recibir ese llamamiento fue desalentador, ya que requeriría permanecer en Washington, D. C., cuando tenía otros planes en mente.
“Me sentí sola porque me preguntaba si realmente Dios me conocía al pedirme hacer algo que no quería ni había planeado”, dijo.
Poco antes de aceptar el llamamiento, Petersen tuvo una experiencia personal en la que supo que Dios estaba consciente de ella y que necesitaba extender su estadía en Washington, D.C.
“Eso no quiere decir que no hubo estrés y ansiedad a lo largo del año”, dijo, “pero constantemente me encontraba mirando hacia atrás y viendo la mano del Señor”.
Obreros en Sión
Una de las formas en que Petersen vio la mano de Dios fue a través de sus compañeros del comité.
Ella se refirió a su equipo como “un milagro”, afirmando que todos juntos eran “obreros en Sión”.
“Nuestro equipo funcionaba como una máquina bien engrasada, porque cada miembro estaba totalmente comprometido y comprendía la idea de lo importante que es para los jóvenes adultos solteros asistir a estas conferencias y conectarse con los demás”.
Petersen dijo que Perfili oró y buscó revelación para saber a quienes debía llamar como parte del comité. Finalmente, contó con la ayuda de unos 40 jóvenes adultos solteros que ayudaron con la traducción, las necesidades audiovisuales, los proveedores, las actividades, las redes sociales, la cartelería y mucho más.
Petersen añadió que, a través de toda esta actividad, trabajó con personas increíbles, fue testigo de cuánto se preocupan los líderes de la Iglesia por los jóvenes adultos solteros y también sintió el amor y el poder de Dios.
Ella testificó que Dios conoce a todos Sus hijos y que también cumple Sus promesas.
“Dios trazó cada camino y [fue quien] llevó todas las cargas este año”.
