En un esfuerzo centrado en Cristo para ayudar a los más vulnerables, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días colabora con Un Kilo de Ayuda, una organización humanitaria líder en México, para mejorar la vida de niños y familias en comunidades profundamente marginadas de todo el país, según informó la Sala de prensa de la Iglesia en México.
Un Kilo de Ayuda da mucho más que un kilo.
Gracias a una importante donación de la Iglesia, más de 44 000 personas, incluyendo niños menores de 5 años y mujeres embarazadas que enfrentan desnutrición, falta de estimulación neurocognitiva y malas prácticas de crianza, que viven en la pobreza en siete estados mexicanos, recibirán apoyo transformador. La iniciativa operará en los estados mexicanos de Chiapas, Oaxaca, Sinaloa, Nuevo León, Guerrero y Yucatán.

Esta iniciativa se implementará a través de 10 centros de desarrollo infantil administrados por Un Kilo de Ayuda, una organización sin fines de lucro con casi 40 años de experiencia que beneficia a más de 500 000 niños y 450 000 cuidadores en todo el país. Estos centros servirán como centros para servicios esenciales, desde apoyo nutricional hasta educativo y emocional.
El presidente Jared Pulido, presidente de la Estaca Monte Albán Oaxaca, México, declaró: “Compartimos la visión de Un Kilo de Ayuda de ayudar a todos los niños a lograr un desarrollo integral. Por lo tanto, además de proporcionar paquetes nutricionales, daremos seguimiento a su progreso y capacitaremos a sus padres y cuidadores”.

Desarrollo infantil temprano
Los primeros 1000 días de vida son cruciales para el desarrollo del potencial físico, cognitivo y emocional de un niño. Sin una intervención oportuna, problemas como la desnutrición, la anemia o la falta de estimulación pueden provocar reveses permanentes.
Este proyecto aborda estos riesgos mediante:
- 3600 paquetes nutricionales ricos en proteínas para combatir el hambre.
- Suplementos de hierro para combatir la anemia infantil.
- Evaluaciones del desarrollo para monitorear los hitos del desarrollo.
- Capacitación de cuidadores en prácticas de crianza positivas.
- Entornos de aprendizaje basados en el juego para apoyar el crecimiento físico y cognitivo.
- Acciones para mejorar el acceso a agua potable.
Estos servicios llegarán a las comunidades mediante visitas regulares — cada tres Semanas — de especialistas y voluntarios vinculados a los centros de desarrollo infantil.
Una misión compartida

Esta colaboración no es la primera entre la Iglesia y Un Kilo de Ayuda. Ambas organizaciones han trabajado juntas anteriormente en Chiapas, Oaxaca y el Estado de México, incluyendo respuestas conjuntas a desastres naturales como el huracán Otis y durante la iniciativa global de servicio Ilumina el Mundo de la Iglesia.
Daniela Landaverde, subdirectora de relaciones institucionales de Un Kilo de Ayuda, dijo: “Esta alianza con La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días representa mucho más que una colaboración: es un compromiso compartido para transformar la vida de los niños desde sus primeros mil días”.
Un evangelio de servicio

En el corazón de esta colaboración se encuentra la creencia de que cada niño es un hijo de Dios, merecedor de alimento, amor y oportunidades. Como discípulos de Jesucristo, los miembros de la Iglesia se esfuerzan por seguir Su ejemplo — ayudar a los necesitados, alimentar a los hambrientos y bendecir a las familias.
En pueblos rurales y barrios urbanos, este proyecto ayudará a las madres a aprender a atender las necesidades físicas y emocionales de sus hijos. Brindará alimento y esperanza a familias sin recursos. Puede fortalecer comunidades, un niño, una madre a la vez.
Landaverde dijo: “Gracias a este esfuerzo conjunto, hemos capacitado a miles de cuidadores y evaluado el desarrollo de más de 7000 niños. En 2025, renovamos nuestro compromiso de seguir evaluando, mejorando y construyendo para el futuro”.

