La guía de estudio “Ven, sígueme” de esta semana abarca Doctrina y Convenios 37-40, que incluye la revelación dada a James Covel a través de José Smith.
A continuación, les ofrecemos algunas citas de líderes de la Iglesia actuales y del pasado sobre estas secciones de Doctrina y Convenios.
Doctrina y Convenios 37
“Después de que la Iglesia se organizó en abril de 1830, la persecución provocó un estancamiento en el crecimiento de la Iglesia en [el estado de] Nueva York, mientras que el número de miembros crecía en Ohio, [el estado vecino]. Al llegar el invierno, una revelación indicó a los miembros de la Iglesia que “fueran al Ohio” y se reunieran allí con los Santos, (Doctrina y Convenios 37:1).
“Lucy [Mack Smith] y varias docenas de Santos respondieron al mandamiento de la revelación y viajaron en barco por el Canal Erie hasta el Lago Erie y, después, cruzaron el lago hacia Ohio. Sin embargo, cuando llegaron a la orilla del Lago Erie, encontraron el agua completamente congelada sin señal de que existiera un paso que les permitiera continuar. …
“Lucy les rogó a los santos que oraran para que el hielo se rompiera y pudieran continuar su viaje. En ese momento, se oyó un ruido ‘como el estallido de un trueno’, y el hielo se partió, dejando un estrecho pasaje, que se cerró inmediatamente después de que pasara la embarcación (‘Lucy Mack Smith, Historia [1845],’ página 203, josephsmithpapers.org -en inglés-). Más tarde, los santos celebraron una reunión de oración para dar gracias a Dios por Su intervención”.
— Sharalyn D. Howcroft, Departamento de Historia de la Iglesia, en el artículo de la revista Liahona de enero de 2021 “Lucy Mack Smith: Una testigo fiel” (en inglés)
Doctrina y Convenios 38
“… Los verdaderos seguidores de Jesucristo anhelan la paz y procuran activamente edificar un tipo diferente de sociedad, una sociedad que esté fundada en las enseñanzas de Jesucristo. Con este fin, el Señor nos ha ordenado ‘Sed uno; y si no sois uno, no sois míos’ (Doctrina y Convenios 38:27). De hecho, la unidad es una característica distintiva de la verdadera Iglesia de Jesucristo. …
“Cada uno de nosotros debe ‘estim[ar] a su hermano como a sí mismo’ (véase Doctrina y Convenios 38:24). Si hemos de ser el pueblo del Señor y estar unidos, no solo debemos tratarnos unos a otros como iguales, sino que también debemos vernos unos a otros verdaderamente como iguales y sentir en nuestro corazón que somos iguales; iguales ante Dios, de igual valor e igual potencial.
— Presidente Russell M. Nelson en el artículo de la revista Liahona de octubre de 2024 “Un modelo para la unidad en Jesucristo”
“[C]onfiar en Dios. Cuando le preguntamos a Él con fe y verdadera intención, Él nos revelará nuestras asignaciones divinas. Una vez que las descubramos, Él nos ayudará a cumplir esas asignaciones. ‘Todas las cosas… están presentes ante [Sus] ojos’ (Doctrina y Convenios 38:2 véase también Abraham 2:8), y en el momento adecuado, Él abrirá las puertas que sean necesarias para nosotros (véase Apocalipsis 3:8). Hasta envió a Su Hijo, Jesucristo, a fin de que podamos depender de Él para obtener fuerza más allá de nuestras habilidades naturales (véanse Filipenses 4:13; Alma 26:12)”.
— Élder John C. Pingree Jr., Setenta Autoridad General, conferencia general de octubre de 2017, “Tengo una obra para ti”
“Los hombres que poseen el sacerdocio no son intrínsecamente mejores que los demás, pero deberían comportarse de forma diferente. Los hombres que poseen el sacerdocio no sólo deberían recibir la autoridad de dicho sacerdocio sino llegar a ser dignos y fieles canales del poder de Dios. ‘…Sed limpios, los que lleváis los vasos del Señor…’” (Doctrina y Convenios 38:42).”
— Élder David A. Bednar del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 2012, “Los poderes del cielo”
“Una vez que se predica el Evangelio y se organiza la Iglesia, se cuenta con un abastecimiento inagotable de fieles hermanos y hermanas que tienen ese testimonio y están dispuestos a responder al llamado a servir. Se entregan a la obra del Señor y viven las normas que se requieren de ellos. …
“Este principio pone a la Iglesia en un curso diferente al de todas las otras iglesias cristianas en el mundo; nos encontramos en la situación poco común de tener un abastecimiento inagotable de maestros y líderes, entre toda nación, tribu, lengua y pueblo, por todo el mundo. Hay una igualdad singular entre los miembros y ninguno de nosotros debe considerar que vale más que otro. (Véase Doctrina y Convenios 38:24-25)”.
— El fallecido presidente Boyd K. Packer, en aquel entonces el presidente en funciones del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 2007, “Los débiles y sencillos de la Iglesia”
“En los primeros años de la Restauración, los miembros nuevos se congregaban para establecer a Sión, la cual era tanto un lugar como una finalidad: un espíritu. Ya no nos congregamos de la misma manera. Nuestras ramas y nuestros barrios son ahora nuestra Sión, pero éstos adquieren el espíritu de Sión sólo cuando los miembros se cuidan con cariño los unos a los otros. Lamentablemente, a veces oímos de hermanas, y de hermanos, cuyos sentimientos han sido lastimados por otros miembros de la Iglesia y se han alejado. Si ustedes se encuentran en cualquiera de los lados de ese dilema —en el de ofensor o en el de ofendido— busquen el perdón; comprendan cuál haya sido su parte en el problema. Recuerden la admonición que nos hizo Cristo: ‘…Yo os digo: Sed uno; y si no sois uno, no sois míos’ (Doctrina y Convenios 38:27)”.
— Hermana Kathleen H. Hughes, en aquel entonces la primera consejera de la presidencia general de la Sociedad de Socorro, conferencia general de abril de 2005, “Quienes nos brindan su amor: amigos que tienen el amor de Cristo”
“Las mujeres fieles a sus convenios que tienen corazón de madre saben que, ya sea que la maternidad llegue temprano o tarde, ya sea que sean bendecidas con ‘su aljaba’ llena de hijos aquí en la vida terrenal o no, ya sea que sean solteras, casadas o que hayan quedado solas a cargo de sus hijos, en los santos templos son ‘[investidas] con poder de lo alto’ (Doctrina y Convenios 38:32) y que, con esa investidura, reciben las bendiciones prometidas y ‘las creen y las [aceptan]’ (véase Hebreos 11:13)”.
— Hermana Julie B. Beck, en aquel entonces la primera consejera de la presidencia general de las Mujeres Jóvenes, abril de 2004 conferencia general de, “‘Corazón de madre’”
“Durante una de las primeras conferencias de la Iglesia, realizada el 2 de enero de 1831, el Señor, por medio de la revelación, demostró mediante una visión dada a José Smith cuan valiosa era para Él la tierra que había creado para Sus hijos. En Doctrina y Convenios 38:17-20, leemos:
“’Y he hecho rica la tierra, y he aquí, es el estrado de mis pies; por tanto, de nuevo pondré mi pie sobre ella.
“’Y os ofrezco y estimo conveniente daros riquezas más grandes, sí, una tierra de promisión, una tierra que fluye leche y miel, sobre la que no habrá maldición cuando el Señor venga;
“’y os la daré como tierra de vuestra herencia, si es que la procuráis con todo vuestro corazón.
“’Y este será mi convenio con vosotros, la recibiréis como tierra de vuestra herencia y como herencia de vuestros hijos para siempre, mientras dure la tierra, y la poseeréis otra vez en la eternidad, para nunca más volver a pasar’.
“El Señor nos ha bendecido con tierras de promisión de las cuales disfrutar durante nuestra probación terrenal. Las naciones de la tierra, si continuaran siguiendo los senderos del Señor, podrían ser una bendición para Sus hijos aquí. Hijos e hijas jóvenes, Él espera que ustedes tengan especialmente presentes las abundantes bendiciones que han recibido de Él. …
“La mejor forma que conozco de hacer una contribución a la tierra en la cual vivimos es estar preparados para el futuro. El Señor nos ha prometido que si estamos preparados no temeremos (Doctrina y Convenios 38:30). Si nos esforzamos por obtener la mejor preparación académica que esté a nuestro alcance, estaremos en una posición mejor de ser autosuficientes y de no convertirnos en una carga para la sociedad en la que vivamos”.
— El fallecido Élder L. Tom Perry, en aquel entonces un miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 1998, “Juventud bendita”
“Esta es una época espléndida en la cual vivir, ser joven, encarar un futuro emocionante; pero también es una época muy amenazadora y aterradora si no se está preparada. Si se está preparada, no hay que temer (Véase Doctrina y Convenios 38:30). Ustedes son las pioneras de la actualidad y marcaran el camino en tierras desiertas de un modo distinto y quizá aún más difícil que el de los pioneros de antaño”.
— La fallecida hermana Ardeth G. Kapp, en aquel entonces la presidenta general de las Mujeres Jóvenes, conferencia general de octubre de 1990, “Los ‘grillos’ se pueden destruir con la espiritualidad”
“Si bien es importante estar al tanto del deseo de Satanás de llevarnos a su bando, no tenemos por qué vivir con temor. En Doctrina y Convenios se nos enseña: ‘… si estáis preparados, no temeréis’ (Doctrina y Convenios 38:30). Al prepararnos para recibir las bendiciones del Señor y ser dignas de servirle, reunimos fortaleza —poder del Espíritu Santo— para vencer el mal”.
— Hermana Michaelene P. Grassli, en aquel entonces la presidenta general de la Primaria, conferencia general de octubre de 1989, “Sigamos el ejemplo del Salvador”
Doctrina y Convenios 39
“En una revelación para James Covel, el Señor le dijo: ‘Eres llamado para obrar en mi viña, y edificar mi Iglesia y establecer Sión, a fin de que se regocije sobre os collados y florezca’ (Doctrina y Convenios 39:13). Cada miembro fiel de la Iglesia de Jesucristo recibe similar mandato, el de obrar en Su viña y edificar Su Iglesia para así contribuir al establecimiento y fortalecimiento de Sión”.
— Élder Jorge F. Zeballos, Setenta Autoridad General, en el artículo de la revista Liahona de enero de 2025 “La Restauración y el establecimiento del Reino de Dios”
“La tarea y la responsabilidad a la que estos santos se han consagrado desinteresadamente ha evolucionado, como lo ilustra una revelación dada a través del profeta José Smith a James Covel, quien había sido ministro bautista durante cuarenta años. El primer paso en el proceso para llegar a ser un Santo de los Últimos Días, se le dijo al hermano Covel, es aceptar verdaderamente el evangelio, del cual el Señor dice: ‘Y éste es mi evangelio: El arrepentimiento y el bautismo en el agua, seguido del bautismo de fuego y del Espíritu Santo, aun el Consolador, quien muestra todas las cosas y enseña las cosas pacíficas del reino’ (Doctrina y Convenios 39:6).
“Después de la aceptación del evangelio, se le pidió al hermano Covel que hiciera lo que ahora es nuestra obligación incondicional, porque el Señor dice, ‘Y si haces esto, te he preparado para una obra mayor. Predicarás la plenitud de mi evangelio que he enviado en estos últimos días, el convenio que he enviado para recobrar a los de mi pueblo, que son de la casa de Israel’ (Doctrina y Convenios 39:11). Y esta es la promesa que se le hizo al hermano Covel: ‘Y acontecerá que el poder descansará sobre ti; tendrás una fe grande y estaré contigo e iré delante de tu faz’ (Doctrina y Convenios 39:12).
“Lo que dice esta escritura, en la época en que apenas hacía nueve meses que la Iglesia había sido restaurada, se aplica a nosotros con la misma fuerza en la actualidad. Y es una reiteración incomparable y poderosa de la promesa que hizo el Salvador durante Su ministerio terrenal. Esa promesa de que estará entre nosotros cuando ‘dos o tres se congreguen’ en Su nombre, es una declaración maravillosa de Su amor ilimitado por cada uno de nosotros, y nos asegura Su presencia en nuestros servicios de la Iglesia, en nuestra vida diaria y en el círculo íntimo de nuestra familia”.
— El fallecido élder Joseph B. Wirthlin, en aquel entonces un asistente del Consejo de los Doce, conferencia general de abril de 1976, “… congregados en mi nombre…”
Doctrina y Convenios 40
“Una medida para que nosotros mismos podamos evaluar si somos espiritualmente desidiosos es la siguiente: ¿Qué actitud tenemos al asistir a las reuniones de la Iglesia?… ¿… tenemos la actitud de ‘ya he escuchado todo esto antes’, lo que inmediatamente bloquea el acceso del Espíritu a nuestra mente y corazón, y permite que la desidia llegue a ser una parte fundamental de nuestro carácter?
“Se dijo lo siguiente de un investigador prominente en los comienzos de la Iglesia restaurada, que hizo convenio de que obedecería cualquier mandamiento que el Señor le diera: ‘Y recibió la palabra con alegría, pero en seguida lo tentó Satanás… y los afanes del mundo hicieron que rechazara la palabra” (Doctrina y Convenios 40:2). Comparemos eso con la clara declaración del Señor: ‘El que recibe mi ley y la guarda, tal es mi discípulo’ (Doctrina y Convenios 41:5)”.
— Élder Donald L. Hallstrom, en aquel entonces un Setenta Autoridad General, conferencia general de octubre de 2007, “Hazlo ahora”

