El élder S. Mark Palmer de la Presidencia de los Setenta ha visto de primera mano las bendiciones que una educación a través de BYU–Pathway Worldwide puede brindar a personas de todo el mundo.
Durante la transmisión de un devocional para los estudiantes de BYU–Pathway el viernes 7 de febrero, el élder Palmer —quien sirvió en las áreas África Sudeste y África Sur— relató cómo tres de sus asistentes ejecutivos en el Sudáfrica se habían inscrito en el programa. Su hermana, Stephanie, y su hermano, Kevin, que viven en Nueva Zelanda, su país natal, cada uno finalizó el programa BYU–Pathway. También estuvo en Japón recientemente, donde las esposas de dos miembros de la presidencia de área estaban estudiando a través de BYU–Pathway —la hermana Seongmi Kim, esposa del élder Christopher H. Kim, de Corea del Sur y la hermana Debbra McCune, esposa del élder John A. McCune (en inglés), de los Estados Unidos.
“Por supuesto que su educación les traerá bendiciones, y les ayudará a lo largo de su vida”, les dijo el “élder Palmer a los estudiantes. “Pero recuerden que la misión de BYU–Pathway es, principalmente, espiritual y no temporal”.
Él explicó que la educación ayudará a quien se gradúe a conseguir un mejor trabajo, pero una vida plena y satisfactoria va más allá de la autosuficiencia.
Durante la conferencia de la universidad BYU en 2022 (en inglés), el élder D. Todd Christofferson, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó que la autosuficiencia no es un objetivo final, sino el medio para alcanzar un objetivo.
El élder Palmer dijo: “Buscamos ser autosuficientes para poder servir a otros. Esto se capta muy bien en el lema de BYU en Provo, ‘Entra para aprender, sal para servir’”
No se debe confundir el ingreso económico con la autosuficiencia, dijo el élder Palmer. “He conocido a Santos maravillosos en todo el mundo que tienen muy poca riqueza material y, sin embargo, son autosuficientes. Viven de tal manera que sus deseos no exceden sus necesidades. Entonces, como muchos de ustedes, encuentran gozo en servir y comparten generosamente lo que tienen”.
A medida que los estudiantes se embarcan en su jornada hacia una mayor autosuficiencia espiritual y temporal, “[deben recordar] siempre que la autosuficiencia es un requisito previo para el servicio”, dijo el élder Palmer a los oyentes.
“Si no tenemos autosuficiencia temporal, no es posible ayudar a los hambrientos y a los que tienen otras carencias materiales. Sin autosuficiencia espiritual, no hay forma de asistir a los necesitados emocional y espiritualmente. Sin aprendizaje, es difícil enseñar a otros. Por lo tanto, esperamos que cada uno de ustedes, al ser bendecidos por BYU–Pathway sientan el deseo de servir en la Iglesia, en sus familias y en sus comunidades”.

El élder Palmer dijo que, en su oficina ubicada en la sede administrativa de la Iglesia, tiene un cuadro del árbol de la vida del sueño de Lehi. “Esto también me recuerda el gozo que se siente al permanecer en la senda que conduce a la vida eterna. Testifico que nada en su vida tendrá un sabor más dulce que el fruto del Evangelio, el amor de Dios y vivir una vida de discipulado y servicio semejante al de Cristo que llevará a otros también a probar ese fruto”.
En conclusión, el élder Palmer expresó su confianza en que BYU–Pathway será un trampolín en la vida de los estudiantes. “Les dejo mi amor, mi aliento y mi firme testimonio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, quien dirige esta Iglesia a través de profetas y apóstoles vivientes. Estoy muy agradecido por su guía inspirada al implementar BYU–Pathway para ustedes y para miles de extraordinarios estudiantes en todo el mundo”.

