En su más reciente discurso de la conferencia general, el presidente de la Iglesia, Russell M. Nelson, invitó a todos a dedicar tiempo cada semana para aumentar su comprensión de la Expiación de Jesucristo.
Durante el primer devocional del semestre de invierno, el presidente de BYU–Idaho, Alvin F. Meredith III testificó a los estudiantes que la Expiación de Jesucristo es el acontecimiento más importante de la historia del mundo —y se encuentra en el núcleo mismo de todo lo que los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días consideran verdadero.
“La Expiación del Salvador incluyó Su sufrimiento en Getsemaní; Su sufrimiento y muerte en la cruz en el Calvario; y Su resurgimiento de la tumba de Arimatea o Su resurrección”, dijo el presidente Meredith. “Jesucristo sufrió el castigo por nuestros pecados para que podamos quedar limpios y reconciliarnos con Dios. Gracias a Su expiación, todos resucitarán, y aquellos que se esfuercen por ser Sus discípulos y obedezcan Su evangelio recibirán el don de la vida eterna”.
El presidente Meredith estuvo acompañado por su esposa, la hermana Jennifer Meredith, quien también se inspiró en los comentarios de presidente Nelson para su discurso.

La Creación y la Caída de Adán
Para lograr una total comprensión de la Expiación de Jesucristo, debemos comenzar por comprender la creación y la caída de Adán, explicó el presidente Meredith.
Cuando el presidente y la hermana Meredith se preparaban para ser líderes de la Misión Utah Salt Lake City Sur en junio de 2019, el entonces élder Jeffrey R. Holland habló en el Centro de Capacitación Misional de Provo sobre la Expiación de Jesucristo (en inglés).
Habló sobre cuatro problemas que Adán y Eva enfrentaron después de la creación en el Jardín del Edén:
- Su presencia en relación con Dios.
- Su mortalidad, o la cuestión de la vida y la muerte.
- Su capacidad para progresar y experimentar gozo.
- Su capacidad para tener hijos y formar una familia.
Cuando Adán transgredió y junto con Eva fueron expulsados del Jardín del Edén, esto se consideró como un descenso a un nivel inferior, un retroceso, dijo el presidente Meredith, sin embargo, también se podría haber llamado “una caída afortunada” o un paso hacia adelante, un progreso.
“Después de la Caída, Adán y Eva ya no estuvieron en la presencia de Dios. Y una vez fuera del Jardín, quedaron sujetos a la muerte y a las vulnerabilidades de la mortalidad”, continuó el presidente Meredith. “Pero [viendo] el lado positivo, pudieron progresar y experimentar el gozo. Además, pudieron tener hijos y formar una familia”.
La respuesta a la Caída
La respuesta a la Caída es la Expiación de Jesucristo.
“En el plano de lo eterno, los efectos negativos de la Caída pueden restaurarse y convertirse en hermosos efectos positivos; y los efectos positivos de nuestra vida mortal se amplifican magníficamente, todo gracias a la Expiación de Cristo”, dijo el presidente Meredith.
Los hijos de Dios volverán a morar con Él otra vez y estarán de nuevo en Su presencia —se levantarán de la tumba en la resurrección, como seres inmortales con cuerpos restablecidos a su “perfecta forma” (véase Alma 40:23). Los fieles se convertirán en “coherederos con Cristo” (Romanos 8:17), y podrán estar con sus familias para siempre.
“Todos los aspectos positivos de la vida eterna están a nuestra disposición gracias a la Expiación de Jesucristo”, señaló el presidente Meredith.

El poder purificador de la Expiación de Jesucristo
La Expiación de Jesucristo permite que los pecados que sean como la grana puedan volverse blancos como la nieve (véase Isaías 1:18) y que quien se ha arrepentido de sus pecados pueda ser perdonado (Doctrina y Convenios 58:42).
“Estoy profundamente agradecido por la paz y la pureza que provienen, en esta vida, de ser limpiado y sanado por medio de Cristo. Si hay alguien aquí hoy, que sienta que se ha apartado demasiado o que haya tropezado incontables veces, le testifico que la Expiación de Jesucristo es infinita tanto en su alcance como en su poder”, dijo el presidente Meredith.
También hizo hincapié en que la Expiación de Jesucristo capacita y fortalece a las personas en tiempos de necesidad, para lo cual citó al presidente Nelson que dijo, “Jesucristo tomó sobre Sí tus pecados, tus sufrimientos, tus angustias y tus enfermedades”.
El presidente Meredith concluyó con su testimonio de las infinitas bendiciones que provienen de la Expiación de Jesucristo.
El secreto para una vida llena de gozo

La hermana Meredith dijo que tanto el comienzo del nuevo año y como el de un nuevo semestre nos ofrece la oportunidad para reflexionar y establecer metas.
Exhortó a los estudiantes a considerar lo que dijo el presidente Nelson en su discurso de la última conferencia general, cuando dijo “… hoy los llamo a que redediquen su vida a Jesucristo”.
Esta puede ser la meta más importante para este año, dijo. El presidente Nelson dio esta promesa junto con su invitación —”¡Ese es el secreto de una vida de gozo!”.
La hermana Meredith preguntó, “¿Cómo podemos dedicarnos, o volver a dedicarnos, a Jesucristo de modo que nuestra vida se convierta en la expresión más significativa de nuestra fe?”.
Dijo que esperaba que los estudiantes consideraran en oración y con toda intención lo que podrían hacer para seguir el consejo profético y, añadió, que ahora es el momento perfecto para comenzar.





