Tras los efectos devastadores del huracán Rafael y la tormenta tropical Sara del mes pasado, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días donó 300 paquetes de alimentos a la Comisión Nacional de Emergencias de Costa Rica en noviembre.
El huracán Rafael, un huracán de categoría 3, azotó el oeste de Cuba el 6 de noviembre de 2024, con vientos de hasta 185 km/h y atravesó varios países de Centroamérica e islas del Caribe, lo que incluyó inundaciones y deslizamientos de tierra en Costa Rica. Miles de personas se quedaron sin una fuente confiable de alimentos o refugio.
Unos 30 miembros de la Iglesia prepararon paquetes de alimentos para llevarlos al refugio de la comisión en Cañas. Además, 26 voluntarios más trabajaron durante la noche, tanto en el albergue de Cañas como en otras bodegas de la comisión, para descargar y acomodar adecuadamente los paquetes, así como para atender otras necesidades relacionadas con la emergencia.

El Santo de los Últimos Días Antonio Fonseca recordó el amor y el ejemplo del Salvador al servir a los demás, lo que dijo le dio fuerzas para cargar bolsas pesadas y entregar varios paquetes de alimentos. Manifestó que la experiencia le ha ayudado en su preparación para ser misionero de la Iglesia.
También se entregaron 300 paquetes de pan a la Asociación Obras del Espíritu Santo, que se encargará de distribuirlos en otras zonas afectadas.
Actualmente la Iglesia está coordinando la entrega de otro donativo al CNE para el sector Pacífico central de Costa Rica, ya que el mayor impacto se vivió en la costa pacífica del país.
“¡Qué gozo sentí cuando llegué a ayudar y vi a un grupo de jóvenes y otros hermanos muy contentos y dispuestos a ayudar! Pude apreciar el amor de cada uno para que a las personas les pueda llegar la ayuda que tanto necesitan”, dijo Liseth Herrera Chávez, voluntaria y miembro de la Iglesia.

