Cuando las mujeres de la Sociedad de Socorro de la Estaca Gresham, Oregón se reunieron con amigos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días para la actividad que llamaron “Día de servicio: Sembrando bondad”, llevaron el amor del Salvador Jesucristo a cientos de personas necesitadas a través de sus esfuerzos.
Y al hacerlo, sintieron ellas mismas el amor del Salvador.
Renae Summers piensa con frecuencia en ese día, aun cuando ya pasó un año: “Realmente sentí el gozo [de prestar] servicio junto a jóvenes y mayores. … El salón estaba lleno de amor”.

Estas son las principales contribuciones que se realizaron a la comunidad como resultado el día de servicio, entre otras:
- 965 kg de alimentos, ropa, pañales, toallitas y otros artículos para la organización SnowCap Community Charities (en inglés).
- 10 bolsas para la organización “Beads of Courage”; 22 cajas de recuerdos; más de 100 cuadraditos perfumados; prendas mortuorias, 33 vestidos y 12 conjuntos para varón para el hospital Randall’s Children’s Hospital (en inglés).
- 61 mantas para jóvenes en hogares de acogida para el Oregon Department of Human Services.
- 151 pares de zapatos para la organización Sole4Souls (en inglés).
- 168 tarjetas para los kits de bienvenida a refugiados para la organización Lifting Hands International (en inglés).
- 382 bolsas para kits de artículos menstruales reutilizables para la organización Days for Girls (en inglés).
El día de servicio también tuvo un enorme significado para Joan Levine, quien dijo que era la primera vez que participaba en un evento de este tipo. En cierto momento, ayudó a hacer tarjetas para los refugiados que decían: “Te queremos”.
“Oré antes de hacer cada cosa”, dijo Levine. “Cada tarjeta en la que pinté “Te queremos” ese día fue una experiencia espiritual para mí. Sentí que cada una de ellas estaba genuinamente impregnada del amor de Dios a través de mí”.
En otro de los proyectos, midió y cortó cintas para bolsas que contenían artículos de higiene femenina para jóvenes necesitadas. También ayudó a preparar el salón y tomó fotos de los eventos del día de servicio para la estaca.
“Este tipo de servicio es perfecto para mí, ya que me proporciona muchas oportunidades de estar con mis hermanas, sentir la presencia de nuestro Señor, meditar sobre cuán agradecida estoy, crear belleza e impregnar con amor [estos prácticos] artículos hechos a mano”.
En una zona del salón, las mujeres confeccionaban pequeñas prendas mortuorias para bebés. Lori lo calificó como una “oportunidad humilde y sagrada” para compartir con padres en duelo. Janell Klopp, que es una enfermera en la unidad de cuidados intensivos neonatales del hospital, dijo que estaba conmovida por la belleza y generosidad que demostraron las mujeres en sus esfuerzos.
Summers dijo que aún después de pasados todos estos meses, el pensar en esos pequeños trajes todavía le hacía llorar. También le conmovieron los acolchados confeccionados para los niños enfermos del hospital.
“Cuando se [finalizaba] un acolchado, alguien lo levantaba y se lo mostraba a todas, [entonces] todos aplaudían con entusiasmo”, dijo Summers. “Todos estos proyectos me parecían algo personal”.

A Susan Standing le encantó hacer los kits de higiene para que las jóvenes pudieran ir a la escuela.
“Fue una bendición trabajar junto con las hermanas de nuestra estaca para marcar la diferencia en la vida de quienes tenían tan poco”, dijo Standing. “Fue un enorme esfuerzo de nuestra presidencia de la Sociedad de Socorro de estaca, pero también me impresionó todo lo que se logró en tan poco tiempo”.
Las mujeres trajeron con antelación los artículos que iban a donar como, por ejemplo, zapatos y ropa. Las integrantes del grupo de acolchados del Barrio Crown Point, los confeccionaron para regalárselos a las personas necesitadas de todo el condado. Ellas hacen y donan entre 90 y 100 acolchados por trimestre.
A Summers le pareció que podía elegir cualquiera de las actividades “y, [así,] en mi modesta manera, estaba ayudando a uno de los hijos de Dios que necesitaba una mano cariñosa. Es como si estuviera dándole un abrazo a uno de mis hermanos terrenales a quien no conocía, pero que mi Padre Celestial sí”.
Después del evento, Dulsanna Eliason, la presidenta de la Sociedad de Socorro de Estaca, escribió lo siguiente a las presidentas de la Sociedad de Socorro de barrio:
“Queríamos agradecerles a todas las que participaron en la organización, recolección, transporte, conteo y donación, así como a las que cosieron, cortaron, pegaron, escribieron, midieron, contaron, sirvieron, hornearon, reunieron, sonrieron, limpiaron y todo lo demás que contribuyó a estos maravillosos resultados”.
Ella compartió algo que Mary Lou Nordstrom — fundadora del grupo de acolchados del Barrio Crown Point — dijo sobre el día de servicio: “Proporcionamos alivio a quienes lo necesitaban y disfrutamos de la sociedad entre nosotras mientras trabajábamos juntas”.
El próximo mes de abril, las mujeres de la Sociedad de Socorro de estaca — que incluye los barrios de habla tongana e hispana — se van a unir nuevamente para servir. Esta vez, planean enfocarse en las necesidades de las nuevas familias de refugiados de la zona y recolectar pañales para las agencias estatales. También se ofrecerán otras oportunidades de servicio que se pueden realizar de forma individual, familiar o como barrio.



