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Fe, oraciones y profetas: Aferrándonos a las promesas del Libro de Mormón

‘De las palabras del Señor se desprende que la fe profética y las oraciones relacionadas con las escrituras, proporcionan poder cuando se ponen en práctica’, escribe el decano de educación religiosa de BYU

El audio del artículo solo está disponible en inglés.

En la primavera de 1829, el profeta José Smith probablemente estaba preocupado por los efectos de sus acciones en el desarrollo de la obra de Dios. Un año antes, él y su escribiente, Martin Harris, habían perdido 116 páginas del manuscrito del Libro de Mormón. Lo cual condujo a una pérdida temporal del don y el oscurecimiento de su mente (véase Doctrina y Convenios 10:2). Aunque se le devolvió el don de traducción (véase el versículo 3), las páginas perdidas nunca se recuperaron.

Para tranquilizar al joven profeta, el Señor le enseñó el poder de la fe, la oración y las promesas hechas a los profetas con relación al Libro de Mormón. Al hablar sobre la porción restante de ese texto sagrado, el Señor declaró: “…esta obra contiene todas aquellas partes de mi evangelio que mis santos profetas, sí, y también mis discípulos, pidieron en sus oraciones que llegaran a este pueblo” (Doctrina y Convenios 10:46).

El Libro de Mormón fotografiado el sábado 29 de diciembre de 2007. | Brian Nicholson, Deseret News

Repetidas veces en la misma sección, el Señor destacó la fe de estos antiguos profetas del Libro de Mormón. “Y les dije que les sería concedido según su fe en sus oraciones”, (Doctrina y Convenios 10:47; véase también Mormón 9:36-37). Debido a su fe y oraciones, el evangelio se predicaría “a sus hermanos los lamanitas, y también a todos los que hubieren llegado a ser lamanitas a causa de sus disensiones”, así como a cualquiera que llegase a “poseer esta tierra” en el futuro (véase versículos  48-49). “Según su fe en sus oraciones”, el Señor prometió “traeré esta parte de mi evangelio al conocimiento de mi pueblo” (versículo 52). Al hacerlo demostraría que Su “sabiduría es más potente que la astucia del diablo” (versículo 43). De las palabras del Señor se desprende que la fe profética y las oraciones relacionadas con las escrituras, proporcionan poder cuando se ponen en práctica.

Promesas del Libro de Mormón para esta época

En nuestros días, los profetas modernos han ejercido la fe en repetidas ocasiones y prometido que el Libro de Mormón tendrá una repercusión en nuestra vida. Entre estas se incluyen bendiciones específicas en esta vida por la observancia de sus enseñanzas, al igual que bendiciones prometidas en las eternidades.

Una bendición inmediata que viene por estudiar el Libro de Mormón, es la manera en que nos armoniza con Dios. En 1841, José Smith dio la siguiente instrucción en una reunión de consejo con el Cuórum de los Doce Apóstoles: “Declaré a los hermanos que el Libro de Mormón era el más correcto de todos los libros sobre la tierra, y la piedra clave de nuestra religión; y que un hombre se acercaría más a Dios al seguir sus preceptos que los de cualquier otro libro”, (citado en la Introducción del Libro de Mormón). La frecuencia con que se cita esta declaración ha ido en aumento desde la época del Profeta y, desde 1981, se incluye en la introducción de los ejemplares del Libro de Mormón producidos por la Iglesia (véase “’Acercarse a Dios cada vez más’: Una historia de la declaración de José Smith”, por Scott C. Esplin, artículos en inglés).  

Ezra Taft Benson | Biblioteca de Historia de la Iglesia

Más recientemente, los sucesores de José Smith han reiterado las promesas relacionadas con el estudio y la aplicación de los mensajes que contiene el Libro de Mormón. Una promesa que se repite con frecuencia es que las enseñanzas del Libro de Mormón pueden protegernos. El presidente Ezra Taft Benson (1899-1994) urgió a los miembros de la Iglesia a aumentar su estudio del Libro de Mormón, un tema que repitió a lo largo de su ministerio, prometiendo que los fortificaría contra la tentación. “Hay un poder en el libro que empezará a fluir a nuestra vida en el momento en que empecéis a estudiarlo seriamente”, prometió el presidente Benson. “Encontraréis mayor poder para resistir la tentación; encontraréis el poder para evitar el engaño; encontraréis el poder para manteneros en el camino angosto y estrecho. A las escrituras se les llama ‘palabras de vida’ (Doctrina y Convenios 84:85), y en ningún otro caso es eso más verdadero que en el del Libro de Mormón. Cuando empecéis a tener hambre y sed de estas palabras, encontraréis vida en mayor abundancia” (presidente Ezra Taft Benson, conferencia general de octubre de 1986).

Como los profetas del Libro de Mormón vieron nuestros días y elaboraron sus mensajes de acuerdo a eso (véase Mormón 8:34-35), no es de extrañar que el estudiarlo nos proteja de los peligros modernos.

Presidente Spencer W. Kimball | Archivos de Deseret News

El Libro de Mormón hará que nos acerquemos más a Jesucristo y aumenten nuestros testimonios de Él. Al hablar sobre su experiencia con el estudio de las escrituras, el presidente Spencer W. Kimball (1895-1985) observó: “Me doy cuenta de que cuando tomo a la ligera mi relación con la divinidad y cuando me parece que no hay oído divino que me escuche ni voz divina que me hable, es porque yo estoy lejos, muy lejos. Si me sumerjo en las Escrituras, la distancia se acorta y vuelve la espiritualidad; amo más intensamente a aquellos a quienes debo amar con todo mi corazón, alma, mente y fuerza, y al amarlos más, me es más fácil seguir sus consejos” (“Enseñanzas de Spencer W. Kimball” editada por Edward L. Kimball,1982, capítulo 6). Hablando directamente del Libro de Mormón, el presidente Kimball añadió más tarde: “Qué grandioso es que, en una época de confusión con respecto a los problemas de la humanidad, se nos dé un segundo testigo de las escrituras en la forma del Libro de Mormón. … La [Biblia y el Libro de Mormón] juntos declaran la divinidad de Jesucristo y lo importante que es para la humanidad el guardar los mandamientos de Dios, para que Sus juicios no caigan sobre ellos” (“Las enseñanzas de Spencer W. Kimball”).

Presidente Howard W. Hunter | La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Del mismo modo, el presidente Howard W. Hunter (1907-1995) indicó a los estudiantes del Libro de Mormón las formas en que el texto profundiza su fe. “Leer [el Libro de Mormón] les producirá un efecto extraordinario en su vida. Ampliará su conocimiento sobre la forma en que Dios trata con el hombre y les infundirá un deseo más intenso de vivir en armonía con las enseñanzas del evangelio. Además, les proporcionará un poderoso testimonio de Jesús”. (presidente Howard W. Hunter, conferencia general de abril de 1983).

El estudio constante y dedicado del Libro de Mormón también nos ayudará a tomar mejores decisiones, y así mejorará nuestra vida diaria. En agosto de 2005, el presidente Gordon B. Hinckley (1910-2008) desafió a los miembros de la Iglesia a leer el Libro de Mormón antes de que finalizara el año. “Sin reservas les prometo que, si cada uno de ustedes sigue ese sencillo programa, sin tener en cuenta cuántas veces hayan leído antes el Libro de Mormón, recibirán personalmente y en su hogar una porción mayor del Espíritu del Señor, se fortalecerá su resolución de obedecer los mandamientos de Dios y tendrán un testimonio más fuerte de la realidad viviente del Hijo de Dios”. (presidente Gordon B. Hinckley, Liahona de Agosto de 2005).

Presidente Thomas S. Monson (1927-2018) | La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Asimismo, el presidente Thomas S. Monson (1927-2018) les prometió a quienes estudien regularmente el Libro de Mormón una mayor guía divina. “[Les] imploro que cada día todos estudiemos y meditemos sobre el Libro de Mormón con espíritu de oración. Al hacerlo, estaremos en condiciones de oír la voz del Espíritu, resistir la tentación, superar la duda y el temor, y recibir la ayuda del cielo en nuestras vidas” (presidente Thomas S. Monson, conferencia general de abril de 2017).

Al igual que sus proféticos predecesores, tanto antiguos como modernos, el presidente Russell M. Nelson extendió sus promesas de protección, fe y guía divina por el estudio constante y con espíritu de oración del Libro de Mormón. “Cuando pienso en el Libro de Mormón, pienso en la palabra poder”, señaló el presidente Nelson. “Las verdades del Libro de Mormón tienen el poder para sanar, reconfortar, restaurar, socorrer, fortalecer, consolar y animar nuestra alma”.

Presidente Russell M. Nelson, Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días | La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

“Mis queridos hermanos y hermanas, les prometo que si cada día estudian el Libro de Mormón con espíritu de oración, cada día tomarán mejores decisiones. Les prometo que cuando mediten en lo que estudien, se abrirán las ventanas de los cielos y recibirán respuestas a sus preguntas y dirección para su vida. Les prometo que si cada día se sumergen en el Libro de Mormón, estarán vacunados contra los males de esta época, incluso la plaga esclavizante de la pornografía y otras adicciones que entumecen la mente”. (presidente Russell M. Nelson, conferencia general de octubre de 2017).

Los antiguos profetas del Libro de Mormón creían que la palabra de Dios “guiará al hombre de Cristo” de manera segura al “reino de los cielos” (Helamán 3:29-30). Los profetas modernos también han prometido que el estudio fiel de este texto nos acercará más a Dios, nos fortalecerá contra la tentación, profundizará nuestro testimonio de la divinidad de Jesucristo, aumentará la guía que recibimos del Espíritu Santo y traerá mayor abundancia a nuestra vida.    

Al comenzar un nuevo año de estudio, [es mi deseo] que ejerzamos la fe en las promesas proféticas antiguas y modernas a medida que estudiamos fielmente el Libro de Mormón.   

— Scott C. Esplin es el decano de estudios religiosos de la Universidad Brigham Young.

El élder Samuel Nagliati, misionero de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, sostiene un Libro de Mormón mientras él y su compañero hacen contactos en Bolonia, Italia, el jueves 16 de septiembre de 2021. | Jeffrey D. Allred, Deseret News
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