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Cinco cosas que no se le deben decir a una persona que está sufriendo —en su lugar, utilicen estas 5 frases

Recursos que la Iglesia de Jesucristo tiene a disposición como guía para ministrar a alguien que sufre, y cómo hacer frente al duelo y la pérdida

El audio del artículo solo está disponible en inglés.

Aunque la época de Navidad viene acompañada de alegría, tradiciones y unión, algunas personas enfrentan desafíos en forma de dolor. 

Puede ser que alguien haya perdido a un ser querido, esté pasando por tiempos difíciles, o le hayan diagnosticado depresión u otra enfermedad.

En las cuentas “Caring” de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (en inglés) en las redes sociales se publicó recientemente una lista con cinco cosas que no se deben decir a una persona que está sufriendo, y cinco frases que se pueden utilizar en su lugar.

Caring │ Church of Jesus Christ
Hay muchas formas diferentes de duelo o pena. Es posible que conozcan a alguien que haya perdido a un ser querido, esté pasando por un momento difícil o le hayan diagnosticado depresión u otra enfermedad.
Puede ser difícil saber qué decir o hacer cuando están cerca [de esa persona]. Podrían sentirse incómodos si muestran emociones o si están cerca de alguien que sí lo hace. ¡Es normal! Sin embargo, pueden encontrar formas de tenderle una mano.
La mejor manera de hacerlo es escuchar y estar listos para ayudar. Empiecen por aprender a aceptar las emociones que pueden resultarles incómodas. Después, díganle lo mucho que les importa.
¿Hay algo más que quieran añadir a nuestra lista de frases útiles?

Cinco cosas que no hay que no se le deben decir a alguien que está sufriendo

1. “¡Sé exactamente cómo te sientes!”.

Aunque alguien haya pasado por algo muy parecido, siempre es mejor preguntar y escuchar cómo se siente la otra persona.

2. “Ten fe; todo saldrá bien”.

Por supuesto que la gente debe tener fe, dice la publicación, pero eso no cambia que algo sea doloroso o no. Es importante estar listos para tenderle nuestra mano a la persona.

3. “Al menos tú…”

El comenzar una frase con “al menos” minimiza aquello por lo que la persona ha pasado.

4. Dios tiene un plan.

Esto puede parecer que se está tratando de encontrar una solución rápida al problema, en lugar de realmente escuchar y amar.

5. Están en un mejor lugar.

Decir esto no hace que la persona que está sufriendo extrañe menos a su ser querido.

Cinco frases útiles para decirle a alguien que está sufriendo

  1. “Ahora mismo no sé qué decir, pero me alegro mucho que me lo hayas contado”.
  2. “Dime cómo te sientes en este momento”.
  3. “Me preocupo por ti”.
  4. “Estoy aquí para ti”.
  5. “Está bien sentirse así”.

Ayudar a otros de esta forma es ministrarles. En la página ChurchofJesusCrist.org/ministering se pueden encontrar recursos para ministrar, entre ellos, cómo comunicarse con empatía.

En la sección “¿Qué es ministrar?” (en inglés), se explica que ministrar es aprender a conocer a los demás, atender sus necesidades y hacer la obra del Señor. “Cuando ministramos, estamos representando a Jesucristo y actuando como Sus agentes para velar, edificar y fortalecer a quienes nos rodean”.

Recursos para quienes sufren a causa del duelo

La Iglesia ha creado un sistema estructurado de apoyo para algunos de los desafíos de la vida, entre ellos el duelo y la pérdida (en inglés). Los recursos se pueden encontrar en ChurchofJesusChrist.org (en inglés); incluyen sugerencias sobre cómo sobrellevar la pérdida de un ser querido, por ejemplo, darse un tiempo para sentir la pena y al duelo, expresar los sentimientos, buscar respuestas y encontrar esperanza.

También se pueden encontrar muchos recursos en la sección “Ayuda para la vida” en el sitio web de la Iglesia que incluyen la salud mental, una guía titulada “¿Cómo puedo ministrar a otros durante una crisis?”, una guía de autoayuda titulada “Enfrentar los desafíos” y los “Consejos para la preparación emocional” de la iglesia (los cuatro últimos enlaces en inglés).  

En Apocalipsis 21:4 dice: “Y enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá más muerte, ni habrá más llanto, ni clamor ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de ser.

El dolor que causa el duelo es real — pero también lo es la paz que viene de Dios, explica la página web de la Iglesia (en inglés). “Si está sobrellevando la pérdida de un ser querido, rodéese de todos los recursos de apoyo y paz [que pueda encontrar]. A través de la oración, el estudio de las Escrituras y el apoyo de sus seres queridos puede encontrar verdadera esperanza y consuelo”.

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