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‘Dios está pendiente de nosotros’: Cómo una hermana misionera encontró paz y esperanza después de la trágica muerte de su padre y hermano

La hermana Sela Kata pasó varias semanas haciendo malabarismos con la esperanza y la fe, el dolor y la pérdida, el apoyo familiar y el servicio misional, todo a más de 3800 kilómetros de su hogar

El audio del artículo solo está disponible en inglés.

La hermana Sela Kata, de la Misión Washington D.C.Norte, se apresuró a sacar su celular de su automóvil el sábado, 10 de junio por la mañana, después que sin darse cuenta lo dejó allí toda la noche.

Ansiosa por celebrar el cumpleaños de su madre esa mañana, se encontró mirando aturdida mensajes de texto y correos electrónicos: un grave accidente automovilístico la noche anterior... cuatro miembros de la familia involucrados... en su casa en California... su padre y su hermano hospitalizados con lesiones que amenazan su vida... otros dos hermanos salieron ilesos.

Comenzaron días de comunicaciones familiares desgarradoras, incluyendo la muerte de su padre, Taniela Ahoafi Kata, el 18 de junio, Día del Padre, y el fallecimiento el 21 de junio de su hermano Heneli, quien murió a causa de las heridas sufridas en el accidente.

La hermana Kata, nativa de Oakland, California, de 23 años y la mayor de 11 hermanos, pasó varias semanas haciendo malabarismos con la esperanza y la fe, el dolor y la pérdida, el apoyo familiar y el servicio misional, todo a más de 3800 kilómetros de su hogar.

Pero dada la opción de seguir sirviendo, regresar a casa para los servicios funerarios o incluso considerar un permiso para concluir su servicio misional antes de tiempo, la hermana Kata recordó algo que su padre le dijo la última vez que estuvieron juntos, el 2 de marzo de 2022, cuando Taniela y Moui Kata estaban despidiendo a su hija en el Aeropuerto Internacional de Oakland, cuando la hermana Kata se fue al Centro de Capacitación Misional de Provo.

“Si algo nos sucede a tu madre ó a mí mientras estás en tu mission”, recuerda que su padre le dijo, “quédate y termina lo que el Señor te envió a hacer a la Misión Washington D.C. Norte”.

Ese momento fue una de las muchas interacciones, llámese puntos de contacto, conexiones o cruces de caminos, que brindaron a la hermana Kata consuelo, guía y contexto durante las semanas siguientes.

“Dios está pendiente de nosotros y pone personas específicas en nuestras vidas para ayudarnos en este viaje”. La hermana Kata le dijo recientemente a Church News, refiriéndose y testificando repetidamente sobre el plan de salvación.

“El evangelio tiene mucho sentido, los puntos comienzan a conectarse y veo que todas estas cosas se conectan. Es realmente el plan de Dios, y nosotros solo somos parte de él”.

Hermana Sela Kata de la Misión Norte de Washington DC. | Cortesía de la hermana Heather Clarke

Los misioneros y la muerte de un familiar

Cuando un misionero de tiempo completo de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días experimenta una muerte en la familia, el Manual general brinda orientación en la Sección 24.6.2.7, “Muerte de un familiar directo”:

“Si muere un miembro de la familia inmediata de un misionero, el misionero puede optar por regresar a casa temporalmente para el funeral. Sin embargo, generalmente se aconseja al misionero que permanezca en el campo. Cuando sea posible, él o ella puede ver los servicios funerarios a través de una transmisión por Internet”.

En el caso de la hermana Kata, el funeral del 1 de julio fue seis semanas antes de su fecha de relevo prevista para el 12 de agosto, lo que significa que su presidente de misión, el presidente Todd P. Clarke de la Misión Washington D.C. Norte, podía organizar un relevo anticipado para ella.

Al reunirse con ella el Día del Padre, el día del fallecimiento de su padre, el presidente Clarke le ofreció esa opción. “Me miró con los ojos húmedos”, relató él, “y dijo: ‘Presidente, el Salvador ha bendecido tanto a mi familia que no hay manera de que pueda irme a casa antes de tiempo, ni siquiera unas pocas semanas. Necesito quedarme. Quiero quedarme. Conozco el plan’”.

El presidente Clarke agregó: “Nunca había visto tanta fe y amor por el Salvador. Su fe me ha edificado durante este tiempo y ha aumentado mi fe en el plan y el amor por nuestro Salvador”.

Un punto de contacto con la enseñanza

Una conexión temprana para la hermana Kata se produjo en mayo, cuando el élder Vaiangina Sikahema, Setenta Autoridad General y consejero en el Área Norteamérica Noroeste de la Iglesia, visitó la Estaca Silver Springs, Maryland, para cumplir con una asignación de fin de semana en la conferencia de estaca. Le pidió al presidente de estaca, el presidente Grant H. Willis, quien había sido un joven en el barrio de Nueva Jersey del élder Sikahema cuando este último sirvió como obispo 25 años antes, que concertara una cita para enseñar con los misioneros locales.

La hermana Lily Doyle, a la izquierda, y la hermana Sela Kata, a la derecha, de la Misión Washington D.C. Norte, se toman un selfie en la primavera de 2023, cuando servían como compañeras en Silver Springs, Maryland. | Cortesía de la hermana Heather Clarke

El élder Sikahema y el presidente Willis se unieron a la hermana Kata y la hermana Lily Doyle para enseñarle acerca de la Restauración a Sebastian, un estudiante de ingeniería. “Supuse que el presidente Willis era la razón por la que el Señor me envió allí, pero resulta que fueron las misioneras con las que enseñamos”, dijo el élder Sikahema, quien, al igual que Taniela Kata, es nativo de Tonga.

Durante la lección, la hermana Kata sintió la inspiración de compartir una escritura del Libro de Mormón, 1 Nefi 1:1, un versículo que nunca antes había usado para enseñar ese tema.

“Todos sabemos lo que dice ese pasaje de las Escrituras, ‘Yo, Nefi, nací de buenos padres, y recibí, por tanto, alguna instrucción en toda la ciencia de mi padre...’”, recordó la hermana Kata.

“Creo que tener la presencia del élder Sikahema allí fue como estar en presencia de mi padre. … Era como una figura paterna, como mi papá, y a lo largo de esa lección, todo lo que hablé y testifiqué fue del Evangelio y cuán bendecida soy de tener buenos padres, que me enseñaron a confiar siempre en el Salvador y Su evangelio”.

El élder Vaiangina Sikahema, segundo desde la derecha, se une al presidente de la Estaca Silver Springs, Maryland, Grant H. Willis, a la derecha, y a las hermanas Sela Kata y Lily Doyle, en primer plano, para enseñar una lección sobre la Restauración en mayo de 2023 en Silver Springs, Maryland. | Cortesía del élder Vaiangina Sikahema

Últimas conversaciones

En una llamada telefónica familiar del 5 de junio, solo unos días antes del accidente, la hermana Kata habló con su padre y su hermano por lo que sería la última vez. No había hablado en persona con su hermano desde que él partió a su misión en mayo de 2021.

La hermana Kata recuerda las palabras de aliento de Heneli, quien apenas seis semanas antes había terminado su servicio en la Misión Utah Salt Lake City West. “Mi hermano dijo, ‘Estás casi al final, hermana Kata. Sigue adelante. Ya casi llegas’. Y él dijo, ‘Te amo, hermana’. Y yo dije, ‘Yo también te amo, hermano’.

“Y luego le pasó el teléfono a mi papá, y mi papá dijo, ‘Trabaja duro, estás bendiciendo a la familia’. Y luego él dijo, ‘Cuando regreses, iremos a visitar Tonga’’’. Él no había vuelto a Tonga desde que llegó a Estados Unidos hace más de 20 años. Y siempre había querido volver con su familia y ver el pueblo en el que creció.

“Esas fueron las últimas palabras que escuché de mi hermano y mi papá”.

La familia Kata se reúne para una foto en enero de 2020 en Oakland, California, el día que el hijo mayor, Tevita, en el centro, habló en la Iglesia antes de partir a su misión. Fila de atrás, de izquierda a derecha: Taniela Kata y Moui Kata, los padres, junto con Sela, Tevita, Anaise, Molomona y Heneli. Primera fila de izquierda a derecha: Teisa, Olive, Mele, Kelikupa y Halaevalu. | Cortesía de la hermana Sela Kata

Después de enterarse

Antes de llamar a su madre después de enterarse del accidente, la hermana Kata hizo una pausa para recuperar la compostura. “Antes de la llamada, simplemente me eché a llorar y no quería llamarlos mientras lloraba”, recordó, diciendo que su madre estaba tratando de hacer lo mismo y preguntó, “‘Hermana Kata, ¿cómo va el trabajo? ¿Cómo estás?’ Creo que ella estaba tratando de no entrar en ese tema”.

Al hablar sobre el accidente y las lesiones, la hermana Kata escuchó, y todavía recuerda las palabras tranquilizadoras de su madre: “Pase lo que pase, sé que es la voluntad de Dios y sé que todo está en las manos de Dios”.

A pesar de la incertidumbre, ¿uno u otro se curaría milagrosamente o se lo llevaría a ambos? La hermana Kata se comprometió a tener la mentalidad de “sea cual sea la voluntad de Dios, simplemente acéptala”. 

Un momento especial con los líderes de la misión

Cuando la hermana Kata envió un mensaje de texto a los líderes de su misión sobre el accidente y las lesiones, el presidente Clarke y la hermana Heather Clarke la llamaron de inmediato y se reunieron con ella. “Me trajo muchos recuerdos”, dijo el presidente Clarke. “Hace poco más de 10 años, perdí a mi padre y a mi hermano en un accidente aéreo. Sabía un poco de cómo se sentía la hermana Kata. Mi corazón se desgarró por ella”.

La hermana Sela Kata, a la izquierda, es fotografiada con la hermana Heather Clarke, al centro, y el presidente Todd R. Clarke, a la derecha, de la Misión Washington D.C. Norte el 5 de julio de 2023. | Cortesía de la hermana Heather Clarke

Cuando el presidente de estaca de la hermana Kata, el presidente Tevita H. Saluni de la Estaca Oakland Este (Tonga), pidió permiso para contactarla, se enteró de esa conexión. “Sentí el Espíritu en ese mismo momento hablándome de la tierna misericordia del Señor. Él envió a la hermana Kata a la misión donde presidiría el presidente Clarke para poder estar con ella en este momento en particular, ya que él entendía el dolor y por lo que ella estaba pasando”.

La propia pérdida del presidente Clarke y la hermana Clarke siendo una de 10 hermanos les conectaron con la hermana Kata. “Siempre me he preguntado, ‘¿Por qué vine a esta misión en este momento?’”, dijo ella, agregando la respuesta. “Pienso en cómo Dios está en los detalles de nuestras vidas. En las experiencias y acontecimientos de nuestra vida. A menudo es porque hay personas que nos necesitan”.

Otra misión está de luto

La misión D.C. Norte no fue la única que sufrió una pérdida. El presidente Justin R. Spencer, la hermana Kristen Spencer y los miembros de su Misión Utah Salt Lake City West lamentaron la pérdida del élder Heneli Kata, quien terminó su servicio allí el 25 de abril de 2023, menos de tres meses antes de su fallecimiento.

“Todos los misioneros y todos los que lo conocieron amaban al élder Kata”, dijo la hermana Spencer, destacando su talento musical, su humildad y su defensa por cualquiera que necesitara ayuda. “Él amaba al Salvador y la oportunidad de traer a otros a Él”.

El presidente Spencer agregó: “Era tan amable con todos y tenía una habilidad única para levantar el ánimo de un misionero que se sentía deprimido. ... Nunca olvidaré los abrazos gigantes de oso que me daba después de nuestras entrevistas”.

El élder Heneli Kata, al centro, posa para una foto con el presidente Justin R. Spencer, a la izquierda, y la hermana Kristen Spencer, a la derecha, de la Misión Utah Salt Lake City West el 25 de abril de 2023, en el Aeropuerto Internacional de Salt Lake. Había terminado su servicio misional y ese día regresaba a su hogar en Oakland, California. | Cortesía de la hermana Kristen Spencer

El presidente Saluni revisó recientemente sus notas de la entrevista de relevo que sostuvo con Heneli. “Simplemente escribí ‘muy fiel y SÓLIDO’”, dijo el presidente de estaca. “De hecho, eso es lo que es Heneli, un muy fiel y sólido discípulo de Jesucristo”.

Servicios fúnebres

El Viernes, 30 de junio, Taniela y Heneli Kata fueron homenajeados en un ʻapō, una ceremonia fúnebre tradicional de Tonga donde todos se reúnen para cantar y dar su último adiós, lo que puede ser un evento de toda la noche en las islas. Alrededor de 800 personas, tanto miembros de la comunidad de los Santos de los Últimos Días como de Tonga, participaron en el ʻapō, que se llevó a cabo en una iglesia cristiana local en Oakland, California.

“El hermano Taniela Kata es verdaderamente un hombre de fe y amaba al Señor”, dijo el presidente Saluni, llamando a la familia Kata el epítome de una familia centrada en el Evangelio y el hogar. “Mientras escuchaba a la familia hablar en el ‘apō del viernes por la noche, recibí la confirmación del Espíritu Santo de que su fe en el Señor Jesucristo y Su evangelio es inquebrantable”. 

El velatorio familiar y los servicios funerarios que se llevaron a cabo el sábado, 1 de julio por la mañana en el centro de reuniones de Virginia Avenue, donde la familia normalmente asiste, atrajeron a unos 800 dolientes, con más de 100 en los pasillos y afuera.

El élder Vaiangina Sikahema, a la derecha, se detiene junto a un ataúd con portadores del féretro después de los servicios funerarios de Taniela Kata y Heneli Kata en Oakland, California, el 1 de julio de 2023. | Cortesía de el élder Vaiangina Sikahema

Asignado para presidir el funeral, el élder Sikahema brindó otro momento especial además de la herencia compartida de Tonga. La conexión del círculo completo lo unía a él, a la familia en duelo y a su hija-hermana misionera. “Fue una experiencia tierna y dulce”, dijo.

El élder Sikahema señaló que la familia Kata vestía ropa blanca para los eventos del sábado, una desviación consciente por parte de algunos Santos de los Últimos Días con la cultura y las tradiciones centenarias de Tonga de sobrevivientes y dolientes que vestían ropa negra junto con el ceremonial ta’ovala o estera tejida. 

Mirando desde lejos

La hermana Kata vio el velatorio y los servicios funerarios por videoconferencia, sintiendo que su padre y su hermano estaban sentados a su lado. “Sentí sus espíritus durante todo el funeral”, dijo ella.

Ver a su difunto padre y a su hermano vestidos de blanco, junto con los demás miembros de la familia, le dio un sentimiento de paz y alegría, al pensar en el sellamiento de la familia en el templo, las experiencias con los convenios y las ordenanzas y el hecho de que sus padres la recibieron con los brazos abiertos en la sala celestial del templo.

“Sé que será lo mismo en la próxima vida”, agregó ella.

Ahora, en sus últimas semanas de servicio, la hermana Kata dice, “quedándome aquí, puedo sentir lo orgulloso que está mi papá de mí”. Ella también reconoce un mayor testimonio del Evangelio, el plan de salvación y el recogimiento de Israel disperso a ambos lados del velo.

“Solo me quedan semanas para compartir ese testimonio del plan de salvación con otros, ayudándolos a saber que volverán a ver a sus seres queridos”, dijo. “Y sé que eso es lo que mi padre y mi hermano probablemente están haciendo del otro lado, están compartiendo el Evangelio y yo estoy aquí ayudándolos en el lado mortal”.

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