LAYTON, Utah — La autora y compositora de uno de los nuevos himnos de la colección “Himnos — Para el hogar y la Iglesia”, recientemente le contó a Church News cuál fue la pregunta que la condujo a la respuesta de Dios y que la motivó a componer “Agua viva, pan de vida”.
Una tarde de domingo en 1967, Annette Dickman (en inglés) y su esposo se sentaron al lado de la cama de su hijo de 10 años, en un hospital de Salt Lake City. Habían sido un par de semanas sumamente difíciles. Después de una intervención quirúrgica de emergencia debido a la ruptura del apéndice, el cuerpo de su hijo estaba consumido por el dolor y ella se sentía totalmente impotente.
“Todo lo que yo quería era cargar [con su dolor] yo misma, para que él no tuviera que pasar por eso”, recordó. En esos momentos, dos poseedores del sacerdocio entraron en la habitación trayendo los sacramentos. “El Espíritu que reinó, cuando aquellos bondadosos hermanos trajeron los sacramentos, fue una de las experiencias más sobrecogedoras que alguna vez haya vivido —Jesucristo sabía exactamente cómo me sentía”.
Le vinieron a la mente las palabras que se encuentran en Alma 7:11-12, donde se hace hincapié en la capacidad del Salvador para socorrer a Su pueblo en sus dolores y aflicciones.
Al tomar los sacramentos aquel día, ella pudo entender más profundamente el infinito amor del Salvador y de qué manera Él comprendía el dolor de su hijo, así como lo que ella y su esposo sentían.
Esa comprensión sagrada, se convirtió en uno de los muchos momentos espirituales que resultaron ser decisivos en su vida.

Un deseo de plenitud durante toda la vida
Aunque su familia se mudó con frecuencia durante su infancia, Logan, Utah, tuvo un significado especial para Dickman, porque allí fue donde nació y donde vivían sus abuelos.
Cuando ella tenía 9 años, regresaron y se quedaron por algunos años allí, mientras su padre cursaba estudios de posgrado en la universidad local. Recuerda con mucho cariño cuando iba y venía caminando de sus clases de piano que estaban al otro lado de la empinada colina donde se encuentra el Templo de Logan Utah (en inglés). Después de cada clase, Dickman solía pasar un rato jugando con las flores “bocas de dragón” y sentada en el césped de los jardines del templo.
“Miraba al templo y pensaba, ‘nunca voy a hacer nada que me impida entrar allí’”, relató. “Ese era como mi lema personal”.
Cuando su padre finalizó sus estudios, se mudaron otra vez, pero después de la escuela secundaria, ella regresó para obtener su diploma en música de la Universidad Estatal de Utah. Mientras estudiaba allí, conoció a su esposo. Juntos criaron cinco hijos en Layton, Utah, donde aún viven y actualmente sirven como misioneros especialistas mayores.

Dickman expresó que aquellos días estuvieron llenos de bendiciones, pero también tuvieron que enfrentar profundos desafíos. Ella lidiaba con el perfeccionismo y la depresión que esto trae consigo.
“Durante toda mi vida, siempre tuve el intenso deseo ser plena y santa”, explicó.
Cuando era una joven madre, por lo general, llegaba a la Iglesia agotada, después de batallar sola para alistar a sus hijos, mientras su esposo servía en el obispado.
“Solía preocuparme mucho por si era lo suficientemente digna para tomar la Santa Cena”, recordó. “Cuando llegaba pensaba ‘no puedo tomar el sacramento porque acabo de gritarles a mis hijos’”.
Gracias a los años de estudio de las escrituras, oración y tiernas experiencias, finalmente consiguió entenderlo de forma diferente. “Nadie puede ser perfecto”, testificó, enfatizando la importancia de recordar y comprender profundamente la necesidad de un Redentor. “Él quiere que todos tomemos la Santa Cena. …Qué bendición tan grande es recordarle siempre, y podemos hacerlo todas las semanas”.
Cómo nació el himno
En su búsqueda por comprender lo que significa ser digno, Dickman estudió los símbolos de la ordenanza de la Santa Cena.
Recordó que meditaba de esta manera: “El pan nos alimenta —el agua nos da vida”. Él es la fuente de toda vida. No podemos vivir sin agua; tampoco podemos vivir sin el Salvador —ni en esta vida mortal ni en la vida eterna”.
La frase “agua viva, pan de vida” resonaba con música en su mente y sintió el impulso de componer un himno; sin embargo, lo demás fue llegando poco a poco. Dickman dijo que continuó estudiando.


Aprendió que el significado original en hebreo de “sed, pues, vosotros perfectos” (Mateo 5:48) implica ser completos”, dijo. Este cambio en el enfoque le ayudó a entender que el camino va de “plenitud a santidad”.
Poco a poco, durante dos años, el himno tomó forma. Primero compuso el estribillo: “Oh, mi Dios, agua viva, guíame, dame luz. Dame paz; confío en Ti. Restáurame y sáname. Oh, pan de vida, ven a mí”.

‘Su proceso, es nuestro proceso’
Las tres estrofas de “Agua viva, pan de vida” reflejan el proceso final de la vida de Cristo y nos invitan a reflexionar sobre nuestra propia trayectoria. La primera estrofa se centra en Getsemaní, la segunda en el Calvario y la tercera en la mesa sacramental —donde Su sacrificio adquiere un sentido personal.
“Su proceso es nuestro proceso” dijo Dickman. “Nos acercamos al altar donde le ofrecemos nuestro corazón quebrantado. Pero si no abrazamos su sacrificio y dejamos que transforme nuestra vida, no tendrá sentido para nosotros”.
'Agua viva, pan de vida'
dio Su sangre con dolor;
fue el precio que pagó
para darnos Su perdón.
guíame, dame luz.
Dame paz; confío en Ti.
Restáurame y sáname.
Oh, pan de vida, ven a mí.
y tormento Él sufrió;
dio Su vida y quitó
a la muerte su aguijón.
guíame, dame luz.
Dame paz; confío en Ti.
Restáurame y sáname.
Oh, pan de vida, ven a mí.
el orgullo, el rencor,
y procuro ese don
de la grata expiación.
guíame, dame luz.
Dame paz; confío en Ti.
Restáurame y sáname.
Oh, pan de vida, ven a mí.
Escuche el himno aquí.
Para ella, el himno no fue simplemente una composición, sin algo que Dios le dio. “Fue una bendición tan hermosa y un regalo que Él me dio de manera personal, para instruirme, darme fortaleza y ayudarme a alcanzar una mayor plenitud”, dijo.
Espera que otros encuentren la misma esperanza, al reconocer que “Es solo por medio del Salvador” que se pueden superar las pruebas y los desafíos.
“En Él, pueden encontrar todo lo que necesitan”, dijo.


