Los niños del Barrio Tenechaco, en la Estaca Tuxpan México de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, se reunieron con sus familias y líderes el viernes 18 de julio, en el Santuario de la Iguana en Veracruz, México.
La presidenta de la Primaria del barrio, Lizeth González, dijo en una entrevista con Church News que su objetivo era “amar por medio del servicio, así como Cristo lo hace por nosotros”. Al final del día, descubrieron que incluso las manos más pequeñas podían hacer una diferencia significativa en el mundo.
Como parte de la iniciativa de servicio de la Primaria de 2025, los líderes de la Primaria del barrio invitaron a los niños mayores de la Primaria —de 10 y 11 años— a tomar la iniciativa en la elección de una actividad que bendijera a su comunidad.
“Los niños estaban emocionados y felices, ya que fueron ellos quienes decidieron y planearon esta actividad”, dijo el obispo Isaac Bastian, explicando en una entrevista con Church News que, con la guía de líderes y padres, su plan tomó forma.

Después de hablar sobre varias sugerencias, los niños decidieron organizar un proyecto de limpieza en el santuario de iguanas cercano. Leonardo, de 11 años, fue uno de los niños mayores de la Primaria que ayudó a planificar la actividad.
“Estábamos ayudándolos en su hábitat y protegiendo a su especie”, dijo, y agregó: “Me hizo feliz que al servir como Jesucristo me ayudó a mi a sentir su espíritu y también a los demás”.


El Santuario de la Iguana aceptó la propuesta de limpieza dirigida por los niños y además sugirió que se podrían hacer y colocar letreros de madera para ayudar a educar a los visitantes sobre cómo mantener un ambiente seguro para las iguanas. Los letreros podrían ayudar a proteger a las iguanas mucho después del evento de servicio de la Primaria. Los niños estuvieron de acuerdo en que era una excelente sugerencia y añadieron la elaboración de letreros al plan: hacer letreros, invitar a amigos que no son miembros a unirse, limpiar e instalar letreros, y luego tener un refrigerio cuando el servicio termine.
Desafíos superados
Cuando la madera que el barrio había dispuesto comprar para los letreros no llegó a tiempo, los niños no se desanimaron — las familias improvisaron, utilizando lo que ya tenían y reuniendo otros materiales a los que tenían acceso.
“Yo hice un cartel que decía ‘no tirar basura’”, dijo Emma Elizabeth de 8 años, quien pintó un letrero morado y verde con la ayuda de su mamá.
Los líderes consideraron posponer el evento cuando el clima amenazó el día — la lluvia había estado cayendo gran parte de la semana — pero los cielos se despejaron justo a tiempo.
El obispo Bastian dijo que estos desafíos solo hicieron más significativos los esfuerzos de los niños.

‘Ellos confiaron en nosotros’
Llegó el día del evento. La lluvia disminuyó, todos los niños de la Primaria con casi el mismo número de sus amigos se dirigieron al santuario con padres y líderes para ayudar a las iguanas.
Primero se pusieron a limpiar el terreno del santuario, recogiendo basura, semillas de mango descartadas y arrancando hierbas que las iguanas ya no comían.
Emma Elizabeth explicó: “Fue muy importante porque ayudamos a que las iguanas no coman cosas malas como la basura”.
La niña de la Primaria, Emma, de seis años, estaba contenta de que invitaran a sus amigos, diciendo: “Me gustó ayudar junto con mis amigas y trabajar juntas”.
Para muchos de los niños, el punto culminante del día llegó cuando era hora de alimentar a las iguanas con zanahorias recién ralladas.
Jacob, de 8 años, dijo: “Me sentí bien porque al alimentarlas y poder estar cerca de ellas confiaron en nosotros”.

Al finalizar el proyecto, los niños y sus familias compartieron el almuerzo juntos, riendo y hablando sobre sus partes favoritas del día. Pero lo que perduró más tiempo fue el sentimiento de que habían hecho algo significativo.
Jacob dijo: “Jesucristo ayudó a otros, como a los ciegos y a los pobres, y yo ayudé a que las iguanas estuvieran seguras, así como lo hace Jesucristo”.
Pequeño acto, gran impacto
Los padres que se unieron dijeron que ver a sus hijos servir fue profundamente gratificante. “Los niños nos enseñan el amor del Salvador, tan puro, tierno y sincero”, dijo Stephanie Espino, madre de Emma Elizabeth, a Church News.
Ingrid Jimena de Bastian Ortiz, madre de Leonardo, Jacob y Emma, dijo que el proyecto reveló el potencial de los niños de la Primaria. “EEllos mismos se dan cuenta de esa capacidad que tienen de hacer cosas sencillas pero de gran impacto para ayudar a otros”.


Dijo el obispo Bastian: “Fue una experiencia edificante en todos los aspectos, tanto para la Primaria como el aportar a nuestra comunidad”.
Ha notado que desde que se instalaron los letreros, los residentes locales han estado dejando menos basura en el santuario, lo que ayuda a preservar el hábitat para los animales.


Poder planificar y ser parte de este proyecto de servicio dejó en Leonardo una impresión que iba mucho más allá de las iguanas. “Incluso un pequeño acto de servicio es importante porque a la larga, puede tener un gran impacto”, reflexionó.
Al final, lo que comenzó como un simple día de servicio se convirtió en una lección de discipulado. Como expresó un niño tras otro, ayudar a las iguanas les ayudó a darse cuenta de que incluso pequeños actos de servicio pueden marcar una gran diferencia.



