Los monumentos conmemorativos y los marcadores históricos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días deben hacer más que preservar la memoria de personas destacadas y acontecimientos importantes.
Su propósito principal es ayudar a las personas a reconocer la mano del Señor y acercarse más a Jesucristo, dijo el élder Kyle S. McKay ante los asistentes reunidos en la capilla del Edificio Conmemorativo José Smith durante el Simposio de Historia de la Iglesia de 2026, el viernes 23 de octubre.
“En todo lo que recuerden, recuerden siempre a Él”, dijo el élder McKay, Setenta Autoridad General que presta servicio como Historiador y Registrador de la Iglesia.
El élder McKay tituló su discurso “Para que todos los pueblos de la tierra conozcan”, basándose en los relatos de Josué, en el Antiguo Testamento, y de Alma, en el Libro de Mormón, para explicar cómo recordar el pasado puede fortalecer la fe en el Salvador.
El tema del simposio de este año es “Monumentos conmemorativos y conmemoración: Cómo recuerdan y celebran su historia los Santos de los Últimos Días”.
No quedarse corto de lo señalado
El élder McKay comenzó con la advertencia del profeta Jacob acerca de “traspasar lo señalado” (Jacob 4:14). Advirtió que las personas de hoy podrían hacer lo contrario: quedarse cortas de lo señalado.
“Cuando nos centramos en personas destacadas o acontecimientos milagrosos sin reconocer a Aquel que los hizo extraordinarios o milagrosos, nos hemos quedado cortos de lo señalado”, dijo.
Jesucristo es lo señalado, dijo el élder McKay. Si un monumento conmemorativo es un objeto, lugar o ceremonia que mantiene vivo el recuerdo de una persona o un acontecimiento histórico, entonces el Libro de Mormón es “uno de los mayores monumentos conmemorativos tangibles de Jesucristo que existen hoy sobre la tierra”.
Recordar la poderosa mano del Señor
El élder McKay dijo que el relato del Antiguo Testamento sobre el cruce del río Jordán por parte de Israel ilustra el propósito de los monumentos conmemorativos.
Después de que los israelitas cruzaron por tierra seca, el Señor indicó a Josué que doce hombres recogieran piedras del lecho del río. Esas piedras se convirtieron en un monumento conmemorativo que invitaría a las generaciones futuras a preguntar qué había sucedido allí.
Más allá de conmemorar el cruce milagroso, Josué señaló el propósito más importante del monumento: “Para que todos los pueblos de la tierra conozcan que la mano de Jehová es poderosa” (Josué 4:24).
El élder McKay dijo que la declaración de Josué explica el propósito de los monumentos conmemorativos de la Iglesia en la actualidad.
La Santa Cena, que el élder McKay describió como quizás el monumento conmemorativo más sagrado de la Iglesia, ilustra el mismo principio de manera más concisa: “Recordarle siempre” (véanse Doctrina y Convenios 20:77, 79).
“Miren el pan, el agua, la estatua, las piedras, la placa, el monumento, el edificio, la tela, y recuerden el acontecimiento, las personas y las circunstancias”, dijo. “Pero en todo lo que recuerden, recuerden siempre a Él”.
La lección de Alma sobre recordar
En el Libro de Mormón, un ángel se apareció a Alma, hijo, cuando este procuraba destruir la Iglesia. Antes de mandarle que se detuviera, el ángel le indicó que recordara el cautiverio de sus padres y las grandes cosas que el Señor había hecho para liberarlos (véase Mosíah 27:16).
Durante su sufrimiento, Alma recordó las enseñanzas de su padre acerca de Jesucristo. Clamó al Salvador para pedir misericordia y fue liberado.
“En respuesta, Jesús, quien había liberado a los padres de Alma de su cautiverio, liberó a Alma del suyo”, dijo el élder McKay.
Esa experiencia marcó el ministerio de Alma. En repetidas ocasiones, instó a los demás a recordar el cautiverio de sus antepasados y el poder del Señor para salvar.
El élder McKay dijo que ese acto de recordar cumplió su propósito porque Alma y aquellos a quienes enseñó miraron más allá del cautiverio y la liberación, hacia “el Gran Libertador, Jesucristo”.
De la historia al Salvador
El élder McKay concluyó invitando a los presentes a considerar si los sitios históricos y los monumentos conmemorativos de la Iglesia les recuerdan a Cristo. Entre los ejemplos que mencionó se encontraban el lugar de nacimiento de José Smith, el Templo de Kirtland, el Molino de Hawn, la Tienda de Ladrillos Rojos, una estatua en Winter Quarters y monumentos conmemorativos en Inglaterra y Argentina.
Cada uno conmemora a personas o acontecimientos, dijo, y cada uno también puede convertirse en un testimonio del Salvador.
“Ruego que cada monumento conmemorativo de cualquier tipo en esta Iglesia conecte a todos los que lo contemplen con alguna persona o acontecimiento importante del pasado, y que esa persona o acontecimiento histórico, a su vez, los guíe suavemente hacia Jesucristo”.
Además de recordar al Salvador, el élder McKay invitó a los presentes a recordar al Padre Celestial.
“Recordamos a Cristo, venimos a Cristo, porque Él es el único camino de regreso al Padre”, dijo. “Así como Él llevó al antiguo Israel de regreso a su tierra prometida, Jesucristo nos llevará de regreso al Padre, quien es nuestro hogar. Recuerden eso”.
