Dentro de los cuartos de asignación misional del Edificio de Administración de la Iglesia en Salt Lake City, los miembros del Cuórum de los Doce Apóstoles se reúnen con personal del Departamento Misional de la Iglesia para asignar a miles de futuros misioneros a servir en todo el mundo.
El élder Ronald A. Rasband, del Cuórum de los Doce Apóstoles, ofreció una inusual mirada al interior de uno de estos cuartos de asignación misional en un video de dos minutos publicado en sus redes sociales el domingo 14 de junio.
“Llego con un espíritu de ayuno y oración, y nuestro personal ha preparado dónde se encuentran las necesidades más urgentes de todos estos misioneros”, dijo el élder Rasband en el video.
En este cuarto de asignación misional en particular, una gran pintura de Jesucristo ordenando a los Apóstoles cuelga en la pared detrás de grandes pantallas de computadora. Con un puntero en la mano, el élder Rasband señala en una de las pantallas dónde aparecen el nombre, la fotografía y otra información de un futuro misionero para su consideración.
“Con espíritu de oración, consideramos a cada uno de ellos”, explicó el élder Rasband. “Analizamos si han aprendido idiomas, observamos de dónde provienen sus antepasados y leemos los comentarios de sus líderes del sacerdocio. Y con un espíritu de oración y ayuno, los asignamos a algún lugar del mundo donde el Señor necesita que presten servicio y donde se les necesita”.
El élder Rasband describió este proceso como “un gran privilegio”. También explicó que cada misionero es llamado por el Presidente de la Iglesia, quien delega al Cuórum de los Doce Apóstoles la tarea de asignar a los misioneros a misiones específicas.
“Les testifico a todos que el proceso de hacer esto es inspirado, es revelador, y lo amo con todo mi corazón, así como los amo a todos ustedes, especialmente a los jóvenes que están considerando servir en una misión en este mismo momento”, concluyó el élder Rasband. “Que Dios nos bendiga a todos en esta gran obra del recogimiento”.

‘El llamamiento divino de un misionero’
Esta no es la primera vez que el élder Rasband habla sobre el proceso de asignar a futuros misioneros. En su discurso de la conferencia general de abril de 2010 titulado “El llamamiento divino de un misionero”, el élder Rasband relató una experiencia que tuvo mientras asignaba misioneros junto con el entonces élder Henry B. Eyring, del Cuórum de los Doce Apóstoles. Observar al élder Eyring durante esa sesión formó parte de la capacitación del élder Rasband como Setenta Autoridad General recién llamado.
“Al aparecer cada foto, me parecía como si el misionero o la misionera estuviera en el cuarto con nosotros”, recordó el élder Rasband en su discurso. Entonces el élder Eyring saludaba al misionero con su voz gentil y agradable: “Buenos días, élder Reier o hermana Yang. ¿Cómo está usted hoy?”.
El élder Rasband relató que al élder Eyring le gustaba pensar en dónde concluirían los misioneros su misión, y eso le ayudaba a saber dónde debían ser asignados. El élder Rasband observó cómo el élder Eyring estudiaba los comentarios de los obispos y presidentes de estaca, las notas médicas y otros asuntos relacionados con cada misionero.
El élder Eyring consultaba otra pantalla que mostraba misiones de todo el mundo y luego, según la inspiración del Espíritu, asignaba a cada misionero a su campo de labor.
El élder Rasband continuó: “Después de asignar a varios misioneros, el élder Eyring se dirigió a mí mientras reflexionaba sobre un misionero en particular y dijo: ‘Hermano Rasband, ¿a dónde cree que debe ir este misionero?’. ¡Me sobresalté! Le indiqué suavemente que no sabía, ¡y que tampoco sabía si yo podía saber! Me miró de frente y simplemente me dijo: ‘Hermano Rasband, preste más atención, ¡y también podrá saber!’”.
Al llegar el élder Rasband y el élder Eyring al final de esa reunión de asignaciones, apareció en la pantalla la imagen de cierto misionero. El élder Rasband dijo: “Tuve una impresión muy fuerte, la más fuerte de toda la mañana, de que ese misionero que teníamos enfrente debía ser asignado a Japón”, dijo el élder Rasband.
“Yo no sabía si el élder Eyring me iba a preguntar sobre ese misionero, pero increíblemente lo hizo. Con vacilación y humildad le dije: ‘¿A Japón?’. El élder Eyring respondió de inmediato: ‘Sí, vayamos allí’. Aparecieron en el monitor las misiones de Japón, y en el acto supe que el misionero debía ir a la Misión Japón Sapporo.
“El élder Eyring no me preguntó el nombre exacto de la misión, pero asignó al misionero a la Misión Japón Sapporo. ... Recibí un testimonio más esa mañana de que cada misionero a quien se llama en esta Iglesia, y que se asigna o reasigna a una misión en particular, es llamado por revelación del Señor Dios Todopoderoso mediante uno de éstos, Sus siervos”, testificó el élder Rasband.

