Como un padre joven, el presidente Henry B. Eyring, primer consejero de la Primera Presidencia, a menudo horneaba pan con sus dos hijas.
Sus niñas mezclaban y amasaban la masa, y mientras esperaban a que el pan leudara y se horneara, el presidente Eyring tallaba algunas palabras en una pequeña tabla de madera para pan: “J’aime, J’espère”, que significa “Yo amo, yo espero” en francés.
Luego entregaban la tabla y el pan recién horneado a un amigo o vecino que estuviera pasando por dificultades.
Al recordar esta tradición durante el Devocional de Navidad de la Primera Presidencia el domingo 7 de diciembre, el presidente Eyring dijo que su mente se aferró a las palabras grabadas en la tabla de pan: “J’aime, J’espére” — “Yo amo, yo espero”.
Como el último discursante en la transmisión del domingo por la noche, el presidente Eyring testificó tanto del amor como de la esperanza del Salvador, y animó a los oyentes a compartir ese amor y esa esperanza con sus seres queridos esta Navidad mediante sencillos actos de bondad.
“Al ser bondadosos y servirnos unos a otros como lo haría el Salvador, incluso de las maneras más pequeñas, podemos llegar a ser un conducto de la gracia de Dios para poder ayudar a quienes se encuentran en nuestro círculo de influencia sentir el amor y la esperanza del Salvador — J’aime, j’espère”, declaró el presidente Eyring.
El presidente de la Iglesia, Dallin H. Oaks y el presidente D. Todd Christofferson, segundo consejero de la Primera Presidencia, asistieron pero no hablaron durante la transmisión navideña. El devocional marcó el primer evento público de la nueva Primera Presidencia desde que fueron apartados hace aproximadamente dos meses.

‘El regalo perfecto’
Reflexionar sobre el nacimiento milagroso del Salvador, Su ministerio terrenal y Su gloriosa Expiación y Resurrección ayudará a las personas a sentirse más cerca de Él, señaló el presidente Eyring. “Sentimos Su bondad, majestad y amor”.
El presidente Eyring dijo que había orado fervientemente para que su mensaje pudiera “de alguna manera, aunque sea pequeña” ayudar a los oyentes a sentir más plenamente el amor perdurable del Salvador durante esta sagrada temporada de Navidad — “J’aime, J’espére”.
“Como testigo viviente de Jesucristo”, dijo el presidente Eyring, “yo les prometo que gracias a Él siempre podremos sentir Su amor y podremos hallar esperanza en Él, sean cuales sean las circunstancias de la vida, buenas o malas”.
“Mediante la disposición del Salvador a descender debajo de todo, como requisito de Su Expiación infinita, Jesucristo ofreció él y la expresión perfectos de amor y esperanza”, dijo el presidente Eyring.
“Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13).
Y el Padre Celestial, al permitir que Su Hijo Unigénito hiciera tal sacrificio, “nos proporcionó la máxima expresión de Su amor, como Su don para el resto de Sus hijos”, explicó el presidente Eyring.

Al considerar estos regalos eternos del Padre y del Hijo, las personas pueden preguntarse cómo sus propios regalos o dones en esta temporada navideña pueden reflejar adecuadamente su devoción y gratitud. “Declaro humildemente que tal vez la manera más significativa de lograr esta encomiable labor sea ofreciendo sencillos regalos o dádivas de bondad a aquellos a quienes amamos”, dijo el presidente Eyring.
Luego compartió ejemplos de las escrituras sobre la incomparable bondad de Cristo, incluyendo Sus palabras a la mujer sorprendida en adulterio, Sus palabras de perdón en la cruz, Sus actos de sanación y cómo bendijo a los niños pequeños nefitas, uno por uno.
“Que cada uno de nosotros siga el ejemplo de bondad del Salvador durante esta época especial. Se puede hacer de muchas maneras a través del servicio, la caridad, el amor, la compasión y el perdón”, dijo el presidente Eyring.
Él citó al presidente Howard W. Hunter quien, en un Devocional de Navidad de la Primera Presidencia hace 30 años, dijo a los oyentes: “Esta Navidad, resuelvan una disputa. Busquen a un amigo olvidado. Desechen la sospecha y reemplácenla con la confianza. Escriban una carta. Den una respuesta amable. Motiven a los jóvenes. Manifiesten su lealtad con palabra y hechos. Honren una promesa. Renuncien a un rencor. Perdonen a un enemigo. Pidan disculpas. Traten de comprender. Examinen lo que demandan de los demás. Piensen en otra persona primero. Sean bondadosos. Ríanse un poco más. Expresen su gratitud. Reciban al desconocido. Alegren el corazón de un niño. Deléitense en la belleza y en la maravilla de la tierra. Expresen su amor y vuélvanlo a expresar” ("Los dones de la Navidad," 4 de diciembre de 1994).

A aquellos que escuchan la transmisión del domingo, el presidente Eyring aseguró: “Sé que el Espíritu puede guiarnos a cada uno de nosotros de muchas maneras sencillas, para poder dar amor, fe y gozo a los demás durante esta época de regocijo”.
El presidente Eyring concluyó su mensaje leyendo la letra de una de sus canciones favoritas de la Primaria:
“Ama a otros cual Cristo te ama”.
“Sé bondadoso y tierno y fiel”.
“Pues esto es lo que Jesús nos enseña”.
“Yo quiero seguirlo a Él”.
(Canciones para los niños, "Yo trato de ser como Cristo“).

