PROVO, Utah — Cuando Ammón comienza su ministerio entre los lamanitas, en Alma 17 en el Libro de Mormón, se convierte en siervo del rey Lamoni.
En esta experiencia se pueden encontrar las profundas bendiciones que se derivan de la conexión que surge de un convenio con Dios —especialmente cuando se está a Su servicio, enseñó la hermana Amy A. Wright, primera consejera de la presidencia general de la Primaria, durante el Seminario para Nuevos Líderes de Misión 2024.
“En virtud de esta conexión el Señor nos brinda ayuda y fortaleza al atravesar por situaciones complejas”, dijo la hermana Wright. “Cuando Ammón acudió al Señor en tiempos difíciles, vemos el cumplimiento de las promesas que hizo Cristo cuando declaró ‘te fortale[ceré]; siempre te ayudaré; siempre te sustentaré …’ (Isaías 41:10).”
Ammón se centró en su propósito como misionero y en Jesucristo. Quería encontrar, enseñar, bautizar y confirmar a las personas y ayudarlas a convertirse en fieles discípulos de Cristo —lo cual es un valioso e inspirador ejemplo de cómo los misioneros deben definir el éxito, dijo la hermana.
Al repasar varios versículos de Alma 17 con los nuevos líderes de misión, señaló cómo este capítulo tiene paralelismos con “Predicad Mi Evangelio” capítulo 1, ya que identifica las características de los misioneros valientes y exitosos.
Escudriñan las escrituras diligentemente y oran
Alma 17:2 describe cómo los hijos de Mosíah “habían escudriñado diligentemente las Escrituras para conocer la palabra de Dios”. Y, el versículo 3 dice: “se habían dedicado a mucha oración y ayuno”.
Un misionero exitoso estudia las escrituras, ora fervientemente y pide la ayuda divina, de ese modo llega a conocer a su Salvador Jesucristo de una forma profundamente personal.
Obedecen los mandamientos de Dios
El versículo 6, relata cómo Amón y sus hermanos rehusaron el reino que su padre les quería entregar.
Dejaron de lado las cosas del mundo para centrarse en las cosas de Dios. “Un misionero exitoso obedece los mandamientos de Dios y guarda las normas misionales”.
Es un instrumento en las manos de Dios
Los versículos 9 y 10 nos dicen que los hijos de Mosíah oraron para ser un instrumento en las manos de Dios, y el Señor los visitó con Su Espíritu.
Un misionero exitoso se esfuerza por vivir de tal manera que el Espíritu pueda guiarlo.
Ama, invita y anda haciendo el bien
En el versículo 11, Dios se refiere al pueblo que odiaba a los hijos de Mosíah y que querían matarlos, y los llama “vuestros hermanos”.
La hermana Wright dijo, “Cuando comprendemos y sentimos que realmente somos el ‘guarda de nuestro hermano’, otros sentirán el amor de Dios a través de nosotros y estarán más receptivos a abrir su corazón [al Salvador]”.
Después, el versículo 12 cuenta cómo los hijos de Mosíah tomaron valor para salir a declarar la palabra de Dios —ellos anduvieron haciendo el bien y sirviendo a Sus hijos.
Es un discípulo de Jesucristo
En el versículo 13, los hijos de Mosíah se separaron para comenzar sus misiones, confiando en el Señor, [porque creían que] la obra que habían emprendido era grande.
Como discípulos de Jesucristo, Ammón y sus hermanos comprendieron que la obra que estaban llevando a cabo era grandiosa.
Edifican, fortalecen y buscan los atributos que les permitan parecerse a Cristo
El versículo 16 indica que los hijos de Mosíah sabían que la redención está al alcance de todos.
Un misionero exitoso se esforzará por edificar y fortalecer el barrio o rama a la cual ha sido asignado.
Ammón y sus compañeros de misión son un modelo para los siervos del Señor en cualquier parte, dijo la hermana Wright. Su éxito no dependía de la respuesta de los demás.
“Su responsabilidad era esforzarse por ser un ejemplo de Jesucristo y enseñar con claridad y eficacia, de modo que los demás pudieran usar su albedrío para tomar decisiones basadas en el conocimiento”.
Ammón y sus hermanos fueron misioneros exitosos ya que mostraron estos atributos de Cristo: fe, esperanza, caridad y amor, virtud, integridad, conocimiento, paciencia, humildad, diligencia y obediencia.
Progresar en el discipulado
El evangelio de Jesucristo es un evangelio de transformación. A medida que los misioneros se esfuerzan por llegar a ser como Jesucristo, se parecerán más a Él. También establecerán los cimientos para seguirlo a lo largo de sus vidas.
“Esperamos y oramos para que mientras estén sirviendo, nuestros queridos misioneros tengan continuas experiencias con el Salvador que sean tan profundas y personales que los cambien para siempre”, dijo la hermana Wright.
El mejor indicador del éxito de un misionero y de un líder misional, es la forma en que viven su vida después de la misión.
“Queremos que establezcan un modelo fundamental de discipulado que dure toda la vida y que recuerden su servicio misional como una época de inmenso gozo”, dijo ella y además la época en que encontraron al Salvador.