BRASILIA, BRASIL — Los principales líderes de la Iglesia han compartido mensajes de unidad y paz a través de una gran variedad de plataformas en los últimos años. Solamente en la conferencia general de abril de 2023, tres Apóstoles ofrecieron mensajes sobre este tema, todos durante la sesión del domingo por la mañana, el 2 de abril.
El presidente Russell M. Nelson pronunció su discurso “Se necesitan pacificadores” que ha sido el punto de partida de múltiples publicaciones suyas en las redes sociales en los últimos cuatro meses. El élder D. Todd Christofferson del Cuórum de los Doce Apóstoles habló sobre ser “Uno en Cristo”. El élder Ulisses Soares, también miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, habló sobre convertirnos en “Seguidores del Príncipe de Paz”.

Desde entonces, el élder Soares ha hablado en un congreso religioso en Buenos Aires, Argentina en junio y ahora en Brasilia, Brasil, el martes 8 de agosto. En sus últimas declaraciones, el élder Soares afirmó que “todos nacemos con un sentido de la justicia” que se manifiesta en un “instinto dado por Dios” y que ayuda a las personas a tomar buenas decisiones y apoyarse los unos a los otros.
El élder Soares pronunció su mensaje durante su participación junto a representantes de otras creencias, en el Segundo Simposio Brasileño sobre Libertad Religiosa. El evento fue organizado por el Centro Internacional de Estudios de Derecho y Religión y el Centro Brasileño de Estudios de Derecho y Religión.
El élder Soares también habló en el primer evento de este tipo en marzo de 2022 en Río de Janeiro.
En Brasilia, el élder Soares comparó el trabajo conjunto que se realiza para construir la armonía en las comunidades con la forma en que los ecosistemas encuentran el equilibrio aun cuando contienen una variedad de “organismos independientes”.
“La sociedad vive y respira en medio de una diversidad de opiniones, experiencias, sentimientos y creencias. Nos necesitamos los unos a los otros de innumerables maneras —para escuchar, para aprender y para hablar”, dijo.
Cuando un ecosistema biológico pierde el equilibrio, hace que todo el sistema sufra, afirmó el élder Soares. “La forma en que usamos nuestras libertades y asumimos nuestras responsabilidades determina la salud de la tierra y la salud de la sociedad”.
Dijo que, como tarea, la sociedad tiene que aprender a convivir bien.
“Vivir plenamente es tener raíces en una calle, un vecindario, una familia, una relación, un círculo de amigos, incluso una fe”.
El élder Soares dijo que cree que los movimientos como la lucha por los derechos civiles en los Estados Unidos; contra el apartheid en Sudáfrica o por los derechos territoriales de los indígenas en Brasil “no surgen de la nada”.

“Bajo el activismo descansa un cimiento de valores, costumbres, sabidurías, tradiciones, prácticas y creencias”, afirmó. “[Los] dones que hemos heredado, dones que han moldeado nuestros horizontes morales”.
Algunas de esas creencias y prácticas se manifiestan en rituales cívicos y espirituales que “[le] dan sentido al nacimiento, al matrimonio, a la muerte y al sacrificio”, dijo. Y la religión está en el corazón de las comunidades que amamos, añadió.
“No [se trata solo de] liberación. Es el sacrificio de uno mismo. Vivir juntos en [medio de] nuestras diferencias requieren humildad, generosidad y una comprensión de quiénes somos como hijos de Dios”.
Comprender ese origen divino como hijos del Padre Celestial ha sido de gran ayuda en la creación de comunidades durante siglos, dijo el élder Soares, y añadió que algunos pasajes de la Biblia hebrea, el Nuevo Testamento, el Corán y otros textos religiosos se han utilizado en la elaboración de leyes y en la formación de gobiernos.
Superar al hombre natural
“El principio, el desarrollo y la culminación de una sociedad civil es que la gente se rodee de personas procurando un bien común”, dijo el élder Soares.
El élder Soares dijo que, desde su punto de vista personal, las sociedades que permiten múltiples expresiones de creencias también pueden ver una intensificación de “la incomodidad de la diferencia”, mientras que, al mismo, tiempo ayudan a “realzar nuestros mejores impulsos humanos”.

El élder Soares enseñó que el sentido de la responsabilidad conduce a un mayor sentimiento de dignidad y valía.
“La religión nos aparta de nuestros deseos egoístas”, dijo. “El evangelio de Jesucristo me enseña a ser responsable ante Dios, ante mis semejantes y ante mí mismo”.
Estar obligado a respetar a los otros, mostrar empatía, ser paciente, amar a los demás y escuchar las opiniones de otros son algunos ejemplos de las obligaciones que mencionó.
“Estas responsabilidades son el elemento aglutinador gracias al cual las decisiones tienen un impacto positivo. Cuando ambos funcionan juntos, todos los componentes de la sociedad disfrutan de una hermosa sinergia”, afirmó.
También dijo que estas responsabilidades ennoblecen la libertad y engendran la paz como parte de una asociación entre la religión y la sociedad.
Para ilustrarlo mejor, el élder Soares se refirió al río Iguazú y a las Cataratas del Iguazú, un tesoro nacional de Brasil.
La sociedad es como un río
El río atraviesa el sur de Brasil y se extiende por la meseta del Paraná antes de caer abruptamente por el borde de la meseta y crear las hermosas Cataratas del Iguazú. Estas cataratas son las más extensas del mundo con un ancho de casi 3 kilómetros (unas 2 millas). El élder Soares dijo que “es un espejo de la sociedad humana”.
“Compartimos la misma sustancia, pero fluimos a nuestra manera, siempre dirigiéndonos hacia Dios”.

Históricamente, las cataratas están en un lugar de importancia cultural y religiosa debido a la forma en que los sacerdotes jesuitas de España se unieron a la comunidad indígena guaraní en el siglo XVIII, cuando los traficantes de esclavos portugueses intentaron capturar al pueblo guaraní.
“Los católicos y los indígenas sacrificaron sus vidas los unos por los otros y pusieron la dignidad humana por encima de todo”, afirmó el élder Soares.
“Del mismo modo, la más noble de las acciones humanas implica el sacrificio y el uso de nuestra libertad para ayudar a la gente que nos rodea”.
La unidad con otras religiones
El obispo Ricardo Hoepers, secretario general de la Conferencia Nacional de Obispos [católicos] de Brasil (en portugués), participó de una mesa redonda con el élder Soares.
El obispo Hoepers dijo que considera importante que los individuos, las comunidades y los gobiernos no “se desconecten de la conciencia de Dios”. Dijo que, a veces las personas dicen que creen en algo como una cuestión de identificación, sin hacer lo que la creencia les impulsa a hacer”.

“Es importante que diferenciemos ente ‘creo’ y ‘hago’”, dijo. Si una persona tiene una creencia religiosa, también debería vivir de tal manera que refleje esa creencia y glorifique a Dios, dijo
Christine Alves Bastos representó a la comunidad afrobrasileña y compartió su esperanza en el futuro de la comunidad religiosa de Brasil y los puentes que se están construyendo entre las distintas religiones y creencias. Del mismo modo que los puentes conectan dos lugares o ideas diferentes, ella exhortó al entendimiento mutuo entre cada parte cuando lo construyan.
“Decimos: ‘Con su permiso’, pero ¿realmente pedimos permiso a los demás? Viniendo de África sabemos lo que significa no pedir permiso para entrar en nuestro espacio”, dijo. “Debemos pedir permiso para entrar en los espacios de los demás”.
En representación de la Comunidad Bahá’i de Brasil, Luiza Cavalcanti dijo que espera un futuro de trabajo conjunto con otras religiones del país.
“Hay valor en el consejo mutuo”, dijo ella. Ya sea dentro de una iglesia individual o entre las iglesias y otros miembros de la comunidad, el consejo mutuo ayudará a edificar a todos en la sociedad, añadió.

