PROVO, Utah — Para ilustrar la importancia de que los misioneros de tiempo completo de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se esfuercen por convertirse en discípulos de Jesucristo de por vida y ayudar a aquellos a quienes enseñan a aprender lo que significa ser un guardador del convenio, la presidenta general de las Mujeres Jóvenes Bonnie H. Cordon recurrió a dos ejemplos relacionados con el Salvador y Sus antiguos apóstoles.
Hablando el sábado, 24 de junio, en el Seminario para Nuevos Líderes de Misión 2023, realizado en el Centro de Capacitación Misional de Provo, señaló a Pedro, quien en Cesarea de Filipo declaró a Jesús con firmeza: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16).
Más tarde, en la Última Cena, Jesús advirtió a Pedro que Satanás deseaba apoderarse de él y zarandearlo como trigo. “Pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, fortalece a tus hermanos” (Lucas 22:32).
Dijo la hermana Cordon: “El Salvador sabía que, incluso con esa fuerte convicción, Pedro todavía estaba en el proceso del discipulado. Un discipulado de por vida lleva toda una vida”.
Ella luego relató haber visitado hace varios años el estudio del artista Joseph Brickey, a quien la Iglesia le encargó pintar un gran mural que sirviera como telón de fondo para las estatuas del Cristo y los Doce Apóstoles en el Centro de Visitantes del Templo de Roma, Italia.

Mientras se proyectaba un video de lapso de tiempo, la presidenta Cordon notó cómo Brickey comenzó con un esquema en una solo sección, estableciendo un patrón antes de agregar sombreado, textura y detalle, y luego repitiendo el proceso a medida que avanzaba de una sección a otra.
“Un discipulado de por vida lleva toda una vida”. - Bonnie H. Cordon, Presidenta general de las Mujeres Jóvenes
“Imagino que nuestra trayectoria de discipulado de por vida en Jesucristo será una gran obra maestra espiritual para cada uno de nosotros”, dijo la presidenta Cordon. “Y al igual que este mural, este es un proceso continuo en el que aplicamos continuamente los mismos principios en cada etapa de nuestra vida, cada una de las cuales comienza con un esquema, un patrón sobre el cual construir”.
La presidenta Cordon habló sobre la lección 4 en el capítulo 3 del recién actualizado “Predicad Mi Evangelio”, titulado “Convertirnos en discípulos de Jesucristo para toda la vida”.
El modelo de un discípulo es un modelo eterno, aplicado una y otra vez, de vivir según la doctrina de Cristo, explicó. Comienza con la fe en el Señor Jesucristo y Su expiación, lo que lleva al arrepentimiento y a hacer convenios con Dios, primero el convenio del bautismo y luego los convenios del templo. El don del Espíritu Santo sirve como una influencia sustentadora y estabilizadora a medida que uno busca una determinación perdurable de avanzar en Cristo.
El deseo de los misioneros es vivir este modelo mientras sirven, tenerlo muy arraigado en sus corazones y aplicarlo durante toda la vida, dijo. “Imaginen el impacto. Esta es la mentalidad de un discípulo de Jesucristo”.
Lo mismo se desea para los nuevos conversos desde el momento en que son bautizados, que se apoyen en el discipulado de por vida, confiando en su cimiento en Cristo y actúen según el modelo de la doctrina de Cristo, agregó.
“El bautismo es la primera ordenanza salvadora del evangelio de Jesucristo. Al recibir esta gozosa ordenanza de esperanza, hacemos nuestro primer convenio con Dios”, dijo la presidenta Cordon, quien luego enumeró el resumen de la Lección 4 de los convenios que se hacen cuando uno es bautizado y confirmado.
- “Nuestro convenio de estar dispuestos a tomar sobre nosotros el nombre de Jesucristo.
- “Nuestro convenio de guardar los mandamientos de Dios.
- “Nuestro convenio de servir a Dios y a los demás.
- “Nuestro convenio de perseverar hasta el fin”.
Ella agregó: “Hacer un convenio con Dios a través de la ordenanza del bautismo es un evento singular, pero recuerden, guardar un convenio con Dios es mucho más que una acción singular”.

Al nutrir la fe perdurable en Cristo, las acciones fieles de un discípulo no son solo lo que uno hace, sino en quién se convierte, dijo la presidenta Cordon, usando la analogía de que la meta no es simplemente correr una maratón o leer un libro, sino convertirse en un corredor o un lector.
“El objetivo no es solo bautizarse o servir en una misión”, dijo. “La meta es llegar a ser un discípulo de Jesucristo de por vida y construir una relación de convenio eterno con nuestro Padre Celestial y Su Hijo, nuestro Salvador”.
Para concluir, la presidenta Cordon volvió al mural del centro de visitantes de Roma y señaló que vino con un esquema y se construyó capa por capa hasta convertirlo en una obra maestra al final.
“Su discipulado de por vida, su obra maestra espiritual de la vida del convenio, ya está llena de ricas experiencias, construidas capa por capa a través de la doctrina de Cristo y su compromiso con las responsabilidades del convenio. Está convertido y ahora ha sido llamado a fortalecer a sus misioneros, quienes a su vez fortalecerán a los amigos a quienes enseñan”.

