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‘Yo quería complacer a Dios’: La hermana Spannaus habla sobre descubrir, defender y servir en la Iglesia

La hermana Andrea Muñoz Spannaus comenzará su servicio como segunda consejera de la presidencia general de las Mujeres Jóvenes el 1° de agosto

Andrea Verónica Muñoz estaba sentada sola con una monja en la biblioteca de la escuela. Apenas tenía la edad suficiente para participar de las Mujeres Jóvenes, y esta era la primera vez en su vida que defendía a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Unos años antes, la familia Muñoz se había bautizado y unido a la Iglesia. Andrea y su hermana mayor eran alumnas de un colegio católico local y sus padres les habían pedido que no le dijeran a nadie que se habían unido a la Iglesia, ya que tenían temor de que les pidieran que dejaran de asistir. Sin embargo, cuando una monja le preguntó a la hermana mayor por qué no iba a participar de una confirmación católica, la jovencita le dijo que la familia se había unido a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y ya no eran católicos.

En cuanto sonó la campana, la monja llevó a Andrea a la biblioteca para interrogarla sobre esa información. Sin saber que su hermana mayor había soltado la lengua, Andrea, sintió un fuego en el corazón que la impulsó a defender la Iglesia y el evangelio.

La hermana Andrea Muñoz Spannaus, que fuera sostenida como segunda consejera de la presidencia general de las Mujeres Jóvenes durante la conferencia general de abril de 2023, comenzará su servicio el 1° de agosto de 2023. | La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

“Esa fue la primera vez que comprendí que podía defender la Iglesia con mi propio testimonio”, dijo. 

El temor de sus padres se hizo realidad, Andrea y su hermana tuvieron que abandonar el colegio. Esta experiencia le dio un nuevo significado a una de sus escrituras favoritas que es Romanos 1:16: “Porque no me avergüenzo del evangelio de Cristo; porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree…”.

Esta escritura era importante para ella cuando era una jovencita. “No, no me avergüenzo del evangelio ni de las cosas que creo. No me avergüenzo de Cristo”, dijo. 

Durante la conferencia general de abril de 2023, la hermana Andrea Muñoz Spannaus fue sostenida como la segunda consejera de la presidencia general de las Mujeres Jóvenes. Comenzará su servicio el 1° de agosto.

La nueva presidencia general de las Mujeres Jóvenes, la hermana Tamara W. Runia, primera consejera; la presidenta Emily Belle Freeman, y la hermana Andrea Muñoz Spannaus, segunda consejera, durante la Conferencia General Anual N° 193 de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, en Salt Lake City el sábado 1° de abril de 2023.  Jeffrey D. Allred, Deseret News | Jeffrey D. Allred, Deseret News

Convirtiéndose en una santa

Andrea Verónica Muñoz Spannaus, de 55 años, nació el 18 de mayo de 1968, en Buenos Aires, Argentina, hija de Carlos Alberto Muñoz y Élida Menicucci, es la segunda de dos hermanas. Creció en Beccar, en la provincia de Buenos Aires, Argentina.

La hermana Spannaus se describió a sí misma como una persona de corazón devoto. “Me encantaba todo [lo que] se enseñaba [en el colegio católico] porque yo quería complacer a Dios”, explicó. 

Recordó que sus compañeras del colegio católico decían que, si alguien fallecía durante la misa, “se convertiría en un santo automáticamente”. Y Andrea quería exactamente eso, ser una santa, porque amaba a Dios y quería complacerlo.

Entonces, cuando tenía 9 años, “los misioneros comenzaron a enseñarnos, y el Señor concedió mi deseo, porque Él me indicó el verdadero camino para [llegar a] ser una Santa —[ser] una miembro de la Iglesia”.

El élder Morasco de California y el élder Pistone de Argentina comenzaron a enseñar a la familia Muñoz. Durante las charlas, ellos se sentaban en dos sillones verdes en la sala. “Una vez que se iban, mi hermana y yo corríamos y cada una se sentaba en uno de esos sillones verdes … porque sentíamos que el poder todavía permanecía en los sillones”, dijo la hermana Spannaus. “En aquel momento no sabíamos de qué se trataba, pero sentíamos el Espíritu con mucha fuerza”.     

En aquel entonces, ella tampoco sabía que había otras religiones además de la iglesia católica. Recuerda exactamente en qué lugar de la cocina estaba parada mientras su madre le explicaba que había muchas religiones en el mundo y que muchas de ellas creían en Jesucristo.     

Le preguntó a su madre cuál de las Iglesias le parecía que representaba a Dios. Su madre le respondió, “Creo que es esta” — la Iglesia sobre la cual le estaban enseñando los misioneros, es decir, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.   

Aunque le preocupaba abrazar una nueva fe, el sentimiento duró solo unos minutos. Lo reemplazó inmediatamente un deseo de seguir adelante.

Tan pronto como la familia se bautizó, la hermana Spannaus pudo ver las maravillosas formas en que había transformado su vida familiar. “Vi un gran cambio en mi padre, sobre todo en su carácter. Fue algo hermoso para toda la familia”.

Encontrando su testimonio personal

Unos años más tarde, la familia se trasladó al campo, a un lugar donde la Iglesia no estaba tan extendida, por lo que no había capillas cerca. Por esa razón, la familia asistía a la iglesia esporádicamente. “Fue una época difícil para nuestra familia”, dijo la hermana Spannaus. 

Un año después, cuando tenía 15 años, la familia retornó a Buenos Aires, pero ni sus padres ni su hermana querían volver a la iglesia. “Para mí, eso fue un [golpe muy] duro en mi corazón y en mi mente, y no podía entender. Fue algo difícil, porque yo pensaba, ‘¿Cómo puede ser que todo lo que me enseñaron mis padres, de repente, no tenga valor alguno?’”

Con un poco de rebeldía adolescente, comenzó a asistir a la iglesia. “Esa fue la época de mi vida en la cual cimenté mi propio testimonio”, dio. “Ya no dependía del testimonio de mis padres”.  

Tan pronto como cumplió los 18 años y finalizó el programa de las Mujeres Jóvenes, la llamaron como presidenta de las Mujeres Jóvenes. También ayudó a enseñar en la Primaria, lo cual le hizo recordar lo bien que se había sentido cuando con 9 años había llegado a una iglesia nueva.    

Los llamamientos coincidían muy bien con su amor por los niños, sus estudios en educación inicial y con los llamamientos que tendría más adelante.    

A los 21 años, después de haber concluido sus estudios, decidió servir una misión. Su llamamiento fue para la Misión Argentina Resistencia. Fue durante ese tiempo y mientras estaba en el CCM que descubrió otra escritura que atesora desde entonces.

Se trata de Juan 15:5: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto, porque sin mí nada podéis hacer”.    

“Si nos separamos de la vid, moriremos. No podemos vivir”, dijo. “Necesito a Jesucristo en cada paso [que doy en] mi vida. Él es mi Salvador y mi Redentor. Él pagó el precio por mis pecados, Él tiene todo el poder para rescatarme, y con Su gracia, Él puede ayudarme a crecer y a convertirme. Cristo tiene que ser nuestro guía. Tiene que estar a nuestro lado”.     

Al servicio de la juventud en varios países e idiomas

Al año de regresar, la hermana Spannaus se reencontró y se casó con el hermano Alin Spannaus. Ellos habían pertenecido a la misma estaca y se habían conocido tres años antes en un baile de la Iglesia. Pero ambos tenían que realizar otras cosas y no creían que fuera el momento adecuado para casarse. La hermana Spannaus decidió servir una misión, y el hermano Spannaus terminó su maestría en administración empresarial, MBA, en la Universidad Brigham Young.    

Al recordar aquella época, la hermana Spannaus comentó que esos tres años le permitieron a cada uno de ellos crecer espiritual y profesionalmente. “Fue maravilloso que en aquel momento [ya] estuviéramos mejor preparados para comenzar nuestro matrimonio juntos”, dijo.

Se sellaron en el Templo de Buenos Aires, Argentina el 22 de octubre de 1992, y tienen dos hijas.

La hermana Spannaus, que actualmente sirve como miembro del consejo asesor general de la Sociedad de Socorro, ha tenido muchas oportunidades de servicio como líder de la juventud a través de varios llamamientos en diferentes partes del mundo, ya que tuvo que trasladarse a distintos lugares debido a la carrera de su esposo. Además de servir en el liderazgo de las Mujeres Jóvenes en el barrio de Argentina, hizo lo mismo en Miami, Florida; y en Lyon, Francia. 

Ella no hablaba francés, “sin embargo, me llamaron para ser la presidenta de las Mujeres Jóvenes del barrio”, dijo.

Esto fue antes de que existieran los manuales digitales y los teléfonos celulares. Ella tenía un manual en inglés de cuando servía en Miami, y una consejera que sabía español. “Aprendía las lecciones leyendo el manual en inglés; enseñaba en español y mi consejera interpretaba al francés.

“¡Pobrecitas las jóvenes!” 

Y añadió: “El Señor hizo que todo saliera bien, y fue una experiencia maravillosa. Creo que el Señor me estaba enseñando que el idioma no es tan importante”.    

El hermano y la hermana Spannaus sirvieron como los líderes de la Misión México Cuernavaca de 2009 a 2012 y, tan pronto regresaron a la Argentina, la llamaron para servir en el comité de las conferencias de Para la Fortaleza de la Juventud del Área Sudamérica Sur. 

Ella la describió como una época maravillosa, al ver cómo las vidas cambiaban a través de Jesucristo y Su evangelio. “Vimos el potencial de los jóvenes como nunca antes, y también [la naturaleza] celestial del programa”, dijo la hermana Spannaus. “Notamos la mano de Dios cuando vimos a los jóvenes llegar el lunes y salir el sábado, transformados. Fue una experiencia sagrada, el ser testigos de esa transformación”.

Hace 8 años, el hermano Spannaus aceptó trabar para la Iglesia en Utah, y la familia vive ahora en North Salt Lake, Utah. La pareja pronto fue llamada a formar parte del comité de las conferencias PFJ de latinos en Utah. Esta fue otra apreciada oportunidad para estar “en contacto con esta juventud maravillosa”, dijo. “No solo los hombres y las mujeres jóvenes, sino también los jóvenes adultos solteros. Ellos son los que se hacen que la conferencia funcione. Y fue maravilloso verlos desarrollarse, crecer y darles orientación mientras servíamos juntos a nuestro Señor”.         

En cuanto a su nuevo llamamiento a la presidencia general de las Mujeres Jóvenes, dijo, “Estoy agradecida por la oportunidad de servir y complacer a Dios en este llamamiento. Ese ha sido mi mayor deseo desde que era una niña en un colegio católico”. 

Ella invita a las jóvenes a desarrollar una relación personal con el Padre Celestial y Jesucristo; las invita a tener un fundamento seguro para su testimonio y a encontrar verdades eternas para sí mismas. “Necesitan saber que son hijas de Dios, que tienen un gran potencial, que Dios las ama con un amor eterno”, dijo. “Necesitan descubrir el verdadero gozo que sentimos cuando somos discípulos de Jesucristo”.   

“Me encanta el gran optimismo del presidente Russell M. Nelson con respecto a las cosas que vendrán”, dijo la hermana Spannaus. “Es contagioso. Yo quiero que la nueva generación tenga este optimismo. Ellos tienen un llamamiento, son líderes hoy y necesitamos guiarles a medida que descubren su gran potencial

La hermana Andrea Muñoz Spannaus nació en Buenos Aires, Argentina. Fue sostenida como segunda consejera de la presidencia general de las Mujeres Jóvenes el 1° de abril y comenzará su servicio el 1° de agosto. | Gráfico de Church News

Acerca de la hermana Spannaus

Familia: Nació el 18 de mayo de 1968, en Buenos Aires, Argentina; hija de Carlos Alberto Muñoz y Élida Menicucci. Se casó con Alin Spannaus en el Templo de Buenos Aires, Argentina el 22 de octubre de 1992; tienen dos hijas.

Educación: Recibió una licenciatura en educación inicial del instituto Profesorado de Educación Inicial Sara Eccleston en Buenos Aires, Argentina. Más tarde estudió arte y diseño de interiores.

Servicio en la Iglesia: Actualmente sirve en el consejo asesor general de la Sociedad de Socorro; fue líder, junto con su esposo, de la Misión México Cuernavaca; formó parte del comité de la conferencia PFJ del Área Sudamérica Sur y codirectora del comité de la conferencia PFJ de latinos en Utah; consejera de la presidencia de la Primaria de estaca; presidenta de la Sociedad de Socorro, de las Mujeres Jóvenes y de la Primaria del barrio; maestra de seminario matutino; asesora del barrio JAS de habla hispana; obrera del templo y misionera en la Misión Argentina Resistencia.     

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