BLANDING, Utah — Renae Gene admite que tener electricidad por primera vez en su comunidad Diné de Westwater le está tomando algún tiempo para que ella y sus cuatro hijos se acostumbren.
La energía es rápida y siempre está disponible, no hay necesidad de preocuparse por los niveles de gas en los generadores o los niveles de almacenamiento de los paneles solares, y la familia está aprendiendo a ser conservadora y consciente ahora con las facturas mensuales de los servicios públicos.
Pero Gene, una miembro del Barrio Blanding 7 en la Estaca Blanding Utah, notó otra gran diferencia el 1 de septiembre, el primer día que la electricidad subió a través de nuevas líneas eléctricas colocadas a lo largo de los postes de servicios públicos recién colocados en los 29 lotes de viviendas de Westwood.
Esa diferencia fue el cambio en los sonidos de la tarde. Atrás quedó el fuerte zumbido de los generadores que alimentaban las casas.

“Después de que se encendió la electricidad, todo pareció estar muerto en Westwater — los generadores ya no estaban trabajando, por lo que no había ningún ruido”, dijo ella. “Puedes escuchar a los animales, a los grillos y a los perros ladrando”.
La electricidad en la comunidad de Westwood es la primera fase de un proyecto de servicios públicos de dos partes muy necesario para la comunidad Diné (Navajo) justo al oeste de Blanding, Utah, al otro lado del pequeño lecho del arroyo que lleva el nombre de Westwater.

Celebrando la colaboración
El proyecto para llevar energía pública y agua potable a los lotes residenciales en Westwater, es un esfuerzo cooperativo que une al estado de Utah, la ciudad de Blanding, la Nación Navajo, la Autoridad de Servicios Tribales Navajo, los Sistemas Asociados de Energía Municipales de Utah y La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, con la Iglesia desempeñando un papel clave en la financiación del proyecto.
Los miembros de la comunidad y las partes interesadas del proyecto conmemoraron la finalización de la fase eléctrica con una ceremonia de celebración y una cena el viernes, 16 de septiembre. En representación de la Iglesia en el evento estuvieron el élder Dieter F. Uchtdorf, del Cuórum de los Doce Apóstoles, y el élder José L. Alonso, primer consejero en el Área Norteamérica Sudoeste (el sureste de Utah pertenece a esa área y no al Área de Utah de la Iglesia).
Junto con la vicegobernadora de Utah, Deidre Henderson, y otros como oradores principales, el élder Uchtdorf subrayó los éxitos de la colaboración al repasar el mensaje de su conocido discurso de la conferencia general de octubre de 2008, “Impulsen desde donde estén”.
El apóstol le dijo a Church News que estaba familiarizado con el historial del proyecto, ya que estaba estancado por divisiones, dificultades y obstáculos. “Fue posible acercarnos más... y a medida que nos acercamos y edificamos el lugar donde nos encontramos, podemos mover cualquier cosa en el mundo”.

Participación de la presidencia de área, élder Echo Hawk
El élder Uchtdorf elogió el esfuerzo persistente de la vicegobernadora y el trabajo en estrecha colaboración con la presidencia del Área Norteamérica Sudoeste, a quien calificó de “muy instrumental aquí”. También destacó al élder Larry J. Echo Hawk (en inglés), un Setenta Autoridad General emérito que se desempeñó como subsecretario asistente del Interior para Asuntos Indígenas de los EE. UU., y ahora trabaja en la oficina del gobernador de Utah como asesor especial en asuntos de los nativos americanos.
“El élder Echo Hawk fue quien llevó esto al gobernador y le dijo: ‘Este es un lugar donde tenemos que hacer algo, hay que hacerlo’”, dijo el élder Uchtdorf.
Él se unió a varios otros que, tanto en público como en privado, subrayaron el estímulo y el esfuerzo persistente del élder Echo Hawk para atraer al estado, la ciudad, la tribu, los servicios públicos y a la Iglesia como clave para el éxito del proyecto.

El élder Uchtdorf, quien se detuvo en Westwater después de llegar a Blanding y antes del comienzo de la ceremonia, comparó la diferencia entre la comunidad y su falta de agua y electricidad con la vecina Blanding y todos sus servicios públicos. “Dije, ‘Vaya, está a una distancia tan corta, pero está casi más lejos que la luna con respecto a esos servicios básicos’”.
La celebración incluyó una oración que sirvió como una bendición de sanación en la comunidad y el valle de Westwater, así como de ceremonia de “encendido de las luces” al iluminarse las luces que delineaban un gran bloque con la letra “W”. Los que hablaron y cantaron usaron el idioma navajo y el inglés, y una vista de la comunidad de Westwater sirvió como telón de fondo para la ceremonia celebrada en el campus de la Universidad Utah State en Blanding.

Llevar electricidad y agua a Westwood ha sido un desafío político y logístico y una patata caliente [dicho/modismo en inglés] a lo largo de los años.
Originalmente un asentamiento en terrenos de la Oficina de Administración de Tierras, Westwood se encuentra en una propiedad que la Nación Navajo compró hace medio siglo. Pero no es parte ni adyacente a la reserva Navajo, y tampoco es parte de la ciudad de Blanding.
La parte eléctrica del proyecto ahora vincula a Westwater con la red eléctrica de Blanding, proporcionando un traspaso de la electricidad propiedad de la autoridad tribal de servicios públicos.
‘Sigue siendo bastante raro tener electricidad’

Gene, de 32 años, creció en un lote de Westwater adyacente al que hoy ocupa su pequeña casa, usando velas y lámparas de aceite para la iluminación. “No conocíamos nada diferente”, dijo ella sobre estar sin electricidad. No fue hasta después de la escuela secundaria que “me di cuenta de que era más fácil en la ciudad” para los residentes de Blanding que tenían casas con electricidad.
Ahora, ella y sus cuatro hijos, de 1 mes a 12 años de edad, tendrán electricidad no solo para la iluminación, sino también para calefacción y ventilación, cocina, refrigeración, electrodomésticos, y televisión y sistemas de entretenimiento.
“Sigue siendo bastante raro tener electricidad después de tantos años sin tenerla”, admitió Gene.
“Ahora es solo agua lo que estamos esperando, así que espero que eso se logre el próximo año”.

Hay algunas dudas sobre el tiempo, ya que se le dijo a Westwater que tendría energía la Navidad pasada. Pero las cadenas de suministro de materiales se han reducido desde la pandemia de COVID-19, y el arranque eléctrico se retrasó más de medio año.
El agua potable es el segundo elemento clave de la promesa de llevar los servicios básicos a Westwater, con banda ancha para los servicios de Internet que llegarán más adelante. Los planes requieren un pozo de agua profunda para la comunidad.
Por ahora, los residentes de Westwater continuarán transportando agua en camiones a sus hogares. Para Gene, significa comprar un boleto de $10 para 1000 galones, ir al cobertizo de agua de la ciudad para sacar el agua y luego regresar para transferirla a un tanque de almacenamiento subterráneo. Sin embargo, como muchos de sus vecinos, solo puede transportar alrededor de 300 galones a la vez, y el boleto es para un solo uso, lo que significa que en realidad ella obtiene menos de un tercio de lo que podría y termina pagando varias veces más el precio promedio por galón.

La luz, el agua y el Salvador
En sus comentarios durante la ceremonia, el élder Uchtdorf comparó el trabajo de los diferentes socios en el proyecto Westwater con el trabajo de la Iglesia en todo el mundo al tratar de seguir el ejemplo del Salvador. “Al centrarnos en el individuo y ser el guardián de nuestro hermano, fortalecemos y unimos comunidades divididas y ayudamos a hacer del mundo un lugar mejor”.
Y con las luces y el agua entregadas a Westwater, el apóstol testificó de Jesucristo, recordando a sus oyentes que el Salvador es la Luz suprema y el Agua Viva para todos.


