“Oh, cuán pleno, cuán profundo”, escrito en 1898 por Samuel Trevor Francis, se ha cantado a lo largo de los años en otras iglesias cristianas con diferentes melodías y ahora forma parte de “Himnos para el hogar y la Iglesia” de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, con una nueva melodía.
Francis nació en Cheshunt, Inglaterra, en 1834 y llegó a ser poeta y predicador laico. Mientras recopilaba el volumen de poesía que incluía la letra de “Oh, cuán pleno, cuán profundo”, Francis comenzó a sufrir de ceguera parcial. A pesar de las dificultades con su visión, esperaba que su poesía mostrara “cómo se pueden encontrar luz, esperanza y gozo”, según se explica en la sección “Acerca de los himnos” de ChurchofJesusChrist.org (en inglés).
Un artículo de la revista The Christian dijo sobre Francis: “Toda su obra poética, así como sus palabras, estaban impregnadas de la conciencia del amor de Cristo y de un profundo deseo de ver el rostro del Salvador”. Francis falleció en 1925, a los 92 años.
Stephen M. Jones, quien ha formado parte del equipo editorial de música del comité del himnario de la Iglesia, dijo que el equipo evaluó este himno para considerar su inclusión en el nuevo himnario mundial de la Iglesia. Sin embargo, Jones se preguntó si una nueva melodía podría transmitir mejor el mensaje de la letra del himno.
La letra describe el amor divino de Cristo como profundo, inmenso, inconmensurable, ilimitado y gratuito. Lo compara con un caudal de amor más hondo que los mares y con el mar que navegamos. También invita a todos los pueblos a rendir honor al Salvador.

Jones, profesor de composición de la Escuela de Música de la Universidad Brigham Young, dijo que la estructura rítmica de la melodía más popular le parecía pesada, casi como si golpeara con fuerza. Imaginó algo diferente que reflejara la manera en que Francis utilizó la metáfora del océano en cada estrofa.
“Quería transmitir esa sensación de fluidez. Una de las maneras de lograrlo es mediante el movimiento del bajo”, dijo Jones. “La forma en que se mueven las líneas melódicas es un intento, especialmente en las últimas frases, de dar a la música una sensación de movimiento ascendente y luego descendente”.
Jones dijo que, en ocasiones, el proceso de composición puede ser difícil y angustioso, pero que esta vez no fue así. “Un día simplemente me senté, se me ocurrió una idea inicial, la esbocé muy rápidamente y la terminé poco después”.
El comité del himnario consideró varias composiciones antes de elegir la melodía de Jones y la perfeccionó para lograr la mejor forma melódica y facilitar su interpretación al cantar, explicó.
El himno se incorporó a “Himnos para el hogar y la Iglesia” en la publicación de septiembre de 2024. Un coro de jóvenes del norte de Utah lo interpretó en la conferencia general de abril de 2025, con un arreglo de Geoff Anderson, quien también dirigió el coro.
Anderson habló sobre la experiencia en un informe publicado en ChurchofJesusChrist.org.
“Hay mucha inspiración maravillosa detrás de la selección de estos himnos para el nuevo himnario”, dijo. “Llegábamos a los ensayos y trabajábamos, trabajábamos y trabajábamos. Entonces yo decía: ‘Saquen “Oh, cuán pleno, cuán profundo”’, y se escuchaba claramente: ‘Me encanta este himno’. Los jóvenes conectaron con él de inmediato”.
A principios de este año, Jones y su esposa viajaron a Europa para realizar investigaciones relacionadas con la música. El primer domingo de su estancia, entraron en una capilla de París, Francia, donde Jones dijo que le alegró ver que la congregación cantaría dos himnos nuevos ese día.
“La sensación que eso produce en uno como miembro del comité del himnario y del equipo editorial, después de haber trabajado durante años en este proyecto, es que ver estos himnos utilizarse internacionalmente resulta muy gratificante y conmovedor”, dijo Jones.
El fin de semana siguiente, el matrimonio Jones se encontraba en Alemania, donde Jones había servido como joven misionero de tiempo completo. Asistieron a una reunión de conferencia de estaca el sábado por la noche junto con una mujer a quien Jones y su compañero habían enseñado y bautizado años atrás. Uno de los himnos elegidos para esa reunión fue “Oh, cuán pleno, cuán profundo”, en alemán.
Jones dijo que aquel momento, incluso más que la experiencia en París, le hizo comprender: “Esta es una Iglesia mundial y estamos trabajando en un himnario mundial”.
1. Oh, cuán pleno, cuán profundo
el amor que da Jesús.
Es más hondo que los mares,
plenitud de dulce luz.
Me sumerjo, me entrego
al caudal de Su amor
que me lleva, siempre lleva,
al hogar de resplandor.
2. Oh, cuán pleno, cuán profundo
el amor del buen Señor.
De las tierras a las costas
todo pueblo rinda honor.
Por los Suyos desde el cielo
vela siempre el buen Jesús.
Por Sus hijos Él aboga,
Cristo, Rey de la virtud.
3. Oh, cuán pleno, cuán profundo
el amor del gran Yo Soy;
es el mar que yo navego,
puerto es a donde voy.
Oh, cuán pleno, cuán profundo
el amor que Él me da,
que me eleva a la gloria,
a la gloria celestial.

