“Escojan a Cristo”. Esa fue la sencilla exhortación que hizo el élder Alexander Dushku, Setenta Autoridad General, durante el devocional de la Universidad Brigham Young el martes 22 de septiembre.
“Si no recuerdan nada más de lo que diga hoy, si los hago dormir o todo lo demás se les olvida para la hora del almuerzo o tienen una emergencia de TikTok, por favor recuerden estas dos palabras: ‘Escojan a Cristo’”, dijo el élder Dushku.
Algunos quizás estén familiarizados con la expresión “cruzar el Rubicón”.
La expresión hace referencia al río Rubicón, que marcaba la frontera norte de Italia. En la época de Julio César, cruzar el río Rubicón con un ejército sin el permiso del Senado romano constituía traición.
En enero del año 49 a. C., el general Julio César cruzó el Rubicón con una legión y, según se cuenta, declaró: “La suerte está echada”.
En otras palabras: “La decisión está tomada. No hay vuelta atrás”, dijo el élder Dushku.
Julio César posteriormente derrotó a sus enemigos y llegó a ser, en efecto, el primer emperador romano.
El martes, el élder Dushku declaró a los estudiantes de BYU: “Ahora es el momento de cruzar el Rubicón de la fe y nunca mirar atrás. Ahora es el momento de decidir entregarnos por completo al Señor. Ahora es el momento de escoger a Cristo, por encima de todo”.
¿Por qué escoger a Cristo?
Escoger a Cristo es más fácil si uno comprende mejor quién es Él y lo que ofrece, dijo el élder Dushku.
“Cuando digo ‘escojan a Cristo’, me refiero a escoger al Jesucristo viviente, al Cristo pleno, al Cristo de la Restauración”, dijo el élder Dushku. “No al Jesús diluido que la sociedad a veces afirma admirar por ser bondadoso, decir cosas sabias y cuidar de los pobres. Un Jesús bondadoso, sabio y compasivo ciertamente es admirable. Pero Jesucristo no es simplemente un gurú de la bondad, un asesor de vida o un trabajador social. Él es infinitamente más que eso”.
El centro del plan del Padre Celestial para salvar y exaltar a Sus hijos es el don de Su Hijo, Jesucristo. “La pregunta para ustedes y para mí”, explicó el élder Dushku, “es si escogeremos recibir ese don, si lo recibiremos a Él y permitiremos que esté con nosotros”.
Cristo procura una comunión íntima, pero no puede imponerla. “Por eso el albedrío es tan importante”.
Ni siquiera Dios puede salvar ni exaltar mediante la fuerza externa. “El cambio debe producirse voluntariamente, desde adentro. El problema es que, por nosotros mismos, carecemos del poder espiritual”, dijo el élder Dushku.
Las ordenanzas, los convenios y los mandamientos del Evangelio tienen que ver con recibir el don de Jesucristo que nos ofrece el Padre.
Jesús es el Creador, el Abogado ante el Padre, el Buen Pastor, el Cristo, el Mesías, el Salvador y el Redentor, dijo el élder Dushku.
“Él es la personificación perfecta de la forma más elevada y poderosa de amor. Su amor por ustedes lo abarca todo. Él los conoce, los ama y ha pagado el precio supremo por ustedes. Él quiere estar con ustedes, hacerlos gloriosos y llevarlos a casa con nuestro Padre Celestial”, dijo el élder Dushku.
El élder Dushku dijo que, en ocasiones, las personas se refieren a “la Expiación” como si fuera una entidad o un poder que pueden aplicar. “No lo es”, dijo, y agregó: “Es Jesucristo quien nos salva. Su ofrenda no es algo mecánico. Es profundamente personal. Es una cuestión de sangre, sudor y lágrimas; de carne y hueso; de vida y muerte; de una agonía insondable como precio de un gozo indescriptible. Es personal para nosotros y es personal para Él”.
Jesucristo es una dádiva. “Todo depende de que lo recibamos a Él. Pero la decisión es nuestra”, dijo el élder Dushku.
¿Qué significa escoger a Cristo?
El pecado, en su nivel más fundamental, no consiste simplemente en quebrantar reglas, dijo el élder Dushku. “Es alejarse de Cristo y, en su peor expresión, es rechazo, traición y deslealtad”.
Pero guardar los mandamientos y los convenios es un acto de amor y lealtad. “Es nuestra invitación para que Cristo permanezca con nosotros”, dijo.
La amorosa invitación de Cristo es constante: “Venid a mí, seguidme, recibidme, oídme, acercaos a mí, andad conmigo, amadme, permaneced en mí”.
El élder Dushku dijo que la elección fundamental es entre Jesucristo y el mundo.
“Cuando el adversario nos presiona y llegan las tentaciones, debemos recordar que, en ese momento, estamos escogiendo lo que más amamos. Así que escojan a Cristo, porque Él los amó primero y porque ustedes lo aman a Él por encima de todo”, dijo el élder Dushku.
Uno de los obstáculos para escoger a Cristo es la noción generalizada de que esta vida consiste en ser fiel a uno mismo. “‘Sé tú mismo’, se nos dice. Pero Cristo dice: ‘Yo soy el camino’ (Juan 14:6)”.
El élder Dushku reiteró a quienes lo escuchaban: “Mis queridos amigos, ahora es el momento de levantarse, cruzar el Rubicón de la fe, afirmarse sobre la roca de nuestro Redentor y defender a Cristo, la Restauración y la causa de la verdad”.
“Ahora es el momento de escoger a Cristo, por encima de todo”.
