El Área África Sur de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días celebra el centenario de Instituto este año de varias maneras.
El 1 de agosto, se llevó a cabo una celebración en la Capilla Sandton en Johannesburgo, Sudáfrica, con miembros mirando en línea desde los 14 países del área.
El evento incluyó números musicales, un juego de trivia y una mesa redonda con directores de Seminarios e Institutos de Religión del área y jóvenes adultos solteros. Hablaron de cómo los últimos 100 años han sido un siglo de fe, un siglo de aprendizaje y un siglo de discipulado en Jesucristo.
El élder Carlos A. Godoy, Setenta Autoridad General y presidente del Área África Sur de la Iglesia, habló durante la celebración. Dijo que el adversario está atacando a los jóvenes adultos solteros, pero que no deben temer.
“Mi testimonio para ustedes es: No están solos. El Salvador los conoce. Nuestro Padre Celestial — su Padre Celestial — los conoce y está listo para ayudar” dijo. “Tal vez estés pensando: nadie sabe realmente por lo que estoy pasando, pero Él lo sabe. Él puede brindarles paz, puede brindarles alivio y puede brindarles ayuda”.

Un video mostró a jóvenes adultos solteros de varios países del área compartiendo algunas de sus experiencias y las bendiciones que han recibido al asistir a Instituto, incluida una fe más profunda, conversión a Cristo, pertenencia y propósito, amistades duraderas y discipulado.
El sitio web del Área África Sur también presenta ejemplos de estudiantes actuales y anteriores sobre cómo el Instituto bendice sus vidas.
Maria Shew, de Mozambique, escribió (en inglés) que su experiencia como estudiante de Instituto moldeó quién es ella hoy.
“A través de las clases de Instituto, aprendí verdades del Evangelio que fortalecieron mi fe, profundizaron mi testimonio de Jesucristo y me ayudaron a comprender mejor mi propósito divino”.
Laureth João, de Angola, dijo (en inglés) que Instituto es uno de los mayores regalos que jamás haya recibido.
“Mirando hacia atrás, puedo ver claramente que Instituto fue mucho más que un programa educativo. Fue donde el Señor me preparó para el servicio misional, para un matrimonio eterno, para la vida familiar, para mi educación y para una vida de discipulado”.
Alfonso Mosenthal, de Sudáfrica, dijo (en inglés) que un matrimonio de misioneros mayores llamados los Oldman lo invitó a asistir a Instituto. Sus lecciones y la influencia del Espíritu jugaron un papel muy importante en su decisión de servir en una misión, dijo. “Fortaleció mi testimonio y me dio la confianza para dar ese paso”.
Invitó a todos a asistir. “Si eres alguien que busca paz o quieres salir de la rutina de la vida cotidiana por un tiempo, Seminario e Instituto pueden brindarte ese espacio. Ofrecen un lugar donde puedes sentir paz, fortalecer tu fe, aprender de los demás, forjar amistades duraderas y gozar también del aspecto social de estar juntos”.

