Para los niños de la comunidad indígena wayúu de Colombia, la infraestructura de agua es un concepto completamente ajeno. Muchos caminan durante horas bajo un calor abrasador para recoger agua no potable en una de las regiones más áridas del país.
Cuando se les pidió que dibujaran un inodoro, algunos niños wayúu dibujaron un cactus, ya que nunca habían visto uno.
El pueblo wayúu es uno de los grupos indígenas más numerosos de Colombia, con aproximadamente 400 000 personas. Habita en el extremo norte de Sudamérica, en la península de La Guajira, entre desiertos áridos y paisajes cálidos y secos.
En 2021, WaterAid Colombia comenzó a construir infraestructura de agua para la comunidad wayúu.
WaterAid, una organización sin fines de lucro que colabora con La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días desde 2016, ha llevado agua potable a comunidades de todo el mundo durante más de 40 años.
Edificios que se sienten como un hogar
Cuando WaterAid comenzó su labor entre el pueblo wayúu, surgió un desafío evidente: la infraestructura de agua era tan desconocida que muchos niños dudaban en utilizarla, pues sentían temor de las frías estructuras de concreto y de los profundos hoyos.
Tras conversar con los líderes wayúu, los voluntarios de WaterAid decidieron pintar arte sacro, conocido como kanas, en los edificios. Los colores tradicionales, los símbolos y el arte ancestral buscaban ayudar a la comunidad a sentirse más cómoda en esos nuevos espacios.

Keiber Epinayu, integrante del pueblo wayúu, fue uno de los muchos participantes invitados a un taller de pintura en 2021. Al finalizar los proyectos comunitarios, se había convertido en una de las principales voces locales que guiaban a los pintores.
“Durante el taller, Epinayu demostró un talento artístico excepcional”, escribió WaterAid en un correo electrónico enviado a Church News. “A partir de ese momento, nuestro equipo lo invitó a colaborar en los murales pintados en las instalaciones de agua y saneamiento de las distintas comunidades donde la organización ha trabajado”.
Ayudar a los niños wayúu a utilizar inodoros, lavamanos y grifos requería mucho más que construir la infraestructura: el arte sacro ayudó a cerrar esa brecha.
Epinayu y el arte sacro
“Las pequeñas acciones, como pintar, crean paz”, dijo Epinayu. De pronto, una acción tan sencilla como pintar deja de ser algo pequeño: “Es fundamental plasmar arte sacro en la infraestructura de agua, porque los puntos de abastecimiento de agua son lugares sagrados”.
Epinayu dirigió un taller de pintura para aproximadamente 20 jóvenes wayúu. Durante las sesiones, enseñó a los participantes técnicas básicas de pintura, como el dibujo de bocetos y el uso del pincel, al tiempo que explicaba el significado cultural de los colores y símbolos utilizados en el arte wayúu.
“El rojo es la sangre; el azul representa el agua y el cielo”, explicó. “El verde representa la naturaleza y la Madre Tierra. El fucsia representa a la mujer”.

Hoy en día, WaterAid Colombia incorpora pinturas de arte sacro en toda la infraestructura que construye, desde los inodoros hasta los grifos.
“Tener un arte que pertenece a nuestra cultura crea un vínculo con nuestros antepasados, con lo que verdaderamente nos pertenece, con nuestra mitología”, dijo Epinayu. “El simple hecho de mirar la infraestructura de agua se convierte en una conexión con el pasado y una ventana hacia el futuro”.
Las pinturas han dado al pueblo wayúu un sentido de pertenencia y orgullo, ya que muchos jóvenes contribuyeron a la creación de los murales.
“Es un arte que, con solo mirarlo, nos lleva al pasado. Es una ventana al pasado”, dijo Epinayu. “Cualquier wayúu que ve arte en las estructuras de agua dice: ‘Esto es mío, esto es Kanas’. La gente ya no ve la infraestructura de agua como algo solitario o ajeno, sino como un espacio para compartir y crear oportunidades que den forma a su futuro”.


