La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, en colaboración con el Foro Nacional de Líderes Musulmanes (NAMLEF, por sus siglas en inglés), proporcionó ayuda de emergencia a miles de familias vulnerables en una zona de Kenia azotada por la sequía.
Representantes de la Iglesia y equipos de NAMLEF llevaron alimentos y agua a comunidades de pastores nómadas en zonas aisladas del noreste de Kenia a finales de mayo — distribuyeron 250 toneladas de raciones de alimentos a 3011 hogares repartidos en 24 aldeas y suministraron agua potable a 16 localidades, beneficiando directamente a 2142 hogares, según informó la Sala de Prensa de la Iglesia en África.
El informe señaló que la intervención de emergencia “evitó eficazmente crisis inminentes de desnutrición aguda y deshidratación” y sirvió para crear lazos de amistad y compromiso entre las organizaciones que trabajan para atender a los necesitados.
Denis Mukasa, coordinador humanitario del Área África Central de la Iglesia, explicó: “Realizamos esta labor para ayudar al mundo a salvar vidas afectadas por las condiciones climáticas adversas que azotaron esta área, y también para llevar la religión a esta comunidad, a fin de que puedan criar a sus familias en unidad y amor”.

Llegar a las comunidades supuso un desafío logístico, ya que unas inundaciones repentinas destruyeron una carretera principal pocos días antes de la entrega. Los equipos tuvieron que desviarse por terrenos accidentados y en mal estado, incluyendo áreas de roca volcánica afilada. Los vehículos —más pesados debido a la carga de alimentos y agua— sufrieron daños graves y repetidos en las llantas, lo que obligó a realizar reparaciones de emergencia en plena ruta.
Cuando los camiones llegaron a las aldeas, los equipos descargaron los suministros de ayuda y los organizaron en pilas separadas para cada hogar. La mujer de cada familia se sentó junto a su pila asignada cuando se anunciaba su nombre, asegurándose así de que ninguna familia quedara sin recibir ayuda.
La hermana Denise Chadwick, quien sirve como misionera humanitaria en el Área de África Central, habló sobre la experiencia.
“Fue maravilloso ver a estas mujeres y el gran gozo que sentían al escuchar sus nombres, se acercaban y veían esa pila de comida”, dijo en el comunicado de la Sala de Prensa de África. “Y no era nada lujoso; solo eran productos básicos que ellas sabían que les salvaría la vida y que ayudarían a sus familias durante meses”.

Su esposo, el élder Alan Chadwick, dijo: “Creemos que Jesucristo pasó su vida haciendo el bien, y sentimos que debemos hacer lo mismo y seguir Su ejemplo”.
En una carta dirigida al élder Thierry K. Mutombo, Setenta Autoridad General y presidente del Área África Central, Salim Vayani, secretario general de NAMLEF, expresó el honor que supuso para su organización la presencia y supervisión de la delegación de la Iglesia. Señaló que “viajaron incansablemente junto a nuestros equipos de campo en condiciones difíciles. ... Su solidaridad y su supervisión directa ponen de relieve la profundidad de nuestros valores de colaboración”.
NAMLEF también invitó a la presidencia del Área África Central a una cena de agradecimiento celebrada el 27 de junio en Nairobi, Kenia. Asimismo, el informe final del proyecto de la organización reiteró su gratitud hacia los misioneros humanitarios y el gerente de la Iglesia: “Su participación activa y su solidaridad en las polvorientas rutas de traslado brindaron un gran aliento tanto a los equipos de campo como a las comunidades beneficiarias”.


