La nueva canción “Mi pastor es Cristo” —publicada en la última publicación de himnos de la colección “Himnos para el hogar y la Iglesia” de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días— enseña a través de su letra que “Jesús conoce mi nombre” y que “soy Su preciado cordero”.
Uno de los títulos del Salvador es el Buen Pastor (véase, por ejemplo, Juan 10 y el Salmo 23).
Además de “Mi pastor es Cristo”, otros himnos y canciones hacen referencia a este papel, tales como “Ama el Pastor las ovejas” y “Jehová mi Pastor es”, del himnario actual; y “Mi buen pastor es Jehová” y “Es Jehová mi buen pastor” del nuevo himnario mundial.
Dos experiencias en particular inspiraron las imágenes de esta nueva canción y enseñaron a su autora y compositora, Tammy Simister Robinson, acerca de los corderos, las ovejas y la voz de un pastor.

Primero, cuando Robinson era una niña creciendo en Coalville, Utah, su familia solía ir a acampar en las montañas Uinta. Durante uno de esos viajes, acogieron a un corderito que se había quedado sin madre.
“Recuerdo ver a mi madre acunar a aquel pequeño corderito y preguntarme si lograría sobrevivir”, dijo ella. El cordero creció y se convirtió en una querida mascota de la familia.
Más tarde, siendo ya adolescente, pasó la noche con una amiga en la montaña donde la familia de esta llevaba a pastar a sus ovejas. En plena noche, algo inquietó al rebaño. Entonces, el pastor se adelantó y las llamó.
“De repente, todas se volvieron y regresaron al área donde nos encontrábamos — todo volvió a ser sereno, tranquilo y apacible”, dijo Robinson. “Fue una experiencia perfecta para recordarnos que las ovejas conocen al pastor, conocen su voz y saben que él cuidará de ellas”.
Ella no recuerda por qué se sentó un día a escribir “Mi pastor es Cristo”, pero aquellas dos historias estaban presentes en su mente mientras reflexionaba sobre el Buen Pastor, quien conoce y ama a Sus ovejas, las llama por su nombre, las congrega y las guía.
Las canciones ayudan a las personas a comprender el papel de Jesús, así como “toda la serenidad que conlleva, la paz que ofrece en el mundo actual”, dijo Robinson. “Ahí es donde hallamos calma y seguridad. Somos nutridos, sostenidos y guiados. Siempre podemos encontrar paz cuando estamos en Su presencia, y podemos tener Su presencia en nuestras vidas cada día”.

Para ella, escribir y componer van de la mano, y la melodía le pareció de carácter pastoral. “A veces las canciones no surgen con facilidad, pero esa fluyó con bastante naturalidad”, dijo.
Robinson, que ahora vive en Midvale, Utah, obtuvo un título universitario en educación musical; atribuye a su madre el mérito de haberle dado ánimo y oportunidades para lograrlo. Tras trabajar durante algunos años como maestra de coro en escuelas públicas, Robinson se dedica ahora a la enseñanza privada de canto y piano.
A lo largo de los años, ha enviado otras canciones a la Iglesia, entre ellas “May I Serve Thee,” [¿Puedo servirte?], la cual fue interpretada en las reuniones generales de la Sociedad de Socorro de 1998 y 2002.
Cuando se hizo el llamado para recibir propuestas para un nuevo himnario mundial, Robinson sintió que, de todas las obras que había escrito, “Mi pastor es Cristo” era la más indicada, debido a “su carácter inclusivo y a la capacidad que nos brinda para reconocer la importancia de saber quiénes somos y cómo nuestro Salvador nos rescatará y nos guiará. Él es el Pastor. Él ama a Sus ovejas”.
La canción se publicó por primera vez en la revista El Amigo, en su edición de septiembre de 2013; pero se modificaron un par de palabras antes de que pasara a formar parte del nuevo himnario. Por ejemplo, Robinson dijo que la segunda estrofa decía originalmente: “Si mis pies pequeñitos vagaran” y ahora dice: “Si me alejo del hogar”. Le agradó ver cómo ese cambio permite que tanto los jóvenes como los adultos puedan identificarse también como una de las ovejas de la canción.

El pasado Domingo de Pascua, su barrio cantó “Mi pastor es Cristo” durante la reunión sacramental. Uno de sus jóvenes alumnos interpretó primero la pieza al piano para que la congregación pudiera escucharla. Ver a ese niño de diez años sobreponerse a sus nervios para tocar la pieza completa —y luego escuchar a la congregación cantar su canción— fue conmovedor.
“Fue tan bonito. Solo oraba para no ponerme a llorar”, dijo.
Como coordinadora de música de su barrio, Robinson procura incluir una canción infantil al menos dos veces al mes en la reunión sacramental. A menudo, elige una canción que los niños llevan un par de semanas aprendiendo en la Primaria.
“Esos niños se animan y comienzan a cantar. Realmente se entregan de verdad”, dijo ella. “Esas son cosas que deberíamos estar haciendo. Estamos pensando en todas las edades al seleccionar esta música y estas nuevas canciones”.
1. Mi pastor es Cristo; Su oveja soy.
Siempre Él me guía; de Su mano voy.
Me conduce a un lugar
donde hay pasto, agua y paz.
Mi pastor es Cristo; Él me ama.
2. Mi pastor es Cristo; me conoce bien.
Sus ovejas llama por su nombre Él.
Si me alejo del hogar,
Él de vuelta me traerá.
Mi pastor es Cristo; Él me ama.
Él me ama.

