En un reciente quinto domingo, nuestro barrio estuvo analizando lo que significa estar “orientados hacia el templo”. Desde ese momento, he estado reflexionando sobre eso.
Nosotros pertenecemos a la estaca que mencionó el élder Ulisses Soares, del Cuórum de los Doce Apóstoles, en su discurso de la conferencia general de abril de 2024 cuya presidencia nos alentó a estar “centrados en el hogar, apoyados por la Iglesia y orientados hacia el templo”.
la palabra “bound” en inglés tiene varios significados, y uno de ellos es, (como lo mencionó el élder Soares en su discurso), orientados, es decir, estar centrados en una dirección y, en este caso orientados hacia el templo.
Mi esposo y yo, que trabajamos como obreros de ordenanzas en el templo temprano todos los sábados, hemos visto un incremento en la asistencia al templo, aún en las horas más tempranas del día. Además, hemos estado más orientados hacia el templo fuera de turno que tenemos asignado allí.
La palabra “bound”, según el diccionario Merriam-Webster dictionary (en inglés), también se refiere a estar unido o bajo una obligación moral. El élder David A. Bednar, también del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó: “Las promesas y bendiciones de los convenios no serían posibles sin nuestro Salvador, Jesucristo. Él nos invita a mirar hacia Él, a venir a Él, a aprender de Él y a unirnos a Él estableciendo obligaciones por medio de los convenios y las ordenanzas de Su evangelio restaurado”.
Por lo tanto, estar orientados hacia el templo, también significa estar unidos al Salvador por medio de nuestros convenios.
El presidente Russell M. Nelson ha insistido reiteradamente en el templo y los convenios que hacemos allí. Además nos recordó: “El templo es el núcleo del fortalecimiento de nuestra fe y fortaleza espiritual porque el Salvador y Su doctrina son la esencia misma del templo. ... Sus ordenanzas esenciales nos unen a Él mediante convenios sagrados del sacerdocio. Luego, al guardar nuestros convenios, Él nos inviste de Su poder sanador y fortalecedor. Y cuánto necesitaremos Su poder en los días venideros”.
A medida que nos unimos a Él, llegamos a conocerlo, y nuestro deseo de ser como Él se intensifica.
Cuando analizamos este tema durante un quinto domingo, algunos de los miembros de nuestro barrio también señalaron que “bound” puede referirse a “límites”. Por ejemplo, en los deportes existen áreas dentro de los límites y fuera de los límites del campo de juego. En la naturaleza, los ríos pueden salirse de su cauce (límites). Entonces, estar orientados hacia el templo, también puede significar que nuestros convenios —y, además, el gárment del templo— nos recuerdan que debemos mantener nuestras acciones dentro de los límites apropiados establecidos por el Señor. Hay seguridad y paz al vivir dentro de esos límites.
Estar orientado hacia el Salvador no significa que no vendrán tiempos difíciles, sino que esa unión nos ayudará a superarlos. Mi esposo y yo hemos sepultado varios hijos. Es un período desgarrador, lleno de angustia y tinieblas, un tiempo en el que no me era posible ver ni sentir la luz.
Sin embargo, haber hecho convenios que me unen a Cristo, me ayudó a hacer lo que debía —leer las escrituras, orar, ir al templo. Así, pude sobrellevar y superar los momentos más obscuros de mi vida gracias a la ayuda que me proporcionaron mis convenios, que me unen al Salvador. Poco a poco y con esfuerzo, sujetándome a la barra de hierro, voy atravesando el vapor de oscuridad, consciente de que no durará. Sé que la luz volverá —y siempre lo hace.
Uno de mis himnos favoritos, “Fuente de mis bendiciones”, habla sobre unir nuestros corazones errantes a Cristo: “Mi alma errante, imperfecta,[se] une a Ti con Tu bondad”.
Tal como enseñó (en inglés) Brooke A. Robertson en un devocional de BYU, no debemos pensar que las ligaduras del Señor son cargas o castigos, sino convenios que nos mantienen unidos a un Salvador amoroso.
“Las ligaduras que unen nuestro corazón errante al Señor son esencialmente la bondad del Salvador. No son pesadas cadenas de hierro. Son convenios y ordenanzas que nos unen a Él, a Su amor puro y desinteresado en el abrazo más sanador que podamos imaginar y que nos acerca a Su ternura y seguridad”, dijo ella.
No puedo imaginar nada mas consolador que el abrazo amoroso del Salvador, estando unida a Él y Su bondad a través del amor y convenios hechos voluntariamente y cumplidos de la mejor manera que podemos, según nuestras capacidades en esta vida mortal. Para mantener esa conexión fuerte, continuaré “orientada hacia el templo”, lo cual realmente significa continuar “unida a Cristo”.
— Holly Richardson es editora de Utah Policy y columnista de Deseret News.

