El lugar donde el aprendizaje, el servicio, el amor y la unidad se dan la mano, se encuentra en Agua Prieta, México.
Desde enero, el pueblo está disfrutando de las clases que ofrece el programa Centro de Desarrollo (CenDes), o como se le conoce en inglés, Development Center program. Esta iniciativa — cuyas clases se llevan a cabo en un centro de reuniones de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días — tiene como objetivo enseñar la autosuficiencia y una serie de habilidades que les permitirán a los estudiantes prosperar en su vida personal y familiar.
Lo que comenzó en Agua Prieta hace apenas unos meses, ha captado desde entonces la atención y admiración de miles de personas en la comunidad.
Alejandro Carranza Agustín, presidente del Distrito Sierra Madre México de la Iglesia dijo: “Me siento muy bendecido [y] muy privilegiado porque el Señor puso Sus ojos en este lugar para que [se pusiera en marcha] un proyecto, algo tan hermoso como el Centro de Desarrollo”.
Después añadió, “Creo que todo el mundo necesita este programa”.

¿Qué es CenDes?
CenDes comenzó como un programa piloto en Campeche, México, donde el Departamento de Autosuficiencia y Bienestar de la Iglesia abrió el primer Centro de Desarrollo el 16 de diciembre de 2022.
Según la Sala de Prensa de la Iglesia en México, el proyecto tiene como objetivo, “ayudar a todas las personas -tanto a miembros como no miembros- a descubrir mayor felicidad aprendiendo a ser más autosuficientes; desarrollar la capacidad de resolver sus propios problemas y desafíos; y mejorar sus relaciones familiares”.
Casi un año y medio después, un centro similar abrió sus puertas el 23 de enero en Agua Prieta, Sonora, México, a pocos minutos al sur de la frontera entre los Estados Unidos y México. Aproximadamente 720 personas asistieron al nuevo centro de Desarrollo el primer día. Solamente una décima parte eran Santos de los Últimos Días.
Desde entonces, el Centro de Desarrollo de Agua Prieta — el décimo de México — ha experimentado un crecimiento asombroso, donde unas 1200 personas provenientes de toda la comunidad acuden semanalmente para participar. Las clases del centro las enseñan voluntarios en un centro de reuniones Santo de los Últimos Días, son gratuitas y están abiertas al público.
Para dar cabida al gran número de estudiantes, las clases se distribuyen a lo largo del día, desde las 10:00 h hasta las 21:00 h, de martes a sábados. Se invita a personas de todas las edades a que participen, desde adultos hasta jóvenes. El centro ofrece incluso algunas clases para participantes de entre los 4 y 6 años.
Aprender la autosuficiencia a través de 50 clases
Las casi 50 clases que se imparten en el centro incluyen temas sobre habilidades útiles como, cocinar, primeros auxilios, lenguaje de señas e historia familiar; en el área de la actividad física ofrece danza, baloncesto, karate y yoga; en el área de los talentos, ofrece repostería, piano, ajedrez y pintura; también artesanías como crochet, carpintería, bordado y amigurumi.
Algunos de los cursos se imparten a través de materiales de la Iglesia de Jesucristo, como las clases de resiliencia emocional; sobre finanzas personales; sobre cómo iniciar un negocio y para aprender inglés con EnglishConnect. Otros cursos, que no requieren un manual, los enseñan miembros voluntarios de la Iglesia o no miembros que están dispuestos a compartir sus conocimientos y experiencia.
Las distintas clases del CenDes buscan enseñar la misma lección: autosuficiencia.
“El Centro de Desarrollo es una oportunidad que llega a las comunidades para que puedan ser autosuficientes”, dijo la hermana Osbelia Cordero. Ella y su esposo, el élder Claudio Cordero, son misioneros locales de servicio y directores del Centro de Desarrollo de Agua Prieta. “Esta es nuestra meta: enseñar a las personas a ser autosuficientes. Después pueden venir y conocer el evangelio desde este lado”.
Los voluntarios del centro ven, con frecuencia, cómo los estudiantes ponen en práctica lo que están aprendiendo para mejorar su vida diaria.
“Algunos [de los estudiantes] que tomaron el curso de repostería ya vendieron su primer pastel”, dijo el presidente Neftalí Villalobos González, primer consejero de la presidencia del Distrito Sierra Madre. “Otros que están aprendiendo a cortar el cabello ya han empezado obtener ingresos extra para sus familias”.
El presidente Villalobos y su esposa, Malena, enseñan el curso de resiliencia emocional en el Centro de Desarrollo. El relata: “Nos encantó ver cómo las personas empiezan a reconocer por qué están tristes, molestas, desanimadas, con problemas de depresión y ansiedad. Y de repente nos dicen que ya no están molestas o que ya se sienten más felices, y eso ha sido una alegría para nosotros”.
Un programa ‘indispensable’ para la comunidad
Antes del lanzamiento del CenDes en Agua Prieta, los líderes locales no sabían qué sucedería ni cual será la respuesta de la comunidad, dijo el presidente Villalobos. Sin embargo, el programa a superado las expectativas.
“Antes, pensábamos que el CenDes era necesario”, dijo, “pero ahora, creo que es indispensable, después de ver las necesidades de todo tipo que existen en nuestra comunidad — tanto económicas como emocionales y espirituales. En CenDes, se cubren todos estos aspectos”.
La cantidad de gente que ha asistido y recibido ayuda a través de las clases es un Milagro, dijo el presidente Carranza.
“La coexistencia entre los miembros de la Iglesia y los no miembro ha aumentado”, dijo, “y se respira una atmósfera de trabajo, coordinación y ayuda mutua”.
El vínculo del Centro de Desarrollo con la comunidad es evidente incluso en las redes sociales. A pesar de haber sido creada en diciembre de 2023, la página del CenDes de Agua Prieta en Facebook, ya tiene más de 1800 seguidores.
“La comunidad está recibiendo muchas bendiciones, al igual que aquellos a quienes servimos en el CenDes” dijo el presidente Villalobos, que ayudó a organizar el proyecto CenDes desde su inicio en Agua Prieta. “Nos sentimos muy agradecidos por este inspirado programa”.

Bhrendha LuVa — una instructora de las clases de finanzas personales y globoflexia (hacer figuras con globos) — ha visto milagros tales como estudiantes que aprenden a ser autosuficientes, más personas que solicitan la visita de los misioneros y miembros inactivos que regresan a la Iglesia.
“Hay mucha gente que está agradecida [de que haya] un programa como el CenDes en nuestra comunidad, donde una organización sin fines de lucro o religiosa ofrece apoyo en un sinfín de recursos simplemente para servirles”, dijo LuVa. “Y la gente se da cuenta de eso y con gusta van a tomar las clases”.
Myrna Cecilia Celaya Ortiz, que ha trabajado en la logística del CenDes de Agua Prieta, dijo que el enfoque centrado en la comunidad ha sido crucial para establecer conexiones.
“Creo que no hay nada como esto”, dijo. “Hay gente en la periferia de Agua Prieta que puede ocupar [su tiempo] con los cursos gratuitos. Sé que el índice de marginalización y suicidio es alto allí, pero sé que CenDes es un lugar lleno de gente dispuesta a ayudar a los que sienten solos”.

‘Puedo sentir una chispa de paz’
Una asistente que se ha sentido altamente bendecida por el programa CenDes es Janeth Valenzuela, que tomó clases de baile y de globoflexia y que, además, sus cuatro hijos han tomado clases de repostería, karate y danza.
“Es un ambiente familiar en el que todos podemos participar”, dijo, un entorno en el cual tanto niños como adultos tienen acceso a muchos recursos a que de otro modo no podrían.
Valenzuela fue bautizada como miembro de la Iglesia de Jesucristo el 30 de marzo y expresó su gratitud por la acogida que recibió de los miembros de la rama y de los misioneros que la ayudaron, a ella y a su familia, a medida que se interesaban en aprender el evangelio de Jesucristo.
“Estamos felices y ansiosos por seguir aprendiendo”, dijo. “Desde que comenzamos a venir, mi familia ha recibido grandes bendiciones”.
Aunque el programa se enfoca en educar más que en bautizar a los visitantes, muchos estudiantes se han sentido atraídos por un espíritu especial de amor y paz que no se encuentra en ningún otro lugar.

A la hermana Cordero le gusta preguntarles a los estudiantes qué les gusta de sus clases. Cuenta que un alumno le dijo: “Siento una chispa de paz en este lugar”. Otro dijo: “Hay algo bonito que se siente por dentro”.
Después de una clase de baile Zumba, una mujer dijo, refiriéndose al centro de reuniones de los Santos de los Últimos Días: “El edificio es hermoso. He pasado por este lugar durante 23 años y nunca había entrado”.
La hermana Cordero dijo, “creo toda la gente que viene aquí habría pasado [frente al edificio] por años sin ver su interior”. Sin embargo, con el programa CenDes, miles de personas sienten la edificante influencia que emana de los generosos voluntarios.
A medida que la gente viene al centro de reuniones para participar de los cursos, dijo el élder Cordero, automáticamente aprenden el evangelio a través de los atributos cristianos de los voluntarios. “De modo que el CenDes ayuda a las personas que no son miembros a acercarse más a la Iglesia”.
El presidente Carranza dijo, “Por lo general, las personas que asisten se sientes bienvenidas, queridas, felices y escuchadas. Muchas de ellas tienen problemas muy graves en su casa, y cuando llegan [al Centro de Desarrollo], experimentan alivio porque pueden sentir el Espíritu Santo y pueden sentir la paz de Jesucristo”.
Los visitantes pueden percibir el amor de Dios, dijo, aunque no reconozcan exactamente qué es lo que sienten.

Dedicar tiempo y esfuerzo para bendecir a la comunidad
“El milagro que he visto es que los miembros están constantemente sirviendo en el centro casi todos los días, que han dado de su tiempo y esfuerzos para bendecir a otras personas en la comunidad”, dijo el presidente Carranza.
El CenDes ofrece a los Santos locales la oportunidad de servir a quienes les rodean al compartir con la comunidad los talentos que dios les ha dado. Y ¿cómo se sienten estos los voluntarios al participar de un programa como este? Se sienten honrados.
“Estamos muy felices de poder servir a Sus hijos”, dijo el élder Cordero, “y sabemos que cada vez que les servimos, estamos sirviendo a Dios”.
La hermana Cordero estuvo de acuerdo en que realizar este trabajo es una alegría, y compartió su gratitud por la oportunidad de servir en Agua Prieta en este momento. “Es algo especial poder trabajar para el Señor de esta manera, desde este lado”.
Ninguno de los voluntarios podría haberlo hecho solo, dijo ella. “Es un trabajo de equipo, y sé que el Señor está al frente”.
La historia de la Iglesia en Agua Prieta
Cuando era niño en Douglas, Arizona, Roger González caminaba siete cuadras hacia el sur hasta Agua Prieta para asistir al centro de reuniones de los Santos de los Últimos Días del pueblo. Había participado de las actividades de la zona desde que sus padres se unieron a la recién organizada Rama de Agua Prieta, cuando él tenía solo 3 años.
La rama se creó el 5 de agosto de 1956, bajo la dirección del presidente de la Estaca Arizona Sur, Jared J. Trejo; Heber A. Huish fue sostenido como el presidente de rama. El primer centro de reuniones fue dedicado el 13 de febrero de 1966, por el élder A. Theodore Tuttle, en aquel entonces del Primer Consejo de los Setenta.
González asistió a la rama hasta 1968, cuando los registros de miembros de la Iglesia de su familia se transfirieron a Douglas, su ciudad natal. Sin embargo, aún recuerda con cariño sus primeras experiencias en Agua Prieta, desde las conferencias de jóvenes que fortalecían el testimonio hasta los miembros de la rama que mostraban los atributos de Cristo y estaban dispuestos a sacrificarlo todo por el evangelio de Jesucristo.

“La espiritualidad que ha crecido en esa área es simplemente extraordinaria”, dijo González, que ahora vive en Provo, Utah. Puedes sentirla cuando vas allí. Y es realmente interesante observar a los miembros y [notar] su compromiso con el evangelio, lo involucrados que están y cuánto aman al Señor”.
Los Santos de los Últimos Días de Agua Prieta, dijo, disfrutan inmensamente al conectarse unos con otros. “Es una auténtica sociabilidad del tipo ‘amo a mi hermano’, donde siempre están buscando maneras de ayudarse unos a otros. Y esto es lo que están haciendo”.
Ahora, con el programa CenDes en Agua Prieta, los miembros de la comunidad y los miembros de la Iglesia de Jesucristo se están uniendo para aprender, educar y servir como uno solo.
“Ellos ven el entusiasmo”, dijo González. “Ven todo lo que está sucediendo y quieren ser parte de ello”.
