Hacer convenios en el templo es solo el comienzo. Para recibir las bendiciones prometidas, es necesario guardar fielmente esos convenios, dijo el élder David A. Bednar, del Cuórum de los Doce Apóstoles, durante la sesión del domingo por la tarde de la conferencia general de octubre de 2026.
“Los convenios y las ordenanzas del Evangelio restaurado del Salvador son credenciales espirituales que pueden abrir de par en par las ventanas celestiales de oportunidades para recibir en nuestra vida propósito, dirección y fortaleza divinos”, dijo.
“Dios promete a Sus hijos e hijas bendiciones sublimes por honrar los convenios, lo que incluye la obediencia a las leyes y ordenanzas del Evangelio de Jesucristo. Se requiere una fidelidad continua para que esas credenciales sean válidas y para que se reciban las bendiciones prometidas”.
El élder Bednar fue uno de varios líderes de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días que enseñaron durante la conferencia sobre las bendiciones de hacer y guardar los convenios del templo.
Sellados por el Santo Espíritu de la Promesa
El élder Bednar enseñó que, para que una ordenanza o un convenio sea vinculante en la tierra y en los cielos, debe ser sellado por el Espíritu Santo, también conocido como el Santo Espíritu de la Promesa. Ese sellamiento es condicional durante la vida terrenal y puede romperse o perderse por falta de rectitud.
“Cada uno de nosotros necesita el testimonio verificador del Santo Espíritu de la Promesa a fin de recibir las bendiciones eternas relacionadas con los convenios y las ordenanzas del Evangelio del Salvador”, dijo.
Al describir el sellamiento en el templo de un hombre y una mujer como el convenio y la ordenanza supremos del Evangelio restaurado del Salvador, el élder Bednar explicó cómo esta doctrina puede ayudar a responder preguntas profundamente personales.
“El poder de la Expiación infinita y eterna del Señor puede vencer todas las cosas, todo el tiempo, en todas partes, para toda persona que se aferre a sus convenios con Él”, dijo.
Ablandar corazones a ambos lados del velo
El élder Gerrit W. Gong, del Cuórum de los Doce Apóstoles, abrió la sesión del sábado por la mañana enseñando que el servicio en el templo puede brindar sanación por medio de la Expiación del Salvador y ablandar corazones a ambos lados del velo.
“Hallamos esperanza y sanación cuando efectuamos las ordenanzas del templo por familiares con los que antes pudimos haber tenido relaciones difíciles”, dijo. “Jesucristo puede ayudarnos a enmendar, perdonar y seguir adelante”.
El élder Gong alentó a los miembros a mirar más allá de la belleza física de los edificios y centrarse en lo que sucede en su interior.
“Aunque estamos agradecidos de que nuestros templos y todo lo que hay en ellos sea físicamente hermoso, celebremos y atesoremos aún más las bendiciones espirituales que los templos ofrecen”, dijo. “Por favor, hermanos y hermanas, vivamos donde vivamos, estemos siempre agradecidos por los dones de la eternidad que brindan los sagrados templos. Busquen los milagros”.
Los convenios bendicen a generaciones
Durante la sesión del sábado por la tarde, el élder Jeremiah J. Morgan, Setenta Autoridad General, describió cómo los convenios que sus antepasados pioneros hicieron en el Templo de Nauvoo original ayudaron a llevarlo a unirse a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Anteriormente pertenecía a otra iglesia que también cree en el Libro de Mormón y reconoce a José Smith como profeta de Dios.

“Aunque la fidelidad a los convenios de los padres y abuelos no altera el albedrío de los hijos o nietos, hay un impacto perceptible de esos convenios en toda nuestra posteridad”, dijo. “Fueron los convenios los que habían influído en mí, no mis propios convenios, sino los que habían hecho quienes me precedieron. El poder de Dios en esos convenios se extendió hasta mí”.
El élder Morgan continuó: “Los convenios con Dios están llenos de un poder incalculable. No solo bendicen al que hace el convenio, sino que tienen un impacto generacional. ¡Todos somos los beneficiarios previstos de innumerables convenios! Al igual que el gran poder vinculante de la gravedad que se extiende por todo el universo, los convenios con Dios se extienden por todo el tiempo y todo el espacio”.
Cargas más ligeras por medio de los convenios
El Padre Celestial no deja solos a Sus hijos para recorrer la vida terrenal, enseñó el élder Ciro Schmeil, Setenta Autoridad General, durante la sesión del domingo por la mañana.
Él ofrece dos “ayudas divinas” —el Salvador Jesucristo y los convenios— que son esenciales para guiar a los miembros por la senda de los convenios y ayudarlos a superar sus desafíos y debilidades.
“Los convenios nos unen a Jesucristo porque Él ocupa el lugar central de cada convenio que hacemos”, dijo. “Es por medio de los convenios que llegamos a unirnos en yugo al Salvador Jesucristo y nuestras cargas se vuelven más ligeras”.
Continuó: “El Padre Celestial no nos pide que edifiquemos físicamente el templo, sino que forjemos una relación estrecha con Él y con Su Hijo, Jesucristo, por medio de nuestros convenios”.
