Con tantas responsabilidades que los estudiantes enfrentan en sus vidas con tiempo limitado para cuidar de la familia, los trabajos y las actividades de la Iglesia, participar en un programa de educación superior puede parecer una tarea insuperable.
En una transmisión devocional de BYU-Pathway Worldwide el martes, 1 de marzo, el hermano Milton Camargo, primer consejero de la presidencia general de la Escuela Dominical, enseñó algunos principios y prácticas que se encuentran en las Escrituras y que pueden ayudar a los estudiantes a perseverar en sus estudios.
Los dos primeros principios provienen de los relatos de la Creación en el Antiguo Testamento y la Perla de Gran Precio. “Dios, nuestro Padre, y Su Hijo Jesucristo crearon toda esta tierra en seis días. Incluso considerando que Sus días se calcularon de manera diferente a los nuestros, ese fue un proyecto enorme el que emprendieron”, dijo el hermano Camargo.
El Padre Celestial y Jesucristo abordaron esta tarea al planificarla primero, como se declara en Moisés 3:5: “Porque yo, Dios el Señor, creé espiritualmente todas las cosas de que he hablado, antes que existiesen físicamente sobre la faz de la tierra”.
“Para aplicar ese aprendizaje a sus vidas, permítanme sugerirles que también planifiquen toda su semana, de lunes a domingo, antes de que comience”, dijo el hermano Camargo. “Ustedes podrían considerar esto como la creación espiritual de su semana”.

Después de que la creación fue planeada, el Padre Celestial y Jesucristo la llevaron a cabo. “Sigan Su ejemplo: Después de terminar el plan para su semana, hagan todo lo posible para llevar a cabo la creación de su horario de acuerdo con su plan”, dijo el hermano Camargo.
El Señor quiere que los estudiantes de BYU-Pathway perseveren y tengan éxito en sus estudios, por lo que Él debe ser incluido en sus esfuerzos, dijo él.
Él citó 2 Nefi 32:9: “Debéis orar siempre, y no desmayar; que nada debéis hacer ante el Señor, sin que primero oréis, oréis al Padre en el nombre de Cristo, para que él os consagre vuestra acción, a fin de que vuestra obra sea para el beneficio de vuestras almas”.
El hermano Camargo dijo que los estudios de las Escrituras o los cursos deben comenzar con una oración. “Pídanle al Padre Celestial que los inspire, que ilumine sus mentes para entender Su voluntad y aprender lo que tienen que aprender. Pronto descubrirán que el Espíritu Santo ciertamente les revela los ‘misterios de Dios’ (1 Nefi 10:19) e ilumina sus mentes”.
A pesar de lo bien diseñado que pueda estar un plan, algunas cosas probablemente saldrán mal. Por lo tanto, los estudiantes deben estar dispuestos a hacer ajustes a sus planes.
Por ejemplo, de vez en cuando, Nefi necesitaba la ayuda del Señor para construir el barco que lo llevaría a él y a su familia a la tierra prometida. Nefi fue con “frecuencia al monte, y… a menudo oraba al Señor; por lo que el Señor me manifestó grandes cosas” (1 Nefi 18:3).

El hermano Camargo dijo: “Después de algunas semanas de hacer lo mejor para ejecutar su plan con eficacia, es posible que vean la necesidad de hacer algunas revisiones y ajustes. No se desanimen por eso, y continúen buscando la guía del Señor, como lo hizo Nefi”.
Además, los estudiantes pueden buscar ayuda de familiares, líderes de la Iglesia, amigos, tutores, mentores e instructores de BYU-Pathway si se sienten abrumados. “Y, por supuesto, el Señor mismo siempre está listo para consolarlos y fortalecerlos”, dijo el hermano Camargo.
Cuando necesiten un impulso de esperanza y fortaleza, primero miren hacia el futuro con fe, visualizando el panorama general de terminar un curso u obtener un certificado o título. Segundo, enfoque la atención y la energía en el siguiente paso o tarea del día.
“Estimados estudiantes de BYU-Pathway, esta es la obra del Señor”, dijo el hermano Camargo para terminar. “No solo se trata de recibir una educación. Están recibiendo una educación junto con el evangelio de Jesucristo”.

