Eliza Jane Stewart comenzó a vender galletas de puerta en puerta en Liberty, Utah, cuando tenía 6 años. Ella quería usar sus ganancias para ayudar a Haití. Era el año 2010, cuando el enorme y trágico terremoto azotó a la nación caribeña (en inglés) y mató o hirió a más de 200 000 personas.
Ahora, Stewart es estudiante de la Universidad de Utah en la Estaca JAS de Salt Lake Bonneville. Y sus esfuerzos caritativos por Haití (en inglés) no solo se están fortaleciendo, sino que están creciendo.
Un frasco para Haití

En 2010, Stewart estaba haciendo golosinas en forma de corazón para que los vecinos las regalaran a sus seres queridos en el Día de San Valentín. Luego, un amigo de la familia les contó sobre Healing Hands for Haiti [Manos que curan para Haití], una organización benéfica y clínica de rehabilitación sin fines de lucro que ayuda a los haitianos con discapacidades. El grupo estaba en modo de crisis después de que el terremoto destruyera su única clínica en Haití (en inglés) en ese momento.
El Dr. Jeff Randle, de Utah, fundó la organización benéfica y la clínica más de una década antes del terremoto. Pero los edificios de cemento quedaron destruidos o gravemente dañados, y no pudo recuperar los medicamentos, las sillas de ruedas, las muletas o los catres almacenados en su bodega en los días posteriores al terremoto.
“Pensé que iba a llorar cuando vi esto”, dijo Randle a Deseret News después de caminar por los terrenos de 2.4 hectáreas del complejo en Puerto Príncipe. “Pero mi corazón está llorando”.
Más tarde ese año, Stewart y su familia fueron a una charla fogonera donde habló Randle. Stewart, que entonces tenía 6 años, subió después y le dio su “Frasco para Haití”, que tenía las monedas y el dinero que había ganado en su negocio de San Valentín. Su familia dijo que fue un momento que hizo llorar a muchos y plantó una semilla de servicio. Así nació “Eliza’s Hearts for Haiti” [Corazones de Eliza para Haití] (en inglés).
Galletas y más para Haití

Cada año, Stewart anunciaba las galletas de San Valentín a sus amigos y familiares, y cada año se reunía con Randle para entregarle el “Frasco para Haití” con todas sus ganancias. Los pedidos de galletas de Stewart aumentaron tanto que trabajó con una tienda de comestibles para proporcionar las galletas y reunir donaciones.
Mientras tanto, Healing Hands for Haiti se reconstruyó y creció en los años posteriores al terremoto. En la actualidad, con el apoyo de donantes, socios, voluntarios y personal profesional dirigido por haitianos, operan dos instalaciones para pacientes ambulatorios en Puerto Príncipe. Uno ofrece fisioterapia, servicios clínicos y capacitación, y el otro se asocia con Handicap International para fabricar y adaptar prótesis y aparatos ortopédicos.
A medida que Stewart crecía, ella y sus amigas hicieron otros proyectos para Healing Hands for Haiti, como hacer colchas para niños en orfanatos. Cuando llegó a la secundaria, Stewart involucró a los otros estudiantes en la venta de bolsas de San Valentín para ganar premios por las mejores ventas. Ese año, entregó un “Frasco para Haití” a Randle con cuatro veces la cantidad de dinero que había recaudado anteriormente para ayudar a las clínicas en Haití.
La creciente necesidad en Haití

Stewart dijo que, en Haití, cuando alguien pierde una extremidad, es expulsado de la sociedad y no puede trabajar en un empleo normal. Las clínicas Healing Hands for Haiti proporcionan prótesis y se asocian con el programa de sillas de ruedas de la Iglesia. Ayudan a los haitianos con rehabilitación, terapia ocupacional y terapia del habla.
Ahora el país de Haití está más necesitado que nunca. El terremoto de agosto de 2021 dejó a más de 100 personas necesitadas de prótesis. Cientos de personas más necesitan los servicios de la clínica debido a problemas gubernamentales. El COVID-19 y la crisis política hacen que muchas personas tengan miedo de salir de sus casas y carezcan de alimentos, agua y gasolina.
“‘Eliza’s Hearts 4 Haiti’ comenzó con una mente ambiciosa de 6 años que no entendía completamente todos los aspectos de lo que estaba creando”, dijo Stewart a Church News. “Sin embargo, mi amor por la gente de Haití ha crecido de manera importante a lo largo de los años y se han convertido en el enfoque de mi vida”.
Más alcance para Haití

Stewart ahora es estudiante de primer año en la Universidad de Utah en Salt Lake City y está trabajando para llevar su recaudación de fondos al siguiente nivel. Actualmente está organizando un comité con líderes estudiantiles en el Instituto de Religión de la Universidad de Utah para ayudar con la recaudación de fondos, el apoyo a las redes sociales y la publicidad.
Ella espera crear un gran alcance centrado en el Día de San Valentín como en años anteriores. Stewart quiere darle a Randle un “Frasco para Haití” este año que realmente marcará la diferencia para los pacientes de la clínica. También espera poder visitar Haití en los próximos años para ayudar en la clínica en persona.
“En la posición única en la que me encuentro, tengo el privilegio de reunir a personas de todos los ámbitos de la vida para unirnos en un solo propósito de servir a los demás. Esto me da la oportunidad de ser testigo de mucho amor, bondad genuina y amabilidad extrema”, dijo ella.








