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Sheri Dew: ¿Cómo han podido ver las ‘bendiciones compensatorias’ durante el brote de coronavirus?

El audio del artículo solo está disponible en inglés.

Muchos de ustedes no tienen duda de haber experimentado lo mismo que yo últimamente. Las tiendas de comestibles con largas filas de personas, sin papel higiénico o agua embotellada e inquietantes filas de anaqueles vacíos. Hay áreas en el mundo donde eso no es raro que pase, pero no es el caso para los Estados Unidos y para las naciones industrializadas. Me imagino que para muchas personas en todo el mundo ha habido momentos recientes que casi parecieron posapocalípticos.

Entonces,al sentarme en la última sesión de investiduras a la que probablemente asistirépor un tiempo, sentí una conocida sensación que me inquietaba. Me tomó solounos segundos identificar lo que era: Lamento. Empezaba a lamentar el hecho deque la vida tal y como la había conocido — el estar semanalmente en el templo,la reunión sacramental y otras reuniones que me permitían renovar mis conveniosy disfrutar de la camaradería de mi familia del barrio — estaba cambiando, porlo menos por un tiempo. 

Al sentarme en esa sesión del templo, intentado disfrutar cada palabra, recordé súbitamente un importante mensaje del élder Neil L. Andersen que dio hace algunos años en BYU. Cuando llegué a casa, lo leí de nuevo y resultó ser una reconfortante declaración: “A medida que la maldad en el mundo aumente, hay un poder espiritual compensatorio para los justos. A medida que el mundo se desate de sus anclajes espirituales, el Señor prepara el camino para los que Le buscan, ofreciéndoles una mayor seguridad, una mayor confirmación y evidencia para la dirección espiritual en la que van viajando. El don del Espíritu Santo llega a ser una luz más brillante en el naciente crepúsculo”.

Yopuedo sentir laverdad de la declaración del élder Andersen.

Nadaque pase en el mundo actual toma al Señor por sorpresa. Satanás no Lo haengañado. Las circunstancias que llevaron a la creación y a la propagación delcoronavirus eran todas conocidas por Aquél que lo ve todo. Eso es claro, porquenuestros líderes nos han estado preparando para este mismo momento.

Unode mis sobrinos me dijo esta semana: “Pues, si el lío de este virus no teconvence de que hay un profeta viviente que ha procurado prepararnos para estosdías, no sé lo que sí te convencería”.  

Esverdad. Los frutos de la revelación son más fáciles de ver en retrospectiva. Noes una sorpresa para los que creen en los profetas que, hace más de un año elpresidente Russell M. Nelson, junto con otros 14 profetas, videntes yreveladores ordenados, presentaran un currículum centrado en el hogar y apoyadopor la Iglesia, y nos amonestaron a ser más inclinados a estudiar y enseñar elevangelio en nuestro hogar.

Noes una sorpresa que, hace dos años, ellos presentaran la ministración y nospidieran aprender a cuidarnos mutuamente de una forma más elevada y sagrada.

Durante esta temporada inusual, cuando la manera de adorar y servir al Señor ha sido modificada, asegurémonos de ver las formas en que el Señor nos bendice. 

Yel consejo del presidente Nelson en su primer discurso como presidente de laIglesia parece ser más profético que nunca. Nos exhortó a “aumentar [nuestra]capacidad espiritual para recibir revelación”, y agregó: “Soy optimista encuanto al futuro. Estará lleno de oportunidades para que cada uno de nosotrosprogrese, contribuya y lleve el evangelio a todos los rincones de la tierra.Sin embargo, tampoco soy ingenuo en cuanto a los días venideros. Vivimos en unmundo complejo y cada vez más contencioso”.

Nuestromundo complejo y altamente interconectado presenció esto de una forma dramáticacuando el COVID-19 alcanzó proporciones pandémicas, aparentemente de un díapara otro.

Pero con todo, hay mucha razón para el optimismo. En un video publicado por la Iglesia, y que se preparó para el primer día de reposo sin reuniones sacramentales de que se tenga memoria, el presidente Nelson nos aseguró que “nuestro Padre Celestial y Su hijo Jesucristo nos conocen, nos aman y nos cuidan. De ello podemos estar seguros”. Nos prometió consuelo y paz a medida que procuremos “Escucharlo”.

Deseguro, eso es a lo que se refería el élder Andersen cuando declaró que “amedida que la maldad en el mundo aumente, hay un poder compensatorio, unainvestidura adicional espiritual, un don de revelación para los justos”.

Duranteesta temporada inusual, cuando la manera de adorar y servir al Señor ha sidomodificada, asegurémonos de verlas formas en que el Señor nos bendice. Asegurémonos de identificar lasbendiciones compensatorias y el poder que Él tiene para los que le buscan. 

Si identifican dichas experiencias que sean apropiadas para compartir, a Church News le encantaría saber de ellas. Pueden enviar sus experiencias por correo electrónico a: ChurchNews@DeseretNews.com.

Enmomentos de obscuridad, el poder ministrante de La Luz del Mundo será más fácilde ver. Cuán hermoso sería si, como una familia mundial de la Iglesia, no solosoportáramos este singular desafío, sino que también buscáramos la mano delSeñor en nuestra vida y entonces compartir nuestro testimonio de Sumisericordia, Su poder y Su paz.  

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