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Élder Uchtdorf se une a misioneras en lección con investigadores en Chile antes de transmisión nacional

El élder Dieter F. Uchtdorf y su esposa, la hermana Harriet Uchtdorf, saludan a un joven élder antes de una reunión misional, el 15 de febrero de 2020, en Santiago, Chile. Crédito: Jason Swensen
Un centro de estaca de Santiago, Chile, lleno de misioneros, fue el sitio de una reunión misional que presidió el élder Dieter F. Uchtdorf el 15 de febrero de 2020. Crédito: Jason Swensen
De pie, misioneros cantan un himno durante una reunión misional presidida por el élder Dieter F. Uchtdorf el 15 de febrero de 2020, en Santiago, Chile. Crédito: Jason Swensen
Élderes y hermanas de cuatro misiones del área de Santiago se ponen en fila en un centro de estaca en Chile para escuchar los consejos del élder Dieter F. Uchtdorf y de otros líderes de la Iglesia, el 15 de febrero de 2020. Crédito: Jason Swensen

SANTIAGO, Chile — Cuando el élder Dieter F. Uchtdorf habló a los cientos de misioneros aquí, el sábado 15 de febrero, él sabía, por experiencia propia, del gozo de compartir el evangelio con los investigadores chilenos.

Apenas un día antes, el veterano líder de la Iglesia se sentó con “dos maravillosas hermanas misioneras” y con dos miembros locales en la sala del hogar de una familia de Santiago que estaba aprendiendo acerca de la Iglesia.

Las misioneras enseñaron a sus investigadores acerca de la noche de hogar, así como del gozo de asistir a la Iglesia los domingos. 

“Fue maravilloso”, dijo el élder Uchtdorf, que se acordó del poder de incluir a los miembros locales al enseñar a los investigadores.

Los misioneros van y vienen con cada transferencia. Pero los miembros serán imprescindibles para hermanar a los nuevos conversos. El involucrarlos en la enseñanza de otros, “de una forma normal y natural”, inculcará en ellos el amor por la obra misional

“Tales miembros serán una gran ayuda para las personas recién bautizadas después de que ustedes dejen el área”, dijo él. “Y esos miembros serán grandes embajadores de ustedes, los misioneros”.

Un centro de estaca de Santiago, Chile, lleno de misioneros, fue el sitio de una reunión misional que presidió el élder Dieter F. Uchtdorf el 15 de febrero de 2020.
Un centro de estaca de Santiago, Chile, lleno de misioneros, fue el sitio de una reunión misional que presidió el élder Dieter F. Uchtdorf el 15 de febrero de 2020. | Crédito: Jason Swensen

El entusiasmo del élder Uchtdorf, luego de aquella lección misional en un hogar de un humilde vecindario de la capital expansiva de Chile, fue evidente durante la reunión del sábado de cuatro misiones del área de Santiago.

“Vivimos en tiempos maravillosos e históricos”, dijo élder Uchtdorf, del Cuórum de los Doce Apóstoles. 

Lea más: El mensaje del élder Uchtdorf para Chile: Tengan esperanza — el Señor los conoce

Él estuvo acompañado de su esposa, la hermana Harriet Uchtdorf. A pesar del gran número de misioneros, el matrimonio se dio tiempo para estrechar la mano de cada uno de ellos.

La experiencia de los Uchtdorf como santos de los últimos días está ligada de manera profunda con los misioneros. Sus propios hijos y nietos han servido misiones en áreas de todo el mundo.

Y para la hermana Uchtdorf, la inesperada llegada de un par de misioneros a su puerta, cambió para siempre su vida

Ella había perdido a su querido padre debido al cáncer a una temprana edad. Pero cuando ella escuchó el mensaje de los élderes sobre la vida sempiterna y las familias eternas, ella redescubrió su felicidad y esperanza.

Décadas más tarde, los Uchtdorf siguen agradecidos por esos dos misioneros que continuaron indagando a pesar de que sus primeros esfuerzos no dieron frutos. De haber desistido su búsqueda de personas para enseñar después de tocar a unas cuantas puertas de unos apartamentos aquel día en Frankfurt, Alemania, ellos nunca hubieran llegado al apartamento de Harriet Reich, de 14 años, y su pequeña y desconsolada familia.

La determinación de los misioneros que encontraron a los Reich, dijo el élder Uchtdorf, es emblemática de la obra misional hoy en Chile y más allá. 

“Ustedes solo tiene que persistir”, les dijo a los misioneros. Para Harriet y su familia, el compromiso de los élderes de encontrar personas para enseñar, “hizo la diferencia”.

Los misioneros primero compartieron un breve mensaje con la joven Harriet y con su familia.

“A veces es importante compartir un breve pero profundo mensaje”, dijo él. “Algo que conmueva el corazón. Si ustedes empiezan con doctrina profunda, no servirá; necesita ser algo de corazón a corazón”.

Entonces, después de compartir su breve mensaje, los misioneros le dieron a la familia una copia del Libro de Mormón. Los invitaron a leer unos pasajes claves que habían marcado antes.

De pie, misioneros cantan un himno durante una reunión misional presidida por el élder Dieter F. Uchtdorf el 15 de febrero de 2020, en Santiago, Chile.
De pie, misioneros cantan un himno durante una reunión misional presidida por el élder Dieter F. Uchtdorf el 15 de febrero de 2020, en Santiago, Chile. | Crédito: Jason Swensen

Nunca subestimen el poder del Libro de Mormón, dijo élder Uchtdorf el sábado. “Úsenlo como los guíe el Espíritu e inviten a los investigadores a empezar a leerlo”.

A veces, el mejor punto de partida para los investigadores es 3 Nefi, agregó él. Eso les permitirá comparar el Libro de Mormón con capítulos familiares y queridos de la Biblia.

Al compartir el Libro de Mormón “ustedes verán el poder del Espíritu Santo combinado con el poder de la luz de Cristo”.

El élder Uchtdorf animó a los misioneros a ser creativos en las formas de conmover los corazones. Utilicen la singular naturaleza de cada área de misión para alcanzar a las personas.

“Y usen su propia y singular personalidad”, dijo él. Los misioneros que les encanta la música, por ejemplo, pueden cantar himnos de la Restauración a las personas que enseñen.

Cada investigador necesita sentirse “como en casa al estar en la Iglesia” — y asegúrense de “trabajar estrechamente con los miembros de su barrio”, agregó él.

Élder Uchtdorf dijo que no hay necesidad de que los misioneros esperen para extender las invitaciones importantes de hacer compromisos, incluyendo la invitación de ser bautizado.

Después de Su ministerio terrenal, el Salvador comisionó a Sus apóstoles para ir a todos los extremos de la tierra y compartir Su evangelio. El mismo mandato divino se extiende hoy a todos Sus discípulos.

“Ustedes son Sus discípulos”, dijo el élder Uchtdorf a los misioneros. “Ustedes son un brazo extendido del Cuórum de los Doce Apóstoles. Solo somos 12, pero ustedes son una fuerza misional de 67.000 que sirven en todo el mundo.

“Extiendan esas invitaciones con el conocimiento de que lo hacen en el nombre del Señor Jesucristo. Ustedes son Sus siervos, Él está en el centro”.

Este año marca el bicentenario de la Primera Visión de José Smith.

“Les recomiendo que lean, semanalmente, el relato de José de su Primera Visión”, dijo élder Uchtdorf. “Obtendrán gran fortaleza. Es un mensaje maravilloso de un joven que deseaba saber qué hacer”.

Recuerden, el Padre invitó al joven José a “escuchar” a Su Amado Hijo.

“Y eso deben hacer ustedes”, dijo él. “Deben decir: ‘Tenemos un mensaje de Jesucristo, escúchenlo a Él’; y entonces compartan lo que este mensaje significa, de una manera creativa, para que la gente lo entienda”.

El élder Uchtdorf aconsejó a los misioneros evitar tomar decisiones que podrían causar remordimientos. Utilicen el don del arrepentimiento, encuentren gozo en el perdón y busquen cada día ser dignos “del gran llamamiento que el Señor les ha dado”. 

No se enfoquen en errores pasados — “sino edifiquen sobre lo que han aprendido”.

El Señor, agregó él, “aceptará sus sacrificios y Él les bendecirá a ustedes … y a sus familias en casa”.

El apóstol concluyó con una bendición para todos los misioneros y para sus seres queridos. 

“Debido a su servicio dedicado, sus vidas serán mejores”, les prometió él. “Chile será mejor”.

Élderes y hermanas de cuatro misiones del área de Santiago se ponen en fila en un centro de estaca en Chile para escuchar los consejos del élder Dieter F. Uchtdorf y de otros líderes de la Iglesia, el 15 de febrero de 2020.
Élderes y hermanas de cuatro misiones del área de Santiago se ponen en fila en un centro de estaca en Chile para escuchar los consejos del élder Dieter F. Uchtdorf y de otros líderes de la Iglesia, el 15 de febrero de 2020. | Crédito: Jason Swensen

La hermana Uchtdorf les dijo a los misioneros que ella disfrutó estrechar la mano de cada uno de ellos “y mirar sus rostros sonrientes. Pude sentir el entusiasmo de sus espíritus; ustedes son maravillosos”.

Como conversa, la hermana Uchtdorf dijo que ella nunca olvidará los rostros sonrientes de los dos jóvenes misioneros que tocaron a su puerta hace décadas. 

Hace poco la saludó en Salt Lake City un hombre joven que cargaba a un niño pequeño. Los dos empezaron a conversar y el hombre joven le dijo abiertamente “que él no había sido un buen misionero”. 

Cuando su misión terminó, él no se sintió bien. 

“Ojalá”, dijo él, “pudiera hacerla de nuevo”.

La hermana Uchtdorf animó a ese hombre joven a ser un buen esposo, un buen padre y a prepararse para servir una misión para mayores más adelante en su vida.

“Les cuento esto con la esperanza de que no tengan remordimientos después”, dijo ella. “Decidan cada día hacer lo mejor que puedan y así tendrán buenos recuerdos. Desearán un día mirar hacia atrás, a sus años de misión de estos días, y querrán compartir sus experiencias misionales con su esposo o esposa, y con sus amigos y familiares.”

El poder, agregó ella, se encuentra al utilizar el don del Espíritu Santo que cada misionero recibió cuando se bautizó.

“Es uno de los mayores dones que podemos recibir de nuestro Padre Celestial … Es una herramienta increíble que tienen en sus manos y en su corazón”.

Al aprender a escuchar al Espíritu Santo, “ustedes no cometerán muchos errores en su vida”, dijo ella.

El élder Benjamín De Hoyos, un setenta autoridad general, que preside el Área Sudamérica Sur, también compartió unos breves comentarios el sábado, junto con su esposa, la hermana Evelia De Hoyos.

El élder De Hoyos desafió a los misioneros a seguir el ejemplo de la hermana Uchtdorf y compartir una sonrisa con los que conozcan.

“Se pueden parar frente al espejo cada mañana y practicar su sonrisa”, dijo él, lo que ocasionó la risa de los misioneros.

El evangelio les ofrece a los misioneros una invaluable oportunidad de compartir el evangelio con todos los que conozcan, agregó él.

Como conversa, la hermana De Hoyos habló de cómo ella fue conmovida para siempre por la experiencia de José Smith, que estaba “lleno del amor de Dios” cuando buscó respuestas a sus preguntas.

La manera en que uno comparte el amor por Dios, agregó ella, es compartir Su evangelio con los demás.

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