HermanaAileen H. Clyde, antigua miembro de la presidencia general de la Sociedad deSocorro, murió el martes 24 de diciembre, en Springville, Utah, a la edad de 93años.
Lahermana Clyde y su último esposo, Hal M. Clyde, tuvieron tres hijos y 11nietos.
Nacidaen Springville, Utah, el 18 de mayo de 1926, la hermana Clyde vivió en Utahcasi todos sus 93 años de vida, y era bien conocida en la comunidad por sulabor con algunas organizaciones no lucrativas, además de haber trabajado enasuntos de justicia social y de igualdad.
Ademásde su servicio como segunda consejera en la presidencia general de la Sociedadde Socorro, de 1990 a 1997 — con la hermana Elaine L. Jack como presidenta, ycon la hermana Chieko N. Okazaki como primera consejera — la hermana Clydesirvió en diferentes llamamientos en la Iglesia, incluso como miembro de lamesa directiva general de las Mujeres Jóvenes.
Mientras trabajaba con el Consejo de ciudadanos de Utah en la Evaluación de 2015 del progreso de la política pública, la hermana Clyde le dijo a Deseret News que la fortaleza de la sociedad de Utah dependía de “la justicia fundamental y de la igualdad de oportunidades para todos los que forman nuestra crecientemente diversa sociedad en el estado”.
Ellacontinuó diciendo: “Creemos que la solución de los desafíos que enfrentamos enUtah requiere acciones conjuntas de los gobiernos, los grupos sin fines delucro, grupos religiosos, las familias y el individuo. Al mismo tiempo queevaluamos nuestra tradición de autosuficiencia, debemos trabajar juntos pararesolver los problemas intrincados”.
Entodo su servicio cívico y en la Iglesia, fue constante el enfoque de la hermanaClyde sobre la justicia, la igualdad y sobre la importancia de trabajar juntosen todos los ámbitos de la sociedad.
Al hablar en la conferencia general de octubre de 1995, la hermana Clyde dijo: “Consideremos el poder mismo de los medios de comunicación modernos, que prometen un sistema que facilitara dicha comunicación entre todos los países y seres del mundo, pero que, a la vez, son causa de mucha preocupación pública por el temor de estar aislándonos cada vez más unos de otros. Aun en nuestra vida privada, en los barrios de la Iglesia y también en nuestra familia, nos sentimos aisladas o privadas del cariño de los demás porque no tenemos ni el tiempo ni un motivo bastante fuerte para cruzar el pasillo o la calle a fin de saludarlos. Es esa falta de relación entre nosotras, ese vacío que cada día se hace más grande en la familia y en el barrio, lo que hace que sea cada vez más importante participar en la Sociedad de Socorro”.
Despuésde graduarse con honores de la Universidad Brigham Young, la hermana Clydeenseñó inglés en esa misma universidad por 10 años. Más tarde, en el año 2000,ella fue galardonada con el grado honorario de Doctor en humanidades de laUniversidad del Sur de Utah. También trabajó por algunos años como la persona quesujetaba las señales de construcción, un empleo que dijo haber disfrutado porel alboroto que causaba entre los que la veían realizar ese trabajo no convencional.
En2014 se estableció en la Universidad de Utah el Archivo Aileen H. Clyde dellegado de las mujeres del Siglo XX, en honor a la hermana Clyde. El Archivo —que contiene diarios, cartas, fotografías, recortes de noticias y otrosmateriales — sirve para documentar y preservar la historia de las mujeres cuyasvidas y trabajo han ayudado a crear cambios culturales y sociales.
Lahermana Clyde trabajó en diversos asuntos cívicos y públicos en Utah a travésde los años. Ella fue una miembro fundadora del Foro de Mujeres de Utah, ysirvió como presidenta de la Fuerza de tarea de Utah sobre el género y lajusticia, y también como presidenta de la Coalición para el futuro de Utah. Además,la hermana Clyde sirvió en el Consejo Administrativo de hospitales y clínicasde la Universidad de Utah, también en el Comité occidental interestatal para laeducación superior, y por 12 años en el Comité de regentes del estado de Utah.
ElComité Americano De La Judicatura la galardonó con la distinción “HerbertHarley” por promover la administración eficaz de la justicia; también fuegalardonada por la Conferencia judicial de Utah con el premio Amicus Curiae”por su extraordinario compromiso con la meta judicial de justicia igualitariapara todos.
Através de su trabajo, tanto en la Iglesia como en toda la comunidad, la hermanaClyde fue un ejemplo de los cambios, y a menudo habló sobre la importancia deentender el valor de cada persona en esta tierra.
Durante su discurso de la conferencia general de abril de 1995, hermana Clyde enseñó que la vida terrenal de cada persona tiene un significado eterno: “Nosotros somos esenciales para que se lleve a cabo [la] gran obra [de Dios]. Él nos enseña que a medida que recibimos Su luz, podemos hacer que esa luz se refleje en el mundo”.
