La salud mental es un tema principal de varias clases ofrecidas este año en la Semana de la Educación de BYU, con temas que incluyen la depresión, la ansiedad, el bienestar emocional y la resiliencia emocional.
David T. Morgan (en inglés), un psicólogo licenciado con alrededor de 20 años de experiencia, definió la resiliencia emocional de la siguiente manera — la capacidad de adaptarse a eventos perturbadores; para absorber los factores estresantes y volver a un estado original; la capacidad de recuperarse de la adversidad, la frustración y la desgracia; las cualidades personales que permiten prosperar ante a la adversidad.
Propósito eterno e identidad
Al impartir un curso el martes, 16 de agosto por la mañana, Morgan dijo que los pacientes a menudo le preguntan por qué enfrentan desafíos. Él señaló que las personas eligieron en la preexistencia venir a la tierra y ser probadas.
Morgan dio la analogía del hierro que se refina a través del fuego para convertirse en algo mejor — el fuego del refinador.
El élder Jeffrey R. Holland, del Cuórum de los Doce Apóstoles, dijo en la conferencia general de abril de 2017: “’Vengan como son’, nos dice el amoroso Padre a cada uno de nosotros, pero añade: ‘No planeen permanecer como son’. Nosotros sonreímos y recordamos que Dios tiene la determinación de hacer de nosotros más de lo que pensábamos que podríamos llegar a ser”.
Con esto en mente, Morgan dijo que las dos facetas de la resiliencia emocional son: “Saber quiénes son y conocer su propósito”.

Los hijos de Dios fueron enviados a la tierra para tener una experiencia terrenal, pero tienen una identidad y un propósito eternos. Y Satanás trata de distraernos de esto.
“Por eso estamos aquí, no solo para pasar la vida superando apenas la barra para entrar al reino celestial — queremos superarla por 2 m, porque hemos hecho mucho y mejorado tanto sobre nuestra condición original”.
Oposición en todas las cosas
Lyle J. Burrup, quien ahora está jubilado del Departamento de Servicios para la Familia de la Iglesia, enseñó una serie de clases sobre la depresión, la ansiedad y el desarrollo de la resiliencia.
Burrup señaló en una sesión del lunes cómo el capítulo de 2 Nefi habla sobre la oposición y el gozo. 2 Nefi 2:11 dice: “Porque es preciso que haya una oposición en todas las cosas” sin la cual no habría “ni felicidad ni miseria, ni sensibilidad ni insensibilidad”.
Mientras que más adelante en el versículo 25 dice, “Existen los hombres para que tengan gozo”.
Citó las enseñanzas de Brigham Young: “Debemos conocer y comprender la oposición que existe en todas las cosas, a fin de discernir, elegir y recibir lo que sabemos que nos exaltará a la presencia de Dios” (Journal of Discourses) (en inglés).
Burrup también señaló la palabra “sentido” de 2 Nefi 2:11, diciendo que la sensibilidad es la capacidad de percibir y sentir usando los cinco sentidos. “Si no tuviéramos oposición, no tendríamos sensibilidad. Ese es un don de Dios”, dijo Burrup.
Burrup escribió un artículo para Ensign en marzo de 2017 (en inglés) sobre la ansiedad y los trastornos de ansiedad, y un artículo en Ensign de marzo de 2013 sobre la crianza de niños resilientes. Les dijo a los miembros de su clase que esperaba que valoraran la sensibilidad y aceptaran, valoraran y aprendieran de la oposición.
“Eso es difícil, aceptar la oposición en su vida. Es incómodo, no nos gusta la adversidad y la oposición. Pero puede enseñarles muchas cosas”, dijo.
El control
Reducir el estrés, la preocupación y la ansiedad puede ser posible si se comprende el concepto de control. Una persona no puede controlar qué eventos y experiencias le suceden, pero sí puede controlar cómo se siente y piensa al respecto.
Burrup enseñó que los eventos y las experiencias pasan por los sistemas de creencias de las personas y provocan que tengan emociones y sentimientos.
“No se pueden cambiar los eventos, pero se pueden cambiar los pensamientos y las creencias [sobre ellos]”, explicó. “Esto ayudará a cambiar cómo nos sentimos”.

Tana S. Page, codirectora de Global Health Internships (en inglés) en BYU, enseñó a los asistentes en una clase del lunes a “concentrarse en su círculo de influencia. Identifiquen qué cosas puede controlar y cuáles no”.
A medida que las personas se enfocan en lo que pueden influir, encontrarán que esa influencia crece, dijo.
Morgan dijo que la energía emocional, al igual que la energía física, puede agotarse. Si alguien usa toda su energía emocional luchando contra las cosas externas que le están sucediendo, eso le deja muy poca energía para lidiar con lo que está sucediendo en su interior, dijo.
“La pregunta es, ‘¿Qué voy a hacer diferente?’”, preguntó Morgan.
Cambiar la forma de pensar
Los instructores hablaron sobre cómo cambiar la forma de pensar de una persona. Burrup dijo que cada pensamiento crea química cerebral, que luego afecta al cuerpo.
“Cuando son autocríticos, están creando una nueva química cerebral e inundando su cuerpo con eso”, dijo. “Cuando piensan en algo amable sobre alguien, están creando química cerebral e inundando su cuerpo con eso. Deben tener cuidado con lo que inundan su cuerpo, con qué tipo de química”.
Page describió cómo tener una mentalidad más optimista, a través de las tres P del optimismo:
- Personalización— no todo es nuestra culpa
- Permanencia— es temporal
- Persistencia— no todo es malo.
Resumiendo, dijo, “Una persona optimista no se toma personalmente lo que no es personal; reconocen que esto no durará para siempre y que no todo es malo”.
Morgan invitó a los miembros de su clase a cambiar su forma de pensar acerca de los eventos y experiencias que les suceden: “Sus pruebas no van a cambiar necesariamente, pero pueden cambiar la forma en que piensan sobre ellas. Va a hacer la diferencia”.

Compartió una cita de un discurso de la conferencia general de octubre de 2013 de la hermana Linda S. Reeves, ex segunda consejera de la presidencia general de la Sociedad de Socorro.
La hermana Reeves dijo: “Las pruebas y tribulaciones que experimentemos tal vez sean exactamente lo que nos conduzca a ir a Él y aferrarnos a nuestros convenios a fin de regresar a Su presencia y recibir todo lo que el Padre tiene”.
Al hablar sobre eso, Morgan enfatizó, “No pueden cambiar la prueba, pero pueden cambiar absolutamente la forma en que la ven”.
Ser emocionalmente resiliente
Burrup animó a su clase a darse cuenta de cuánto crecimiento puede surgir de la adversidad. Los cambios positivos se relacionan con el desarrollo de importantes cualidades de carácter, como la diligencia, la generosidad, el amor, el propósito y la humildad.
Por lo tanto, la adversidad puede brindar oportunidades para el desarrollo de importantes rasgos de carácter, dijo, haciéndose eco de la idea de Pablo de que “también nos gloriamos en las atribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza” (Romanos 5:3-4).
Page dijo que cuando uno cambia su forma de pensar, afectará sus emociones y comportamientos para volverse más resilientes: “El pensamiento de víctima no promueve la felicidad. Escriban sobre ustedes mismos como sobrevivientes en lugar de como víctimas”.
Ella dijo que las personas vinieron a la tierra a aprender, y no es fácil, pero el Señor ayudará.
En la conclusión de Morgan a su conferencia del martes, le dijo a la clase:
- Las pruebas pueden traernos fortaleza.
- La resiliencia emocional nos hace más fuertes.
- La disrupción puede conducir a un crecimiento positivo.
- Comprender el propósito eterno y la identidad puede fortalecernos.
“Cuando llega la adversidad, decimos, adelante”, dijo. “No solo voy a manejar esto, sino que voy a ser mejor de lo que era antes”.
La Iglesia tiene recursos disponibles para la preparación emocional, la resiliencia y el bienestar; la depresión y la ansiedad, y más temas de salud mental. Estos se pueden encontrar en MentalHealth.ChurchofJesusChrist.org.

