El Señor ha enseñado que “la gloria de Dios es la inteligencia” (Doctrina y Convenios 93:36), lo cual significa que la educación nos hace más parecidos al Padre Celestial.
“¿Y qué debemos aprender?” pregunta la presidenta general de la Primaria Camille N. Johnson. Doctrina y Convenios 88 nos enseña que los miembros de la Iglesia deben “enseñar diligentemente y ser instruidos en la doctrina del reino y la ley del evangelio”, dijo, “a lo cual llamaría aprendizaje espiritual”.
La presidenta Johnson habló sobre la necesidad de que los estudiantes adquieran tanta educación y capacitación como puedan, durante un devocional de BYU-Pathway Worldwide (en inglés) transmitido el martes 19 de octubre.
La educación prepara a las personas para todas las cosas como, por ejemplo, para servir en el mundo y en la Iglesia, para ser sabios consejeros y cónyuges, y maestros eficaces para los niños y otros jóvenes sobre quienes uno pudiera tener influencia.
“Cuanto más aprendemos, mayor es la influencia que podemos ejercer para el bien”.

Dándole un giro al viejo refrán, la presidenta Johnson dijo que darle un pescado a una niña la alimenta durante un día; enseñar a una niña a pescar alimenta a generaciones. Mostró fotos de su hijo Connor enseñándole a pescar a su hija Goldie. No solo estaba aprendiendo eso, sino que, en el proceso, el padre de Goldie le enseñó “el respeto por las creaciones de Dios, el amor por la vida al aire libre, sobre el propio pez — lo que come, cuándo se puede pescar, dónde puede pescar — todo lo necesario para que Goldie esté preparada”.
Los esfuerzos y sacrificios que se hagan para aprender le darán a uno conocimientos que bendecirán a las generaciones venideras.
El Padre Celestial quiere que Sus hijos “busquen palabras de sabiduría de los mejores libros; busquen conocimiento, tanto por el estudio como por la fe” (Doctrina y Convenios 109:7).
Buscar el aprendizaje por medio del estudio significa poner la mente a trabajar, dijo la presidenta Johnson. “Leemos o escuchamos el material requerido, pensamos en ello, practicamos, resolvemos problemas, memorizamos y completamos tareas, y mediante nuestra diligencia aprendemos. Es racional y lógico. Generalmente es línea por línea”.
Buscar el aprendizaje por medio de la fe, no solo pone a trabajar la mente, sino también el corazón. “Es en nuestros corazones y mentes donde sentiremos las manifestaciones del Espíritu Santo”, dijo la presidenta Johnson. “Y sabemos que el Espíritu Santo testifica la verdad”.
Aconsejó a los estudiantes a no dejar de aprender por medio del estudio y, a que inviten al Espíritu Santo para que les ayude a aprender y a retener esos hechos. “Buscar el aprendizaje por la fe es el proceso por el cual involucramos al Espíritu Santo en nuestro aprendizaje para que no estemos aprendiendo sólo hechos. Estamos comprendiendo la verdad”.
Los corazones y mentes dispuestas invitan al Espíritu Santo a dar testimonio de la verdad y a hacer que recordemos todas las cosas.

“Amigos míos, ustedes tienen instructores maravillosos que les están enseñando a pescar”. A través de conferencias interesantes, presentaciones y experimentos, les están enseñando hechos. Pero la manera de aprender la verdad “es ejercer la fe y buscar el aprendizaje, no solamente con su cabeza a través del estudio, sino también con un corazón dispuesto a través de la fe”, dijo la presidenta Johnson. “Cuando su corazón y mente están alineados y abiertos, es el Espíritu Santo el que les dará testimonio de la verdad y mejorará su aprendizaje”.
Un estudio eficaz, sin importar el tema, siempre debe comenzar con una oración. “Pidan una mente y un corazón abiertos”, aconseja. “Inviten al Espíritu a sus estudios. Sean dignos de la compañía del Espíritu. Les prometo que el Espíritu Santo es el más dedicado y devoto de los compañeros de estudio”.
La presidenta Johnson concluyó con su testimonio de que “el Espíritu Santo consuela, guía, advierte y testifica de la verdad”. El Padre Celestial y Jesucristo quieren que cada estudiante de BYU-Pathway tenga éxito y sea feliz.
“Que siempre vivan dignos del Espíritu, que inviten al Espíritu Santo a llenar sus mentes y corazones abiertos con la verdad, es mi oración para cada uno de ustedes”.

