“Nadando en un tsunami” es como el élder Marcus B. Nash, Setenta Autoridad General y director ejecutivo del Departamento Misional de la Iglesia, describió la forma en que se sintió mientras estaba en el proceso de trasladar a los misioneros a casa y adaptar la obra misional durante el inicio de la pandemia del COVID-19. Desde marzo hasta mediados de abril de 2020, más de 30.000 misioneros salieron de sus misiones, regresaron a casa y fueron reasignados a otras misiones.
“Fue milagroso lo que sucedió”, dijo. “El Señor quería que regresaran a casa, y se abrieron las puertas y los vuelos estuvieron disponibles, se fletaron vuelos — fue realmente una jornada increíble”.
David N. Weidman, director general del Departamento Misional de la Iglesia, cree que el mayor milagro durante este período fueron los misioneros mismos. Cuando se les dio la opción de regresar al campo misional en medio de la pandemia o posponer su misión por algún tiempo, “la mayoría de los misioneros levantaron la mano y dijeron, ‘Vuelva a mandarme, entrenador, quiero salir y servir’”.
Weidman continuó, “Aman al Señor y, a través de ellos, ocurrieron y continúan ocurriendo milagros”.
Episodio 52 del podcast de Church News: Reinventando la obra misional con los líderes del Departamento Misional, élder Marcus B. Nash y David N. Weidman (en inglés)
Weidman relató las conversaciones con los líderes generales, quienes “constantemente nos estaban preguntando y dijeron, estas son casi sus palabras exactas, “El Señor probablemente no planeó la pandemia, pero no lo tomó por sorpresa. Entonces, averigüe lo que el Señor está tratando de enseñarnos sobre la obra misional a través de esta pandemia”.

Los cambios en la obra misional ocurrieron a un ritmo rápido — en cuestión de cinco días, se desarrollaron y lanzaron nuevos cursos de capacitación y currículo para el modelo del CCM en casa.
A medida que la obra misional se adapta y se transforma, el élder Nash ha llegado a comprender que “hay mucho que aprender. Él quiere enseñarnos tan rápido como podamos recibirlo”.
Una de esas lecciones han sido las distintas ventajas de la capacitación del CCM en casa y la capacitación del CCM presencial. Ahora, existe un modelo híbrido para que la mayoría de los misioneros comiencen su experiencia del CCM en casa. Esto facilita las experiencias de enseñanza de la vida real y una transición más fácil para los misioneros cuando salen de casa, ya que se han conectado con su compañero, presidente de distrito y de rama en línea antes de llegar al CCM.
Las herramientas digitales también facilitan la participación de los miembros en la obra misional. “Esta es la temporada de los milagros”, dijo el élder Nash. “Estamos viendo a los miembros participar a un nivel y alcance que no creo que hayamos visto nunca, al menos en la era moderna de la Iglesia”.
El uso de herramientas digitales también se extiende a la obra misional en el campo y “ha hecho una gran diferencia y seguirá haciendo la diferencia”, según el élder Nash.
“Hemos aprendido que se puede enseñar en línea mediante el poder del Espíritu, y es la misma experiencia que sería cara a cara”.
Los presidentes de misión también emplean tecnología para mejorar el trabajo — a través de Zoom y otras herramientas, los presidentes de misión pueden tener capacitaciones más breves y frecuentes con los misioneros. “Los misioneros aguantan mejor las cosas cuando es corto y es simple”, explicó Weidman. “También lo gravan en su corazón cuando salen y lo aplican de inmediato”.

A medida que los misioneros disponen de más recursos y medios en línea, su propósito sigue siendo el mismo.
“Estaba hablando con una hermana en Morristown, Nueva Jersey, y ella me estaba explicando el uso de la tecnología”, dijo Weidman. “Ella dijo, ‘Cuando entro en Facebook, estoy entrando en terreno sagrado’”.
La hermana explicó que quienes necesitan el evangelio de Jesucristo están en Facebook y quienes buscan respuestas a sus oraciones están en las redes sociales. “Mi propósito es encontrarlos y ayudarlos a encontrar al Salvador, y por eso es un terreno sagrado para mí”, dijo.
Cuando los misioneros se basan en su propósito, el élder Nash dijo, “Las montañas se mueven, las puertas se abren y ocurren milagros porque nuestro Dios es un Dios de milagros”.
