Menú

La forma en que estos santos de los últimos días hallaron sanación por medio de historias familiares luego del suicidio, abuso y otros eventos traumáticos

Nota del editor: Esta es la tercera parte de una serie de artículos acerca de las bendiciones de sanación de la historia familiar, basada en el discurso del élder Dale G. Renlund de la conferencia general de abril de 2018, titulado “La obra del templo y de historia familiar: Sellamiento y sanación”. Si usted o un ser querido lucha con el suicidio o el abuso, por favor visite el sitio web de Esperanza y ayuda de la Iglesia o hable con un terapeuta profesional. 

Una tarde, hace cerca de tres años y medio, Camaron Perkins recibió una llamada telefónica que nunca olvidará. Su padre — su “roca” y “gigante espiritual” — había fallecido al suicidarse luego de sufrir reacciones psicológicas debido al cese de una medicación. 

“En ese momento, mi mundo se destrozó en un millón de pedazos diminutos”, dijo Perkins, una madre de cuatro hijos y miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días que vive en Queen Creek, Arizona. “Fue el sentimiento más desconcertante e inquietante que he tenido en mi vida”.

El dolor que sintió era difícil de describir con palabras. Más que nada, quería que su padre supiera que ella aún lo amaba. “Solo quería decirle ...: ‘Debes saber que te amo, sin importar lo que pase. Esto no ha cambiado mi amor por ti en absoluto. ... Es duro, pero estaremos bien’”.

Unas semanas después, a medida que caía en la cuenta de la realidad y continuaba procesando sus sentimientos, Perkins dijo que tuvo una clara impresión: “No dejes que este momento en el tiempo caracterice a tu padre. Eso no define quién es ni quién era. ... Debes hallar el modo de celebrar su vida”.

Perkins dijo que tuvo la idea de comenzar a agregar recuerdos al perfil de su padre en la aplicación Árbol Familiar de FamilySearch. Añadió fotografía tras fotografía, historia tras historia. Los recuerdos de su infancia le inundaron la mente.

“Sabía que el Espíritu me estaba dando estos recuerdos y trayéndolos a mi memoria para que pudiera preservarlos en su honor”, dijo Perkins. Incluso encontró viejas cintas de casete con grabaciones de la voz de su padre, las cuales él había utilizado como un diario de audio. 

Camaron Perkins (izquierda) es fotografiada con su esposo, Jeff, en abril de 2020. Luego de perder a su padre, quien se suicidó, Perkins halló fortaleza y sanación al preservar recuerdos y fotografías de él en la aplicación Árbol Familiar de FamilySearch. | Cortesía de Camaron Perkins

Durante casi un mes, Perkins pasó unas horas cada día añadiéndole recuerdos al perfil de FamilySearch de su padre. Ella describió el proceso como “sanador” — poco a poco, día tras día. 

“Descubrí que mientras hacía esto, todos esos sentimientos de dolor y agonía se iban y eran reemplazados por sentimientos de gozo, maravillosos recuerdos y amor por mi padre”, dijo ella. “Mi amor por él aumentaba, lo cual ni siquiera pensé que fuera posible porque yo lo amaba mucho”.

“Sé que fue el poder sanador de la Expiación de Jesucristo”, continuó diciendo. “Existen muchas herramientas para sentir ese poder, pero yo pude experimentarlo por medio de una simple herramienta de historia familiar”. 

El élder Dale G. Renlund, del Cuórum de los Doce Apóstoles, habló sobre las bendiciones de sanación de la historia familiar y la obra del templo prometidas por profetas y apóstoles durante la conferencia general de abril de 2018. 

Una de esas bendiciones, dijo el élder Renlund, es “más amor y aprecio por nuestros antepasados y familiares vivos, lo que hace que ya no nos sintamos solos”. Otra, es “más bendiciones para nuestra familia, independientemente de nuestra situación familiar actual, pasada o futura o de cuán imperfecto sea nuestro árbol familiar”.

Perkins y otros santos de los últimos días han experimentado estas bendiciones y más a medida que han participado en la historia familiar y la obra del templo y han encontrado ayuda para sanar luego de eventos familiares traumáticos.

Hallar apoyo en las ‘historias complicadas’

Sarah Hammon describió su niñez en Holladay, Utah, cuando vivía con su madre, su padre y su hermano, como “pintoresca”. 

Ella y su familia no eran miembros de la Iglesia en esa época, pero sus padres — quienes eran ingenieros — tenían una relación “asombrosa” y estaban muy involucrados en su vida. Ella recuerda que entrenaban a sus equipos deportivos y se ofrecían de voluntarios en su escuela. 

“Sin embargo, mi padre, desafortunadamente, tiene muchas dificultades de salud mental y decidió mitigarlas con el alcohol”, dijo Hammon, que ahora trabaja como gerente principal de mercadotecnia para FamilySearch. “Con el tiempo, no podía mantener un trabajo, estaba muy enojado y a veces era violento”.

Esto causaba una tensión emocional y financiera en su familia. En esa época, Hammon era adolescente y estaba enojada con su padre. 

Lidiar con ansiedad y depresión: Cómo puede ayudar el hacer historia familiar

Cuando estaba en el último año de la escuela secundaria, su padre fue arrestado por violencia doméstica y su madre solicitó el divorcio. La relación dañada con su padre — así como con su familia — fue dolorosa.

Hammon se unió a la Iglesia a la edad de 19 años, luego de investigarla durante algunos años. Una amiga la alentó a tomar una clase de historia familiar en el instituto, y ella comenzó a aprender más sobre su linaje. Ver crecer su árbol familiar fue un “proceso calmante”, dijo ella. 

“A medida que completaba el lado de la familia de mi padre en específico, aun cuando no podía sentirme particularmente cercana a él, podía sentir una cercanía a sus abuelos y sus bisabuelos, y en especial aprender sus historias”.

Por ejemplo, encontró una fotografía de su tátara-tatarabuela, Ellen Harrington, con su esposo y sus nueve hijos. Al investigar más profundamente sobre su vida, Hammon descubrió que Ellen tuvo tres hijas que murieron en la infancia — dos antes de que nacieran sus hijos y una más tarde. 

La tercera bisabuela de Sarah Hammon, Ellen Harrington, en una fotografía con su esposo y sus nueve hijos. Aprender de ancestros que tuvieron “vidas complicadas” ayudó a Hammon a atravesar desafíos con su padre y su lado de la familia. Cortesía de Sarah Hammon

“Eso hizo que me diera cuenta de que, si alguien merece sellarse a sus hijas, es esta mujer que crio nueve hijos — nueve hombres jóvenes verdaderamente fieles y devotos que se casaron y tuvieron sus propias familias realmente productivas y maravillosas”.

Hammon dijo que aprender de antepasados que tuvieron “historias complicadas” y “vidas complicadas” la ayudó a abrir su corazón y reconciliarse con el lado de la familia de su padre. Ella pensó: “Quizás debería dar a mis familiares vivos el beneficio de la duda”. 

Este cambio de mentalidad abrió la puerta a trabajar con los hermanos de su padre para completar su árbol familiar. Ahora, Hammon dijo que esa relación es más cercana que nunca, y que tiene un mayor amor y aprecio por ellos. “Ellos están verdaderamente dedicados a sus familias. Aman a su hermano”.

La historia familiar también ha abierto algunas puertas para reparar la relación con su padre. 

“Específicamente, con mi padre, he podido sanar esa relación solo al compartirle cosas como: ‘¡Oye!, descubrí que hoy es el cumpleaños de tu tatarabuelo. ¿Lo sabías?’, o cuando encontré una fotografía de uno de sus antepasados que se le parece ... y pudimos tener una buena conversación acerca de eso”.

Sarah Hammon (derecha) en una fotografía con su esposo, Grant, en Irlanda, donde nacieron los padres de su tercera bisabuela, Ellen Harrington. | Cortesía de Sarah Hammon

Durante los momentos más difíciles, hacer la obra del templo por su familia del lado de su padre la ayudó a sentir paz y el apoyo de sus antepasados.

“Cuando sentimos una cercanía con ellos, podemos sentir ese tipo de apoyo por medio de esa sanación, sentir que ellos se preocupan por nosotros y desean que tengamos éxito en esta vida”, dijo Hammon. “Quieren transmitirnos lo que saben y la mayoría del tiempo, la única manera de averiguarlo es entender sus historias”.

Aferrarse a la promesa de un profeta

Una mañana hace casi nueve años, mientras desayunaba con sus hijos pequeños, Lisa Ashby se derrumbó en el suelo. Apenas podía mover las manos y los pies. 

Estos episodios de hormigueo en sus extremidades continuaron yendo y viniendo — lo cual le dificultaba caminar y le hacía imposible levantar cosas, dijo Ashby, una miembro de la Iglesia que vive en South Jordan, Utah, con su esposo, Devin, y los cinco hijos. 

Ashby pensaba que sus síntomas eran signo de esclerosis múltiple, una enfermedad que tuvo su tía y que provocaba daño en los nervios. Luego de siete años de alterar sus patrones de alimentación, sueño y ejercicio con el fin de aminorar los síntomas, se reunió con un doctor especialista en EM. 

“Él me dijo que no tenía EM, sino que tengo manifestaciones físicas de traumas repetidos de la niñez y la adultez”, recordó ella. Ella sintió que el Espíritu le confirmaba que eso era verdad. 

La niñez de Ashby en Tucson, Arizona, incluyó el abuso, el dolor y la pérdida. Su madre se divorció cuando Ashby tenía 6 años y nuevamente cuando tenía 10. Cuando estaba en la escuela secundaria, Ashby perdió tres amigos en un accidente automovilístico, dos amigos que se suicidaron y uno que fue asesinado. También perdió a su abuelo en esa época. Su madre se divorció nuevamente cuando Ashby tenía 34 años. 

“Junto con todos los golpes y moretones de vivir en la mortalidad”, dijo ella, “mi cuerpo no aguantaba más y comenzó a fallar”.

Luego de conversar sobre la causa probable de sus impedimentos físicos con el doctor especialista en EM, Ashby dijo que acudió al Señor en humilde oración. “No podía cambiar el pasado o lo que me había sucedido, pero podía enfrentar la realidad de ello, desenterrarlo y entregárselo todo al Maestro Sanador”, dijo ella. 

Ashby dijo que el Espíritu la guio a saber cómo lidiar con esos problemas. “En la medida que pude escribir y verbalizar los abusos y traumas de mi vida y ponerles un nombre, junto con el ayuno y mucha oración, logré sanar”, dijo ella. 

“Me di cuenta de que contar lo bueno y lo malo de mi propia historia personal me estaba ayudando a sanar físicamente”, dijo ella. 

Lisa Ashby (al medio a la derecha) es fotografiada con su esposo, Devin, y sus cinco hijos. Por medio del templo y la historia familiar, Ashby halló sanación del trauma de su niñez. | Cortesía de la familia Ashby

Se enteró de una antepasada llamada Hazel que perdió a su esposo en un accidente con una mina explosiva unos meses antes de que naciera su primer bebé. Luego, ella se volvió a casar dos veces. Ashby vio algunos paralelismos con los matrimonios de su madre. 

“Al tener sus fotografías a mi alrededor, conocer sus historias y estar familiarizada con ellas, se me hace posible sentir sus espíritus en mi vida”, dijo Ashby sobre sus antepasados.  

La inspiración también llegó cuando escuchaba la conferencia general de octubre de 2018, en la que el presidente Russell M. Nelson dijo: “Les insto a que encuentren la manera de fijar con regularidad una cita con el Señor para estar en Su sagrada casa, y después asistan a esa cita con exactitud y gozo”. 

Él prometió: “El Señor les proporcionará milagros que Él sabe que necesitan al hacer sacrificios de servir y adorar en Sus templos”. 

La invitación del presidente Nelson “penetró” el corazón de Ashby y se puso una meta de hacer 100 ordenanzas del templo por sus familiares fallecidos — una tarea que no sería sencilla con cinco hijos pequeños. Sin embargo, ella hizo el sacrificio y se aferró a la promesa. 

Ella halló consuelo en la promesa del élder Renlund en la conferencia general de abril de 2018: “Al aceptar la invitación del presidente Nelson, descubrirán, reunirán y conectarán a su familia. ... Hallarán sanación para aquello que requiera sanación”.

Han pasado dos años sin un episodio de hormigueo en sus extremidades. “A lo largo del tiempo, y casi inconscientemente, noté que ocurría un cambio”, dijo Ashby. “Simplemente me apoyé en la promesa de un profeta”.

Ella añadió: “Cuando me tomé el tiempo de entender esas promesas y decidí hacer ese sacrificio de tiempo, pude hallar sanación para aquello que requería sanación y, al final, llegar a estar completa por medio del Maestro Sanador”.

No ‘definir el milagro’

J. Nathan Acree, un trabajador social clínico licenciado y gerente de proyecto de desarrollo y capacitación en los Servicios para la familia, dijo que ha visto algunos ejemplos de cómo la historia familiar ha ayudado a sus clientes a superar eventos traumáticos. 

Un hombre que tuvo una experiencia difícil con sus padres adoptivos halló esperanza y conexión al investigar su linaje. A medida que encontraba parientes — y, finalmente, a su madre biológica — pudo “reorientar” su vida. 

“Fue sanador haber descubierto que pertenecía a algún lugar”, dijo Acree. “Simplemente esa capacidad de ayudarlo a conectarse a tierra y decir: ‘¡Vaya!, hay personas con las que estoy conectado. Podría superar esta horrible infancia que tuve’”.

Otro ejemplo es una madre que abusaba de sus hijos. El aprender sobre su propio abuso y la situación de su madre “la ayudó a cambiar su comportamiento, sanar de su propio abuso y detener ese ciclo de abuso hacia sus propios hijos”, dijo Acree.

“Aunque eso no sea un remedio universal para cada persona”, dijo él, hablando de la historia familiar, “ciertamente, para algunas personas, eso puede ser de ayuda”.

Al final, el trayecto de cada persona es diferente, dijo Acree. Ashby y Perkins tuvieron pensamientos similares. 

Cuando dependemos de la ayuda del Señor, la advertencia, dijo Ashby, no es definir cuál es el milagro. El Señor sabe qué milagros necesitan Sus hijos. 

“Hay tantos a lo largo del camino”, dijo ella. “Pero no todos se sanan de la misma forma. ... El Señor nos conoce lo suficiente como para saber lo que necesitamos y cuándo lo necesitamos”.

Al reconocer que muchas personas han perdido familiares debido al suicidio y puede que no hallen la misma fortaleza mediante la historia familiar, Perkins dijo: “Cada situación es diferente. Pero sé que, en lo personal, yo era una persona rota y destrozada. 

“Y debido a esta experiencia con la historia familiar, ya no soy aquella persona rota y destrozada”.

HISTORIAS RELACIONADAS
Lidiar con ansiedad y depresión: Cómo puede ayudar el hacer historia familiar
Abordar la pornografía: Cómo la indexación y la historia familiar pueden ayudar
Cómo la obra del templo y de historia familiar se utiliza para ministrar a todos, con énfasis en los miembros ‘nuevos y tiernos’
Cómo se convirtió Brasil en ‘pionero’ de eventos de redes sociales en vivo de FamilySearch
BOLETÍN
Reciba los aspectos destacados de Church News gratis en su bandeja de entrada semanalmente. Escriba su dirección de correo electrónico a continuación.