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La hermana Jones testifica de Cristo como ‘la dádiva que perdura para siempre’

Durante una temporada navideña cuando niño, el esposo de la hermana Joy D. Jones, Rob, encontró a dos de sus hermanas mayores abriendo en secreto dos de sus regalos de Navidad. 

Luegode mirar el interior, sus hermanas volvieron a envolver los regalos. “Si no lecuentas a mamá, te mostraremos cómo hacerlo”, le dijeron al pequeño Rob. 

Élcedió a la tentación y, en secreto, llevó un paquete del tamaño de una pelotade baloncesto a su habitación. Sin embargo, el paquete se sentía extrañamenteliviano. Cuando abrió con cuidado el regalo, estaba vacío, a excepción de unanota. La nota decía: “Sé lo que estás haciendo. No arruines tu Navidad. Conamor, mamá”. 

“Aprendióuna lección, y ese fue el fin de la gran travesura navideña de espiar losregalos”, dijo la hermana Jones, presidenta general de la Primaria, durante elDevocional de Navidad de la Primera Presidencia, el domingo, 8 dediciembre. 

La hermana Joy D. Jones, presidenta general de la Primaria, habla durante el Devocional de Navidad de la Primera Presidencia en el Centro de Conferencias en Salt Lake City, el domingo, 8 de diciembre de 2019. | Scott G. Winterton, Deseret News

“Considerensus recuerdos, las bellas vistas, los sonidos angelicales y los oloresinolvidables que les vienen a la mente cuando piensan en la Navidad. Los queson aún más tiernos son los recuerdos que muchos de nosotros llevamos ennuestro corazón desde la niñez sobre la santidad de la Navidad — la celebracióndel nacimiento de nuestro Salvador. Esos sentimientos sagrados nunca se van”.

Lahermana Jones ilustró este punto con otra historia. Un día, mientras hacía lascompras de Navidad, una niña de 9 años se percató de un gran cartel que colgabasobre una vitrina y se lo mostró a su madre. El cartel decía: “La dádiva que perdurapara siempre”.

“Mamá,yo sé cuál es la dádiva que perdura para siempre”, dijo ella. “¡Es Jesús!”.

Sumadre, erradamente, respondió: “No, querida. Son los diamantes”.

Lahermana Jones continuó: “Usando un navegador de internet, encontré miles ymiles de artículos que se publicitaban con la frase ‘La dádiva que perdura parasiempre’. Sin embargo, por mucho que lo intentemos, ningún regalo material quedemos durará para siempre”.

“Testifico que Jesucristo es la dádiva perfecta — una que perdura para siempre”.

Ellarememoró una Navidad, cuando era niña, en la que su madre estaba enferma y encama luego de muchas noches de coser hasta tarde. La hermana Jones sepreguntaba cómo podría continuar la Navidad sin ella. Oró para que su madrefuera sanada. 

“Alabrir nuestros regalos, me sorprendió ver que mi regalo especial consistía enuna variedad de ropas para muñeca que mi madre había estado cosiendo para mídurante todas esas noches de diciembre. No podía esperar a correr a ella yabrazarla. Oh, cómo se había sacrificado por mí”.

Mientrassu padre hacía todo lo que podía para hacer que la Navidad se sintiera “normal”ese año sin su madre, la hermana Jones se dio cuenta de que sus padres eran unregalo para ella, uno que perduraba. 

Una fotografía de la hermana Joy D. Jones cuando era joven, junto a sus padres y su familia, que se mostró en el Devocional de Navidad de la Primera Presidencia en el Centro de Conferencias en Salt Lake City, el domingo, 8 de diciembre de 2019. | Intellectual Reserve, Inc.

Paracalificar como “una dádiva que perdura para siempre”, o una “dádiva perfecta”,un regalo debería hacer tres cosas, dijo la hermana Jones. Primero, deberíarevelar algo sobre el dador; segundo, debería revelar algo sobre lasnecesidades del receptor; y tercero, debería mantener su valor parasiempre. 

“¿Nocumple nuestro amado Salvador, sí, el Salvador del mundo, con esos tresrequisitos?”, preguntó ella. 

Elregalo del nacimiento, ministerio y sacrificio expiatorio de Jesucristo revelael amor del Padre Celestial por Sus hijos. La dádiva de Jesucristo demuestraque el Padre Celestial sabía que necesitaríamos un Salvador y Redentor. Y laExpiación de Jesucristo tiene un valor infinito y eterno. 

“¿Recuerdanel cartel de la joyería? Esa niña pequeña sabía por intuición cuál es elverdadero regalo. En este mundo oscuro, miramos más allá de las joyas hacia laLuz del mundo”, dijo la hermana Jones. “Testifico que Jesucristo es la dádivaperfecta — una que perdura para siempre”.

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